defensa organiza COLECTAS DE COMIDA Y ZAPATOS

Un Ejército mendigo para defender Ucrania

Soldados sin casco, vehículos sin gasolina y oficiales leales a Moscú. Ese es el panorama con el que el gobierno ucraniano tiene que defender su territorio

Foto: Soldados ucranianos sentados sobre un tanque en Kramatorsk, al este de Ucrania (Reuters).
Soldados ucranianos sentados sobre un tanque en Kramatorsk, al este de Ucrania (Reuters).

Armamento escaso y herrumbroso rescatado del desguace de la Unión Soviética, oficiales que simpatizan con Moscú, soldados desmotivados y unas arcas públicas donde no quedan ni telarañas. Esto es lo que tiene a disposición el Gobierno provisional de Kiev para defender su país de los independentistas prorrusos y de Vladimir Putin. La angustia vuelve a cobrarse terreno ahora que la tregua firmada en Ginebra parece a punto de disolverse.

La situación del Ejército ucraniano es tan penosa que el Ministerio de Defensa se ha visto obligado a organizar colectas entre la población. Los niños de familias “patriotas” venden estos días pasteles y protagonizan actos benéficos, sus madres cocinan guisos para el rancho de los cuarteles y grupos de voluntarios deambulan, puerta por puerta, recogiendo zapatos, ropa y comida enlatada para los soldados.

Soldados sin casco, vehículos sin gasolina, una corrupción que se traga el 80% del presupuesto y oficiales leales a Moscú. Ese es el panorama con el que el Gobierno provisional ucraniano tiene que defender su territorio de PutinLas donaciones privadas realizadas en las últimas semanas rozan ya los 8 millones de euros. Un 25% del dinero se ha conseguido a través de pequeñas contribuciones (unos 40 céntimos de euro) realizadas con el teléfono móvil, enviando mensajes de texto a un número habilitado para ello.

“Nuestro Ejército está arruinado y desarmado. Su mejor personal ha desertado”, admitió la semana pasada el ministro interino de Defensa, Petro Mehed. Sus palabras quedaron perfectamente ilustradas cuando, pocas horas después de lanzar la operación contra los independentistas, varios de los blindados enviados por Kiev caían en manos de los amotinados y se paseaban ondeando banderas rusas.

El presupuesto del Ejército Ucraniano es de menos de 4.000 millones de euros, algo más de la mitad del español. Con ese dinero Ucrania mantiene a unos 260.000 efectivos (España dispone de unos 150.000 militares). “El principal problema no es que haya poco dinero, el problema es saber qué porcentaje del dinero llega realmente llega al Ejército y se invierte en armamento”, explica Oksana Nesterenko, analista del Kennan Institute, un centro de estudios eslavos dependiente del Wilson Center (Washington).

Investigaciones recientes ilustran la magnitud de la corrupción, ya no sólo entre las filas castrenses, sino también en el sistema de contratas y licencias que las rodean. Por ejemplo, se estaría “perdiendo” el 81% de todo lo que reciben las fábricas que suministran al Ejército. “Si todo el dinero se hubiese utilizado para modernizar las tropas, no tendríamos ningún problema”, argumentó recientemente un alto cargo del Gobierno provisional.

¿Podría Ucrania combatir a Rusia, a los 40.000 que están apostados al otro lado de la frontera? “Putin ha modernizado mucho su músculo militar en los últimos años y dispone de tropas bien entrenadas, con armamento relativamente moderno, salarios competitivos y una moral elevada”, recuerda el analista.


El Gobierno provisional se queja de haber encontrado un panorama desolador tras su asalto al poder. No sólo desde el punto de vista económico. El presidente derrocado en las protestas, Víktor Yanukóvich, se habría ocupado de trufar las altas esferas del Ejército y de los servicios secretos con hombres fieles a su persona. Y las arcas están tan vacías que muchos vehículos militares ni siquiera tenían gasolina cuando se decidió movilizar a las tropas.

Cuarteles que viven de la caridad

Las calamitosas descripciones que se han hecho en los últimos días refuerzan la idea de que Ucrania, más que con un ejército, cuenta con una legión hambrienta. “Han sido devorados por dentro y no queda apenas nada. El material y el dinero se han robado, no tienen equipamiento, escasean los cascos y uniformes acorazados y comen lo que pueden: algo de pasta, pedazos de carne seca, lo que encuentran”, resumía la semana pasada un suministrador encargado de repartir equipamiento en los cuarteles.

Los niños de familias patriotas venden estos días pasteles y protagonizan actos benéficos, sus madres cocinan guisos para el rancho de los cuarteles y grupos de voluntarios deambulan, puerta por puerta, recogiendo zapatos, ropa y comida enlatada para los soldadosAlgunos cuarteles viven, directamente, de la caridad. La organización nacionalista Heroika, por ejemplo, ha estado llevando agua y comida. Aunque parezca increíble, en algunas zonas han tenido que donar teléfonos móviles y tarjetas prepago. Con ellas, los oficiales de bajo rango pueden comunicarse entre sí, ya que muchos sistemas de radio no funcionan. “Les llevamos 30 pares de gafas de protección a su base y parecía Navidad. Sólo las habían visto en los anuncios”, explicaron recientemente a la prensa un grupo de voluntarios.

Entre los donantes también se cuentan miembros de la diáspora ucraniana y, por supuesto, Gobiernos aliados. Por ejemplo, Francia está mandando chalecos antibalas y Estados Unidos prometió la semana pasada 3,5 millones de dólares en equipamiento “que no pueda ser utilizado para matar” (desde cascos a generadores, pasando por esterillas para dormir). Miles de soldados ucranianos, por cierto, llevan semanas alimentándose con las raciones que envía Washington.

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