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Diez años sin el señor Fiat
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GIANNI AGNELLI MURIÓ SIENDO EL HOMBRE MÁS PODEROSO DE ITALIA

Diez años sin el señor Fiat

La República italiana lleva diez años sin su rey. El 24 de enero de 2003 moría en su mansión de Turín, Villa Frescot, Gianni Agnelli, entonces

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Diez años sin el señor Fiat

La República italiana lleva diez años sin su rey. El 24 de enero de 2003 moría en su mansión de Turín, Villa Frescot, Gianni Agnelli, entonces el hombre más poderoso del país, dueño de Fiat y de un imperio industrial con ramificaciones casi inabarcables y valorado en más de 3.000 millones de euros. Con 82 años cerraba los ojos definitivamente el industrial que mejor representaba a Italia en el mundo, un millonario que marcaba tendencia y demostró ser un “sublime e inigualable intérprete del Novecento”, como escribía la semana pasada el director del Corriere della Sera, Ferruccio de Bortoli.

En un país tan proclive a los títulos como Italia, a Agnelli no tardó en conocérsele popularmente como Il Avvocato (el abogado), por sus estudios en leyes. Su bohemia juventud, sus amistades con la alta sociedad patria e internacional y su protagonismo en el desarrollismo industrial italiano  hicieron de él un imán para la atención pública. Il Avvocato y los suyos fueron durante la segunda mitad del siglo XX la familia real oficiosa de Italia. Los Agnelli, con su patriarca, su riqueza, su enorme influencia y sus desgracias, han sido el espejo en el que a muchos italianos les ha gustado mirarse. Al primero a Silvio Berlusconi, quien se jactaba de tener una foto en compañía del patrón de Fiat en su dormitorio. El paso del testigo como empresario más reconocido del país de Il Avvocato a Il Cavaliere ejemplifica el profundo cambio que ha sufrido Italia en las últimas décadas.

Leonardo Colombati, autor de Il re (El rey), una novela con toques biográficos en la que  reconstruye cómo fueron los últimos momentos de Gianni Agnelli, considera que los dos personajes son representantes de épocas distintas: “El capitalismo familiar italiano tenía su máxima representación en los Agnelli con Fiat. Los industriales posteriores se dieron cuenta de que ese tiempo ha pasado, aunque en Italia no sabemos todavía cuál es el nuevo modelo que debe sustituirlo”. Para entender la personalidad de Agnelli, afirma el escritor, hay que tener en cuenta el ambiente de su juventud, trufado de fiestas, mujeres hermosas y todo tipo de lujos. Y sus grandes pasiones, como la vela, el equipo de fútbol de la Juventus y su familia.

Fue un gran playboy y una persona de extrema elegancia aunque también algo excéntrica. Antes se podía vivir de manera frívola y ligera, pero elegante. Ahora que los tiempos se han embrutecido resulta difícil encontrar a una persona que aúne estas dos facetas como hizo Gianni Agnelli”, comenta Colombati. En Il Avvocato coincidía la personalidad de dos de sus nietos, el responsable John Elkann, hoy presidente de Fiat, y su hermano menor, el díscolo y vividor Lapo, más presente en las revistas del corazón que en los periódicos económicos.

Recordando a su abuelo en La Stampa, el diario controlado por la familia, John Elkann aseguraba recientemente que estaría “orgulloso de lo que hemos hecho”. “Mi abuelo explicaba que la única evolución posible era formar parte de un grupo más grande”, comentaba, haciendo referencia a los temores de Il Avvocato de que Fiat acabase siendo engullida por alguno de los grandes grupos automovilísticos estadounidenses. A buen seguro se sorprendería al ver que sus previsiones se dieron la vuelta, pues al final fue la marca italiana la que puso una pica en Detroit haciéndose con el control de Chrysler.

Senador vitalicio, amigo de los hombres más poderosos de su época, como Henry Kissinger, e interlocutor con el que la Italia que cuenta se vanagloriaba de haber hablado, Gianni Agnelli fue también un icono de la moda. Dos de sus costumbres a la hora de vestir fueron al principio tachadas de excéntricas pero luego resultaron copiadas mil veces. Una de ellas era la de lucir el reloj sobre el puño de la camisa. La otra, combinar la corbata con el jersey.

Los últimos años de su vida le resultaron tortuosos a Il Avvocato por las continuas desgracias familiares, que dificultaron su sucesión, y por el cáncer de próstata que acabó con él. En 1997 murió a los 33 años su delfín, su sobrino Giovanni Alberto, también por un cáncer, y tres años después lo hacía su propio hijo, Edoardo, quien se suicidó tirándose de un puente. Los problemas dentro del clan continuaron tras el fallecimiento del patriarca por las denuncias que su hija, Margherita, hizo del reparto de su herencia, enemistándose por ello con su madre y con sus propios hijos.

La República italiana lleva diez años sin su rey. El 24 de enero de 2003 moría en su mansión de Turín, Villa Frescot, Gianni Agnelli, entonces el hombre más poderoso del país, dueño de Fiat y de un imperio industrial con ramificaciones casi inabarcables y valorado en más de 3.000 millones de euros. Con 82 años cerraba los ojos definitivamente el industrial que mejor representaba a Italia en el mundo, un millonario que marcaba tendencia y demostró ser un “sublime e inigualable intérprete del Novecento”, como escribía la semana pasada el director del Corriere della Sera, Ferruccio de Bortoli.