UN CENTENAR de muertos en una jornada

Los francotiradores de Yanukóvich siembran el terror en la capital de Ucrania

Jueves sangriento en Kiev. Los francotiradores de la policía sembraron el terror en la capital, donde más de 100 personas murieron y 500 resultaron heridas

Jueves sangriento en las calles de Kiev. Los francotiradores de las fuerzas de seguridad ucranianas sembraron ayer el terror en la capital de Ucrania. Y las cámaras han recogido las pruebas de la matanza en la ciudad, donde ayer más de 100 personas murieron y 500 resultaron heridas en los sangrientos combates entre opositores y los Berkut, el cuerpo de antidisturbios, según la cadena estadounidense CNN, que cita al responsable de los servicios médicos revolucionarios, aunque el número real de víctimas es una incógnita.

Las imágenes son espeluznantes. Un grupo de opositores intenta cubrirse en medio de un tiroteo incesante mientras los francotiradores, apostados en edificios oficiales y hoteles, disparan sobre los manifestantes en la plaza de la Independencia. Los abaten uno por uno. Algunos afortunados, heridos en las piernas o en las rodillas, consiguen huir; otros sólo pueden retorcerse de dolor en el suelo mientras gritan suplicando ayuda. Pero acudir en auxilio de las víctimas significa jugarse la vida, porque los francotiradores no respetan las labores de asistencia médica. Al contrario, apuntan a quienes acuden a socorrer a los caídos. En medio de la carnicería,  se produce un gesto de valor y humanidad: el de un joven que se juega la vida para socorrer a un herido, sin importarle el hecho de que, seguramente, ya sea demasiado tarde.

La sangría de los francotiradores ucranianos

El arduo trabajo de los opositores continuó ayer en la capital de Ucrania, donde los disparos de kalashnikov se sumaron al ruido de las piedras y los cócteles molotov en los enfrentamientos callejeros. La fortificación de las barricadas es cada vez más intensa, porque los opositores ya cuentan con mejores medidas de protección en los muros. Acumulan autobuses y coches quemados en los parapetos, a los que añaden nuevas medidas de defensa que se suman a las catapultas y cócteles molotov, como cañones de agua hechos con mangueras empleadas por los bomberos.

Las miradas están cargadas de tristeza. Muchos han perdido amigos y compañeros de lucha en los combates. El diputado Sviatoslav Janenko, del partido opositor ultranacionalista Svoboda (Libertad), denunció que más de 60 personas murieron ayer sólo la capital de Ucrania. Mientras, el canal 5 de la televisión ucraniana informó de otros 22 cadáveres reunidos en el monasterio Mijáilovski y no contabilizados por el Ayuntamiento de Kiev.

Los francotiradores de Yanukóvich causan estragos entre los opositor

“Hay mercenarios rusos vestidos de policías”

Desde un hospital improvisado, instalado en el edificio del ayuntamiento, ocupado por los revolucionarios y convertido también en centro de gestión, un opositor cuenta a El Confidencial las bajas que ha sufrido su milicia en una sola mañana: dos muertos y seis heridos de un total de doce integrantes. Asegura que han caído por disparos de kalashnikov efectuados por agentes de la policía. Denuncia que las fuerzas del presidente Viktor Yanukóvich no sólo utilizan armas automáticas contra la población civil, también que incluyen a ciudadanos rusos vestidos con el uniforme de los Berkut. Mercenarios rusos que reciben grandes sumas de dinero, en dólares, por combatir a los ucranianos.

A estos disparos se suma el hecho de que, sobre las 08.00 de la mañana, tras una noche de relativa calma, saltó la noticia de que francotiradores ocultos en el conservatorio situado en la plaza de la Independencia, conocida como Maidán, habían disparado contra dos decenas de agentes antidisturbios. En una escalada de violencia que empeora cada minuto, los manifestantes opositores ucranianos capturaron a 67 policías durante los violentos combates, según el ministerio del Interior. “En los ataques contra los efectivos de los órganos del ministerio del Interior fueron capturados 67 soldados. Se desconoce su estado de salud y su suerte", señaló en un comunicado. Poco antes, el ministro del Interior, Vitali Zajárchenko, había ordenado la entrega de armas de combate a la policía para hacer frente a los revolucionarios.

