Nadie cree en el ‘milagro’ portugués
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CRECE UN 1,1% Y ANUNCIA EL FIN DE LA RECESIÓN

Nadie cree en el ‘milagro’ portugués

Portugal creció el 1,1% comparando los dos primeros trimestres, el porcentaje más elevado de toda la UE. Los expertos cuestionan la sostenibilidad del milagro

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Nadie cree en el ‘milagro’ portugués

Todo lo que es puede no ser. En eso está Portugal estos días. Revisando por qué su economía creció el 1,1% comparando los dos primeros trimestres del año, el porcentaje más elevado de toda la Unión Europea. El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha confirmado la salida de una recesión que se remontaba a junio de 2010. La sorpresa ha sido mayúscula, porque los estudios más optimistas apenas proyectaban un alza moderada de entre el 0,3 y el 0,6%. ¿Punto y final a la peor crisis en la historia reciente del país? ¿Del milagro de Fátima en 1917 al del INE en 2013? ¿Hechos o interpretaciones? Algunos medios portugueses hablan de “la esperanza de un nuevo ciclo” para la economía, pero los expertos consultados por El Confidencial muestran cautela y cuestionan la sostenibilidad del nuevo milagro portugués.

“No tengo muchas esperanzas puestas en la sostenibilidad de las última señales. Creo que Portugal, al igual que buena parte de Europa, está atravesando una fase de comportamiento macroeconómico errático”, advierte el economista del Instituto Universitario de Lisboa (ISCTE) Sandro Mendonça. Además, subraya que ese 1,1 de crecimiento intertrimestral esconde que, en comparación con el mismo período de 2012, “estamos un 2,1% por debajo. ¿Dónde está la recuperación que con tanto entusiasmo y arrogancia anuncia el Gobierno?”.

Los indicadores mejoran, pero no como resultado de la austeridad. El Constitucional no permitió que el Gobierno recortara los salarios de los funcionarios. Por otro lado, estamos en un año de elecciones municipales y tenemos muchas obras por todos lados. Es decir, hemos tenido un soplo de keynesianismo no-gubernamental para detener la caída libre

La investigadora de la Universidad de Lisboa (UL) Cátia Miriam Costa pone sobre la mesa tres elementos claves: “Los porcentajes apuntan hacia un crecimiento residual y oscilante que, al ser reciente, no indica una tendencia global, sino un comportamiento asociado a las particularidades del contexto: el crecimiento del turismo urbano, la proximidad de las elecciones municipales que aumentaron la inversión pública local contrariando la tendencia del Gobierno central y el comportamiento satisfactorio de las exportaciones. Los dos primeros factores se agotan este otoño”.

Una tendencia sin garantía de continuidad

Buena parte de las argumentaciones esgrimidas para justificar la recuperación del PIB giran precisamente en torno a las exportaciones (sobre todo de combustibles minerales y de vehículos), tanto las dirigidas hacia el interior de la UE (80% del volumen total) como las que se producen allende las fronteras europeas. Y es que la venta de productos al exterior ha aumentado un 7,3% con respecto al primer trimestre, alcanzando en julio la nueva plusmarca de 4.295 millones de euros.

Marruecos (438,2 millones), China (332,1), Brasil (318,4) y Argelia (308,6) son los cuatro países sobre los que ha centrado su mirada el INE a la hora de dar explicaciones. Entre los cuatro representaban sólo el 1,6% de las exportaciones totales de bienes en el primer semestre de 2005, pero la tendencia desde entonces ha ido en aumento, hasta alcanzar el 5,9% en el mismo periodo de 2013.

“Las exportaciones aumentaron, pero apenas representan un tercio del crecimiento trimestral. El sector de los combustibles, donde hay importaciones y reexportaciones, es uno de los causantes de este ruido. Todos estos datos son un poco frágiles y pueden llevar a lecturas contradictorias”, advierte a El Confidencial el economista del ISCTE.

Sindicalistas protestan cerca de la residencia del primer ministro luso en Lisboa (Reuters).Así que nada de milagro mientras no se demuestre lo contrario, y menos en economía, coinciden los expertos. “Se han demostrado peligrosos muchas veces y a menudo basados en el aumento de las asimetrías socioeconómicas, trayendo posteriormente problemas de distribución de la riqueza, como ya sucedió en Brasil y en Argentina. Podemos hablar de una tendencia tenue para salir del cuadro recesivo, pero sin garantías de continuidad por mucho que las deseemos”, añade Miriam Costa, investigadora de la UL.

