AL MENOS 17 GRUPOS SE HAN UNIDO AL CALIFATO

El frente olvidado: el Estado Islámico expande la Yihad hacia el sudeste asiático

Los avances del EI provocan la euforia de numerosos grupos yihadistas en todo el mundo. Existen al menos 17 que proclaman públicamente su apoyo al 'Califato'

Foto: Los turistas alemanes secuestrados en Filipinas Stefan Okonek y Henrike Dielen (Twitter).
Los turistas alemanes secuestrados en Filipinas Stefan Okonek y Henrike Dielen (Twitter).

Si en dos semanas Alemania no deja de apoyar a la coalición internacional contra el Estado Islámico, Stefan Okonek o Henrike Dielen serán decapitados. Así lo afirma el grupo yihadista que mantiene secuestrados a estos dos turistas alemanes desde el pasado abril: la organización Abu Sayyaf, que tiene un largo historial a la hora tanto de secuestrar occidentales como de seccionar las cabezas de sus rehenes. Los radicales islamistas exigen además un rescate de más de 4 millones de dólares, y para subrayar su amenaza, han hecho públicas varias imágenes en las que se ve a los cautivos de rodillas, con los machetes de los secuestradores peligrosamente cerca de sus cuellos.

Lo más alarmante de esta historia es que no ocurre ni remotamente cerca del teatro de operaciones del Estado Islámico, sino a cinco mil kilómetros de allí: Abu Sayyaf opera en la isla filipina de Mindanao, en el sudeste asiático. Y es que los espectaculares avances del EI están provocando la euforia de numerosos grupos yihadistas en todo el mundo, que están cambiando sus antiguas filiaciones, sus contactos y, en ocasiones, hasta su nombre, para jurar lealtad al nuevo Califato.

Los avances del EI están provocando la euforia de numerosos grupos yihadistas en todo el mundo. Existen al menos 17 organizaciones que han proclamado públicamente su apoyo al Estado IslámicoSegún la compañía de inteligencia privada IntelCenter, especializada en antiterrorismo, existen al menos 17 organizaciones que han proclamado públicamente su apoyo al Estado Islámico. En el sudeste asiático enumera a cuatro grupos, el más prominente de los cuales es Abu Sayyaf. También menciona a los Luchadores por la Libertad del Bangsamoro Islámico, también filipinos, a Ansharul Jilafa (“Los Partidarios del Califato”), y a los Muyahidín Indonesia Timor. Pero existen otras muchas formaciones islamistas en la región cuyo grado de cooperación aún no está muy claro.

Las alarmas saltaron el pasado julio, cuando Ansharul Jilafa organizó una concentración de apoyo al Estado Islámico en la ciudad indonesia de Malang. Para promocionar el evento, los militantes recurrieron a las redes sociales. “Me etiquetaron en Facebook, así que mis amigos y yo fuimos”, explicó un asistente, Aji Prase, al diario “Jakarta Globe”. “Había una proyección y un sermón sobre el ISIS (el antiguo nombre por el que se conocía internacionalmente al Estado Islámico). Nos dieron revistas de Al Mustaqbal (el magazine del Estado Islámico en lengua malaya), folletos y vales para tomar pollo frito”, relató. A estos jóvenes, la experiencia les inquietó. “Estamos preocupados por su existencia, son notorios por su fuerza bruta y su violencia. No dudarán en matar a cualquiera que no se alinee con ellos. No queremos que Malang sean sus cuarteles generales, porque eso solo traerá violencia aquí”, aseguró el muchacho. Pero para otros muchos participantes, el resultado fue el opuesto.

Soldados filipinos en un check-point en Jolo, Sulu (Reuters).
Soldados filipinos en un check-point en Jolo, Sulu (Reuters).

A principios de agosto, Abu Bakar Ba’asyir, el encarcelado líder de la Jamaah Ansharut Tauhid, o JAT (y mentor espiritual de la Jamaah Islamiya indonesia, la responsable de los atentados de Bali en 2002, entre otros muchos ataques contra objetivos occidentales) declaró oficialmente haber realizado la bay’ah, el juramento de lealtad al Estado Islámico, desde su celda. El entusiasmo mostrado por este anciano por el Califato provocó la deserción de múltiples miembros de su organización, incluyendo su propio hijo. “Nuestro padre ha dicho que cualquiera que rechace apoyar al Estado Islámico debe hacerse a un lado. Tristemente, estamos entre aquellos cuya presencia ya no es requerida”, declaró Abdul Rohim Ba’asyir a mediados de agosto.

“Más de la mitad de los miembros de la JAT han denunciado el bay’ah y han abandonado el barco”, indicó Mochammad Achwan, uno de los antiguos líderes de la organización y líder de una nueva escisión. Otro grupo, el Frente de Defensores Islámicos (FPI), dudaba por esas mismas fechas sobre qué postura tomar. “El FPI todavía no ha decidido si apoya o rechaza el establecimiento del Estado Islámico en Indonesia”, dijo Habib Rizieq Shihab, líder de esa otra organización.