Los cadáveres se amontonan en Kiev

“Gloria a Ucrania. Gloria a los héroes”

Las filas de cadáveres alineados para su reconocimiento comienzan a ser una escena habitual en Maidán, ya que a lo largo de la jornada de ayer varios manifestantes perdieron la vida en los quirófanos improvisados por los opositores. Debido a la expansión de protestas en todo el país, un gran número de manifestantes están abandonando la plaza de la Independencia para apoyar la lucha desde sus ciudades de origen, algo que debilita la revolución en Kiev, pero que a la vez nacionaliza la crisis, hasta ahora concentrada en la capital.

El edificio de Gobierno de la Revolución, donde hasta el día 18 estábamos trabajando, ya que en él se encontraba el centro de prensa, está ahora destrozado por el incendio de hace dos días. Su interior es una ruina. Un cadáver calcinado yace en lo que antiguamente era una sala de congresos. Desde él se aprecia una vista dantesca de la plaza Maidán, desde la que llegan durante todo el día los discursos que incitan a los manifestantes a continuar la lucha. Cada hora entonan el himno nacional y el grito de “Slava Ukraini, geroyam slava” (Gloria a Ucrania, gloria a los héroes).  

Fuentes internas de Maidán aseguran a El Confidencial que hay muchos policías infiltrados en la protesta. Por ello, líderes de grupos milicianos activos en varios puntos de las barricadas están siendo perseguidos dentro y fuera de la plaza. Tienen que extremar las precauciones para no ser detenidos y condenados como presos políticos.

Ucrania, la situación se descontrola

Las balas rompen la “tregua” más corta

El sonido de las armas de fuego rompió ayer la frágil "tregua" en Ucrania, decretada por el presidente Yanukóvich a última hora del miércoles. Las balas dejaron nuevas víctimas en la plaza de la Independencia de Kiev, donde por la mañana podían verse 13 cadáveres que yacían en una parada de autobús. Tras los primeros enfrentamientos, las fuerzas de seguridad se retiraron de sus posiciones en Maidán. El hecho de que las autoridades hayan despejado todo el terreno adyacente a la plaza no genera buenas expectativas entre los revolucionarios. En las barricadas se esperaba que los sangrientos combates regresen, pero esta vez con armas automáticas. Los opositores no jugarían con demasiada desventaja: según fuentes locales han podido abastecerse de armas de fuego en las últimas horas.

Lo que es innegable es que un sentimiento de victoria se extiende entre los manifestantes, que consideran que prácticamente todo el país está volcado en el apoyo a la revolución. Durante toda la mañana, las miles de personas que permanecen en la plaza desmontaron las barricadas que protegían Maidán para reconstruirlas unos cientos de metros más adelante y ganar terreno de cara a los próximos combates.

En las cercanías de la zona ocupada se situaban los check-points que protegen una suerte de milicia popular, armada con mazas de obra y diversos tipos de palos diseñados para la guerra cuerpo a cuerpo. Esta milicia permitía el acceso a la plaza de vehículos que transportan apoyo logístico. Un trasiego constante de coches particulares adaptados para servir como ambulancias atravesaba la zona catastrófica, en la que ya se respira el ambiente de una guerra civil.

Opositores refuerzan una barricada en la plaza de la Independencia de Kiev (Reuters).
Opositores refuerzan una barricada en la plaza de la Independencia de Kiev (Reuters).

El valor con el que defienden las barricadas los ciudadanos en Kiev roza la épica. Descansan apenas unos minutos, apoyados en sus armas medievales, y luego vuelven al trabajo y a la defensa de sus posiciones. El negro es el color habitual en las caras de la gente, teñidas de suciedad acumulada por el arduo trabajo y el humo de las barricadas que arden desde hace días.

Temor a una inmediata intervención del Ejército

Por otro lado, la idea de que una inminente intervención del Ejército está cada vez más presente. En otras partes de Ucrania, como en Lviv, los militares ya han apostado cañones en las calles para repeler un posible ataque con armamento pesado. Mientras, en Kiev, en la calle Grushevski, la barricada que cayó hace dos días ante el avance de los Berkut se ha recompuesto en apenas unas pocas horas. La policía se retiró entonces hasta la altura de la Rada Suprema, protegida por francotiradores.

Otro de los sentimientos populares es el desamparo por parte de las autoridades internacionales, que, según la población de Kiev, permanecen impasibles ante la atrocidad humana cometida en el país. Debido a esto, el cobijo que encuentran los medios extranjeros por parte de los ciudadanos implicados en la revolución es máximo. Ven necesaria la difusión internacional inmediata de la situación actual.

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