Psicosis nuclear en todo el planeta
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BRUSELAS CONSIDERA QUE LA SITUACIÓN EN LA CENTRAL DE FUKUSHIMA ESTÁ “FUERA DE CONTROL"

Psicosis nuclear en todo el planeta

El miedo a la catástrofe nuclear se apoderó ayer de los japoneses para, después, propagarse por todo el globo. Japón se enfrenta a un potencial desastre

Foto: Psicosis nuclear en todo el planeta
Psicosis nuclear en todo el planeta

El miedo a la catástrofe nuclear se apoderó ayer de los japoneses para, después, propagarse por todo el globo. Japón se enfrenta a un potencial desastre después de que dos explosiones en la planta nuclear de Fukushima provocasen una fuga de radioactividad que desató la psicosis en amplías zonas del país, incluída Tokio, donde muchos habitantes decidieron evacuar la ciudad mientras la mayoría hacía acopio de alimentos y agua embotellada. Los nipones se preparaban para afrontar una situación “apocalíptica” que “está fuera de control”, en palabras del comisario europeo de Energía, Günther Öttinger.

Desbordado por los acontecimientos y duramente criticado por sus ciudadanos, el Gobierno japonés intentó enviar ayer al mundo un mensaje de calma. Nadie, si acaso Estados Unidos, escuchó su llamamiento a mantener la “sangre fría”. Varios países asiáticos y toda Europa, con Alemania y Francia a la cabeza, anunciaron iniciativas en materia de seguridad. La Autoridad de la Seguridad Nuclear de Francia elevó a nivel 6 (en un máximo de 7) el riesgo de accidente nuclear en la central de Fukushima, cuyo núcleo “se ha fundido parcialmente”. “Es, evidentemente, una catástrofe”, dijo la autoridad francesa. El Ejecutivo galo, poco después, ratificó la advertencia. Tampoco un comunicado de Tokio al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) asegurando que la radiactividad en la central había descendido hasta niveles normales redujo la tensión: el organismo no solo calificó la crisis de “preocupante”, sino que que reconoció que las autoridades niponas no están aportando la información necesaria.

Merkel cierra las centrales anteriores a 1980 

Con una situación tan crítica en la planta de Fukushima, era inevitable que la psicosis nuclear salpicase a Europa. Los Veintisiete de la UE acordaron ayer, a petición de Austria, cuya constitución prohíbe el uso de energía nuclear, someter a un test de resistencia a las 143 centrales que hay diseminadas por el continente. Los detalles de estas pruebas de estrés se perfilaránen las próximas semanas durante una reunión de alto nivel que fijará “reglas severas”.

Horas antes, la canciller alemana Angela Merkel anunció que cerrará siete plantas construidas antes de 1980 que continúan en uso, solo temporalmente, mientras dure una moratoria de tres meses para verificar la seguridad de las centrales alemanas. Al menos una de ellas nunca volverá a ser puesta en marcha. Ante una población alemana inquieta por la crisis japonesa y, en su mayoría, contraria a la energía nuclear, Merkel revocó el lunes la decisión de prolongar el periodo de vida de estas centrales, una medida que rechazaban el 80% de los ciudadanos. 

La catástrofe del sector nuclear, que en Alemania representa el 22% de la producción de electricidad, ha sido seguida con ansia por millones de germanos: más de 100.000 se manifestaron el lunes por la noche en 450 ciudades del país. Varios medios decidieron evacuar ayer a sus periodistas de Tokio y trasladarles al sur de Japón. Y en las calles, también hay muestras de psicosis latente: la demanda de contadores Geiger, un aparato que mide la radioactividad, ha aumentado desde hace unos días mientras que las farmacias han informado de una venta mayor de pastillas de yodo, recomendadas en caso de accidente nuclear

Fórmula 1 - GP de Japón Fukushima