‘El Estado Islámico ha encontrado alguna simpatía en ciertos círculos yihadistas en el sudeste asiático, especialmente en Indonesia y Malasia. En gran parte tiene que ver con su ideología. En el caso del Grupo Abu Sayyaf en Filipinas es difícil ver en ello poco más que oportunismo’También el líder de los Muyahidín Indonesia Timor, un tipo conocido como Ustadz (“Maestro”) Santoso, uno de los terroristas más buscados del mundo, proclamó su adhesión al Estado Islámico en julio. Pero el caso más espectacular ha sido el del “jeque” Isnilon Hapilon, líder del Grupo Abu Sayyaf, que ha trocado sus antiguas lealtades a Al Qaeda por las del Califato. En un video publicado a finales de julio, puede verse la ceremonia pública que realizó junto a otros 15 militantes para jurar la bay’ah al EI.

“El Estado Islámico ha encontrado alguna simpatía en ciertos círculos yihadistas en el sudeste asiático, especialmente en Indonesia y Malasia. En gran parte tiene que ver con su ideología. En el caso del Grupo Abu Sayyaf en Filipinas, sin embargo, es difícil ver en ello poco más que oportunismo. La propia agenda de Abu Sayyaf ha cambiado de una ideológica a otra bastante enfocada en la actividad criminal”, explica Joseph Liow Chin Yong, profesor de Política Internacional y Comparativa en la Universidad Técnica de Nanyang en Singapur, y Catedrático de Estudios Sudasiáticos en la Brookings Institution.

“En cuanto a Indonesia y grupos como el JAT, mientras es cierto hay alguna simpatía y apoyo, está por ver si esto se traduce en un reclutamiento activo para el Estado Islámico. Hasta ahora, sea lo que sea lo que sucede, está ocurriendo a pequeña escala. Del mismo modo, no parece que el Estado Islámico esté reclutando a sudasiáticos de forma activa. Los sudasiáticos deciden por sí mismos ir y tomar parte en la campaña del Estado Islámico debido a su exposición a la propaganda del EI disponible en internet”, dice Liow a El Confidencial.

Imagen de una supuesta ejecución difundida por el EI en Twitter.
Imagen de una supuesta ejecución difundida por el EI en Twitter.

 La “gran yihad transnacional”

Un ejemplo: Al Hayat, la productora profesional del Estado Islámico y editora de su revista Dabiq Magazine, publicó el pasado julio un video de ocho minutos titulado “Join The Ranks”, en el que un militante indonesio identificado como Abu Muhammad Al Indonesi hace un llamamiento a sus “hermanos” a unirse a la organización. “¿Os son vuestros hogares, negocios y riquezas más queridos que Alá, su Mensajero y la yihad en Su camino?”, pregunta a los espectadores, rodeado por otros combatientes sudasiáticos frente a un río que, aparentemente, se trata del Éufrates. Las propias autoridades de Yakarta creen que entre 50 y 200 compatriotas suyos luchan en estos momentos con este grupo en Oriente Medio. A ellos hay que sumar una treintena de ciudadanos de Malasia, y un número indeterminado de filipinos.

“Parece que Malasia e Indonesia han emergido como rutas populares por las que algunos militantes están dirigiéndose a las zonas de conflicto de Irak y Siria. Esto no es nuevo, naturalmente, y ya sucedió con combatientes del sudeste asiático yendo a Afganistán e Irak”, explica Liow. “Pero en estos momentos no hay evidencia de que extranjeros estén viniendo al sudeste asiático a llevar a campo campañas militantes”, asegura.

En el último año, los MIT han hecho un importante esfuerzo para expandir su base de operaciones, cuyo epicentro se encuentra en la isla de Célebes, a Java y Nusatenggara Occidental. Las acciones de los MIT se centran sobre todo en atentados contra las fuerzas de seguridad y los cristianos indonesios, pero han comenzado a ofrecer servicios de entrenamiento a voluntarios de otros países en el marco de una gran “yihad transnacional”. Y los estudiantes comienzan a llegar: hace dos semanas, la policía indonesia detuvo a cuatro extranjeros que habían entrado en Indonesia con pasaporte turco, y que resultaron ser musulmanes uigures de la región de Xinjiang, en el oeste de China, donde existe un importante movimiento nacionalista que lucha por la libertad de lo que denominan el “Turquestán Oriental”.

“Querían entrenamiento paramilitar y aprender a montar bombas y armas con el grupo de Santoso, antes de volver a su país para ponerlo en práctica”, declaró un investigador de la policía a la prensa indonesia. “Esto sugiere que el mensaje de Santoso ha viajado. Su mención de una ‘yihad transnacional’ se ha movido y ha llevado a algunos a actuar”, afirma el analista Al Chaidar al diario “The Strait Times”. China, de hecho, está aprovechando la situación para proclamar a los cuatro vientos el carácter “terrorista” de la resistencia uigur.

Algunos expertos, sin embargo, consideran que la expansión del Estado Islámico hacia Extremo Oriente no supone una gran amenaza. “Tenemos que recordar que, a diferencia de los años 90, los gobiernos regionales y las agencias de seguridad están mucho mejor preparados, y de hecho están anticipándose a un incremento en esta actividad militante”, señala Liow. En Indonesia las autoridades se han movilizado rápidamente, prohibiendo toda actividad de proselitismo y reclutamiento para el Estado Islámico -incluyendo los videos de propaganda en YouTube-, y el Consejo de los Ulemas de Indonesia, la principal institución religiosa del país, ha condenado a este grupo, lo que ha provocado el rechazo de la mayoría de los musulmanes moderados del archipiélago, incluyendo a muchos islamistas, hacia este grupo. El peligro de que el Califato acabe siendo proclamado también en el sudeste asiático, pues, parece remoto. Al menos por ahora.

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