“Nunca las marcas portuguesas estuvieron tan de moda”

Pero lo cierto es que no sólo las exportaciones mejoran. El INE también subraya que las caídas de la inversión (del 6,0 al 2,6%) y del consumo (del 15,9 al 2,3%) se suavizan con respecto al trimestre anterior. Costa explica este último factor por la adquisición de unos hábitos de consumo más cautelosos y “por la aparición de una opción preferencial hacia los productos y servicios nacionales. Nunca las marcas portuguesas estuvieron tan de moda como ahora”.

La proximidad de las elecciones municipales, previstas para el domingo 29 de septiembre, es otro factor muy a tener en cuenta. “Los indicadores mejoran, aunque no como resultado de la austeridad, sino todo lo contrario. A principios de año, el Tribunal Constitucional no permitió que el Gobierno recortara los salarios de los funcionarios públicos. Y, por otro lado, estamos en un año de elecciones municipales y tenemos muchas obras por todos lados. Es decir, hemos tenido un soplo de keynesianismo no gubernamental para impedir la caída libre en la que estábamos metidos”, añade Mendonça. De hecho, la oposición augura nuevas medidas de ajuste una vez concluyan los comicios.

Importaciones, intereses y desempleo

Y hasta aquí todo lo positivo de unos datos macroeconómicos aderezados con realidades y tintes de signo controvertido, cuando no opuesto. Empezando por las importaciones, que se aceleran desde una contracción del 1,8% hasta un crecimiento del 4,5% si se comparan los dos primeros trimestres del año. Portugal da señales de no saber crecer sin aumentar sus importaciones, lo que a la postre implica que la contribución de la demanda exterior neta (las exportaciones menos las importaciones) para el crecimiento económico del segundo trimestre resulte muy pequeña. El porcentaje del 1,1 intertrimestral proviene así en 0,8 puntos de la demanda interna, por 0,3 de la demanda exterior neta.

Un manifestante sostiene una pancarta que reza:

Los mercados tampoco se han mostrado especialmente eufóricos con los resultados publicados por el INE portugués el pasado 6 de septiembre y se mantienen a la espera, aun conscientes de que su postura puede constituir un elemento de ralentización para la recuperación de la economía portuguesa.

En este sentido, los intereses de los bonos portugueses a diez años en el mercado secundario no bajan del 7%, según los datos de Investing.com. Se trata de un límite psicológico que no se traspasaba desde el 21 de julio cuando, para salir de la crisis política que sacudía al país, el presidente Aníbal Cavaco Silva dio su apoyo a la coalición de derecha hoy en el poder.

Es natural, porque tienen miedo a prestar dinero a Portugal, así que sólo lo hacen con intereses elevados. Hasta que no haya superávit y comencemos a reducir la deuda pública, las tasas de interés de los préstamos en los mercados internacionales siempre serán más altas de lo que el dinero puede rendir, es decir, mayores que el aumento porcentual del PIB”, subraya el profesor de la Escuela de Dirección y Negocios AESE Jorge Ribeirinho.

El paro, la prueba del algodón

El desempleo, actualmente en el 16,4%, es otro punto y aparte en el capítulo de milagros, creyentes y agnósticos incluidos. La tasa de paro disminuyó entre el primer y el segundo trimestre en todas las regiones del país, sobre todo en el Algarve, al sur de Portugal, con un descenso del 3,6%. Pero sólo esta región mejora sus datos en comparación con el mismo período de 2012. Se trata, eso sí, del mayor descenso de la tasa de desempleo en los últimos 15 años, en concreto, desde el año 1998, cuando Lisboa acogió la Expo. La población parada suma 886.000 personas, 463.000 hombres y 423.000 mujeres. En el segundo trimestre del año, siempre según los datos del INE, se generaron cerca de 72.400 nuevos puestos de trabajo. La agricultura fue el sector que más contribuyó, con la creación de 46.000 nuevos puestos; seguido por el sector servicio, con 26.000 empleos en tres meses.

