PRUEBA VOLSKWAGEN TIGUAN T1

Un buen todocamino para la crisis

Volkswagen es una referencia en el mercado en muchos segmentos diferentes, como el del Polo o el Golf, con dos modelos que siempre están entre los

Volkswagen es una referencia en el mercado en muchos segmentos diferentes, como el del Polo o el Golf, con dos modelos que siempre están entre los diez más vendidos. Lo que hace diferente a la marca alemana del resto de las que compiten en el mercado es que, además, tiene otros modelos muy interesantes en el resto de su gama y un buen ejemplo es el Tiguan que probamos esta semana.

Volkswagen va poco a poco rellenando todos los huecos del mercado y en cada uno de ellos ofrece un vehículo competitivo. Hace unas semanas les hablábamos del Golf Sportsvan, el monovolumen pequeño, de cinco plazas, que completará desde junio la oferta de este tipo de vehículos, hasta ahora ocupada solo por el Touran de 7 plazas y por el Sharan como el monovolumen más grande.

Y con el resto de segmentos hace lo mismo. El Tiguan es un perfecto ejemplo del todocamino pequeño, al menos de momento, ya que por encima solo tiene el Touareg, como el SUV grande la marca. El Tiguan es, por ello, el todocamino compacto que llega a luchar en el segmento que está más de moda en estos momentos.

Desde que se lanzó el Nissan Qashqai, de alguna forma el precursor de este tipo de vehículos, todos los fabricantes quieren tener un modelo como este, con aspecto campero pero que en la inmensa mayoría de los casos jamás pisará, no ya el campo, sino simplemente un buen camino.

Este Tiguan es, como todos los modelos de la marca alemana, un producto muy serio, bien pensado y robusto, que puede ofrecer, dependiendo de las versiones, unas posibilidades camperas muy buenas. De hecho, y lo más llamativo y diferenciador de este modelo es que ofrece dos tipos de carrocería. Una, la normal, la que llevaba nuestro coche de pruebas y otra “cross” mucho más campera. Esta cuenta con un morro afilado para que pueda superar sin muchos problemas baches, roderas o elevaciones del terreno que se pueden encontrar en las pistas.

Con todo ello este coche puede convertirse en una muy buena alternativa para los que buscan algo de conducción off-road, siempre que se cuente también con la tracción 4 Matic, disponible solo en las versiones más potentes de gasolina y diesel. Y también se puede completar, además, con un interesante equipamiento como el programa de uso off-road. Con ello tendríamos un vehículo para competir en lo más alto del segmento.

Pero para hacer esta prueba hemos buscado precisamente lo contrario, el punto de partida de la gama, eso sí con algún equipamiento opcional, como el navegador, pero con pocos elementos más. Y es que lo que hemos probado esta semana es el Tiguan T1, el modelo con el que la marca hace una interesante campaña publicitaria con un precio de partida de 21.700 euros, eso sí con el Plan PIVE y todos los descuentos oficiales posibles.

Es decir que el objeto de nuestra prueba es el Tiguan T1 de acceso, con un más que suficiente motor TDi de 110 caballos asociado con un cambio manual de 6 marchas y también con la tracción solo a las ruedas delanteras. Un coche que la marca anuncia desde 21.700 euros con Plan PIVE.

El resultado que hemos logrado tras hacer más de mil kilómetros con el coche es realmente bueno, es un coche que da la estética de un todocamino, que es lo que busca la mayor parte de la clientela de este segmento, que ofrece ciertas posibilidades de uso en pistas por si surge alguna circunstancia especial y hay que salir a circular por un camino, pero que está pensado para rodar en carretera, y por cierto muy bien. Pero sobre todo es un vehículo confortable, de conducción muy fácil e ideal para el uso diario.  