La crisis ha llegado para quedarse, tanto en Portugal como en Europa. Es la conclusión a la que llegan economistas como Sandro Mendonça: En Europa la crisis es una cosa de presente y de futuro. Los desequilibrios internos del continente se agravan

Hay que tener en cuenta, sin embargo, la más que posible influencia de varios factures cuya incidencia real no se sabrá hasta la publicación de nuevos resultados. El primero de ellos es la estacionalidad, pues el verano y las horas de sol provocan un ensanchamiento considerable pero temporal del sector del turismo. Además, los salarios han disminuido (las remuneraciones fueron congeladas para el 45% de los trabajadores del sector privado), el salario mínimo se ha estancado (y representa cerca del 17% del empleo por cuenta ajena), el coste de las horas extra ha disminuido y la carga laboral (menos vacaciones) ha aumentado. Incluso la contracción del período de subsidios por desempleo puede jugar un papel destacado en los cálculos.

“El desempleo es muy alto porque la economía no está bien y porque muchas personas no tienen las competencias necesarias. El Estado va a continuar con los despidos de una forma u otra y será la inmigración la que haga que el paro no se dispare”, entiende Ribeirinho. “Todavía tenemos por delante un largo camino por recorrer hacia la reanudación del empleo y la toma de confianza”, matiza Miguel St. Aubyn, catedrático de economía del ISEG (Instituto Superior de Economía y Gestión), para quien los índices de desempleo “normales” de Portugal estarían en todo caso por debajo del 10%.

El desempleo muestra precisamente, según Cátia Miriam Costa, que “la economía no está creciendo verdaderamente sino manteniéndose, pues si hubiera un gran salto en términos de crecimiento de la actividad económica, sería necesario reclutar más mano de obra. Y lo que sucede esta vez es que el desempleo afecta también a la mano de obra más cualificada.

La visita de la troika

El Gobierno del conservador Pedro Passos Coelho recibe esta semana la visita de la troika, que encontrará a su regreso a Portugal un clima de perplejidad, entre la buena acogida que han tenido los datos del INE por parte del Ejecutivo y la desconfianza de una población que no percibe los beneficios de ese 1,1 de crecimiento del PIB. Sobre la mesa, las nuevas medidas de “ajuste presupuestario”, entrecomillado que para muchos portugueses se ha convertido en un eufemismo injustificado. También está en juego el nuevo déficit previsto para este año, situado en el 4% pero que el Gobierno portugués pretende flexibilizar hasta el 4,5%. Una negociación que sólo llegará a buen puerto, según reflejan los medios portugueses citando como fuente a un alto responsable del Eurogrupo sin identificar, “con argumentos extremadamente convincentes”.

Una pintada con el ángel de la muerte junto a la palabra

Portugal, en asistencia financiera de la UE y el FMI desde que en 2011 le prestaron 78.000 millones de euros para garantizar su solvencia, se ha comprometido a ahorrar 4.700 millones de euros en gastos del Estado, lo que divide a los dos partidos mayoritarios (el centro-derecha de PSD en el poder y los socialistas del PS en la oposición), pues se sospecha que se intentará cumplir no de forma milagrosa, sino con despidos de funcionarios públicos.

“Debemos prepararnos para una crisis social”

Las nuevas medidas de austeridad previstas para 2014 pueden invertir la tendencia positiva”, considera el catedrático del ISEG Miguel St. Aubyn. Los pronósticos del profesor de AESE Jorge Ribeirinho van por el mismo camino: “El PIB portugués no seguirá creciendo en los dos próximos trimestres como en este segundo. Y en el conjunto del año, aunque la economía se está comportando mejor de lo que se esperaba al inicio, será un ejercicio con recesión, debido sobre todo a un primer trimestre muy malo”.

La crisis ha llegado para quedarse, tanto en Portugal como en Europa. Es la conclusión a la que llegan economistas como Sandro Mendonça: “En Europa la crisis es una cosa de presente y de futuro. Los desequilibrios internos del continente se agravan. Vivimos un momento unipolar en la que todos esperan las decisiones made in Germany, sean de Berlín (del Gobierno de Angela Merkel) o de Fráncfort (del Banco Central Europeo de Mario Draghi)”.

En Portugal esto quiere decir, explica Cátia Miriam Costa, "que debemos estar preparados para, después de una crisis financiera que generó una crisis económica, llegar a una crisis social fruto de las opciones tomadas para garantizar la manutención del sistema financiero y económico”. Al mismo tiempo, y en el mismo Portugal, Ribeirinho recuerda que “en el mundo de las empresas la crisis está mucho menos presente. El desapalancamiento financiero es una realidad por la cual las compañías sonmucho más saludables”.

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