Su motor es un dos litros de 110 caballos, y no es el más moderno 1.6 de 105 caballos que montan otros modelos de la gama. No es un propulsor de última generación pero ofrece un funcionamiento realmente bueno. Unas aceleraciones más que suficientes, aunque no destaca por ellas, con un tiempo de 11,9 segundos para hacer el 0 a 100 km/h , y una velocidad máxima de 175 km/h que es más que suficiente  para las carreteras españolas.

Es un coche que además se mueve bien y con cierta alegría, y eso pese a que su aerodinámica no es excesivamente buena por su frontal más elevado. No acelera de manera brillante partiendo de cero, pero si recupera con cierta agilidad, gracias a su motor bastante elástico si tenemos en cuenta que solo tiene 110 caballos. Aunque lo más importante de este TDi es su consumo.

El valor homologado es de 5,3 litros, una cifra buena si comparamos con sus rivales de mercado. Pero mucho mejor aún es su autonomía. Esta vez no hemos querido fiarnos de la computadora de viaje, que al final de nuestros más de 1.200 kilómetros de prueba marcada 6,2 litros, sino que hemos querido hacer una prueba real. Con el depósito lleno, pero sin hacer un repostado hasta la última gota, comenzamos a rodar.

Una utilización normal, cumpliendo los límites siempre pero al mismo tiempo rodando lo más rápido posible, con agilidad y sin escatimar con el acelerador. Y con esas circunstancias haciendo en torno a unos 110 kilómetros por Madrid y su zona de influencia, hemos logrado superar los 1.000 kilómetros recorridos, eso sí con la reserva ya encendida. No quise apurar mucho más pero llegué a ver los 1.060 kilómetros antes de repostar. Y eso es un valor muy bueno en un coche todocamino, más grande y pesado, y sobre todo menos aerodinámico que un turismo.         

El coche es delicioso. Pese a ser un todocamino, algo más alto de lo normal, no hay un   funcionamiento extraño en la carretera, no hay balanceos de carrocería y su comportamiento es muy parecido al de un turismo. Y sobre todo con el tacto de los modelos de Volkswagen. La dirección es la misma que la que emplea el Golf, con el mismo volante, y con un tacto muy bueno. Y lo mismo ocurre con el cambio manual. Sus desarrollos son largos, en busca de un consumo mejor, con una sexta que casi llega a los 60 km/h.  

El conductor recibe mucha información de la carretera, de los baches y demás y sobre todo le transmite la sensación de que tiene un control total sobre la situación que se vive en la carretera. A ello también contribuye su posición de conducción algo elevada, lo que ofrece también una mejor perspectiva.

El interior no destaca por ser excesivamente amplio, y algunos de sus rivales del mercado ofrecen más espacio en las plazas traseras para las piernas de sus ocupantes. Eso sí, en lo que destaca el Tiguan frente a sus rivales directos es en la gran calidad percibida, que creo que es la mejor del segmento. Y es que mantiene los estándares de calidad de los modelos de Volkswagen, con una gran precisión de construcción y de ajuste, y también  con unos materiales no lujosos pero si de muy buena calidad.

Antes de acabar esta prueba les repito que se trata de la versión básica, de acceso a la gama, con el motor TDi de 110 caballos. Por encima se ofrecen otros dos motores de gasóleo más, el de 140 y el de 177 caballos, que funcionan muy bien y que mueven con mucha más alegría al Tiguan. Y en gasolina, para los que no tienen que hacer demasiados kilómetros con el coche, tres versiones de la familia TSi, con potencias de 160, 180 y 211 caballos. Y no hay que olvidar el cambio DSG, con el que la marca alemana supera a casi todos sus rivales a la hora de ofrecer un cambio de doble embrague rápido y confortable.

Sin duda el Tiguan es una muy buena alternativa dentro del mercado todocamino. El coche destaca por su gran calidad de terminación y por un completo listado de versiones que cubren todos los tipos de utilización. Por contra, si lo que se busca es un coche muy amplio, hay otros en el mercado que ofrecen un habitáculo algo más generoso y también más maletero. Pero este es un Volkswagen, una garantía de éxito. 

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