Al volante del Lamborghini Aventador, un espectacular deportivo
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MOTOR v12 DE 700 CABALLOS Y 366.000 EUROS

Al volante del Lamborghini Aventador, un espectacular deportivo

Con motivo de la inauguración del concesionario de Lamborghini en Madrid tuvimos la oportunidad de conducir durante unos pocos kilómetros y en las proximidades de Pozuelo,

Con motivo de la inauguración del concesionario de Lamborghini en Madrid tuvimos la oportunidad de conducir durante unos pocos kilómetros y en las proximidades de Pozuelo, el Aventador, un coche realmente espectacular, con un motor V12 de 700 caballos y con un precio de 366.000 euros. Una auténtica “pasada”.

Sin duda la más clara demostración de su espectacularidad fue el recorrido que hicimos por la M40 o por otros viales de la zona de Pozuelo en el que todos los ocupantes de los coches que iban a nuestro alrededor circulaban teléfono en mano haciendo fotos de “nuestro vehículo italiano”, aunque solo fuera durante media hora. Fue una experiencia muy gratificante.

El Aventador es el modelo alto de gama de Lamborghini, equipado con el espectacular motor V12 de 700 caballos, y está disponible en versiones coupé, que fue la que tuvimos oportunidad de conducir en esta ocasión, y el Roadster, del que también había una unidad expuesta en el concesionario.

Es un vehículo realmente espectacular, por una parte por su motor y su sistema de tracción a las cuatro ruedas, pero también por su estética realmente llamativa. Se trata de un vehículo de dos plazas con el motor en posición central trasera y unas dimensiones bastante pequeñas. Y es que mide 4,78 metros por 2,03 de anchura aunque sin duda la cota más destacable es la de su altura, con 1,13 metros.

Espectacular es también la apertura de las puertas, que se abren hacia arriba y proporcionan un buen acceso al interior. Desde fuera se abre bastante fácil ya que solo hay que tocar un botón situado en la posición más lógica para abrir la puerta, donde estaría en una puerta normal, y esta se abre. Sin embargo, para abrirla desde el interior es algo más difícil. Para evitar riesgos innecesarios hay que pulsar un botón y después tirar de la palanca, y esta se abre.

El acceso es bueno porque la puerta ofrece bastante hueco para entrar, y además, al abrirse hacia arriba permite hacerlo con cierta tranquilidad en una calle, lo que facilita la entrada pero hay que estar muy en forma. Y es que el asiento va tan pegado al suelo que si no se está muy en forma, o al menos muy flexible, costará trabajo salir del Aventador.

El asiento es perfecto, con la máxima sujeción, pero con un cinturón de seguridad digamos normal. Un cuadro de instrumentos muy completo formado por una pantalla multicolor en la que se agolpan informaciones sobre el funcionamiento del coche. Sin embargo, en nuestro recorrido tuvimos poca oportunidad de controlar todos esos datos, porque la presencia de muchos “moscones” a nuestro alrededor obligaba a estar muy pendiente del tráfico y algo menos pendientes del cuadro de instrumentos.

Para el arranque, encontramos una tapa metálica de color rojo que debemos levantar y entonces presionar el botón interior de arranque. El sonido es brutal, como no podía ser de otra forma en un V12 de 700 caballos. Casi una explosión nos avisa de que el motor está en marcha. Y a continuación solo hay que manejar las levas para ponerse en marcha.

El vehículo dispone de tres modos diferentes de conducción, el normal o “strada”, el deportivo “sport” y uno de carreras “race”. Nuestro recorrido de prueba era tan corto, y por carreteras normales, con muchos límites de velocidad y llenas de coches, por lo que optamos por el modo carretera, el más sencillo (strada).

El cambio se maneja mediante dos levas de grandes dimensiones a ambos lados del volante. Levas de las que no se mueven con el volante, están fijas a la columna de la dirección, y que permiten la máxima precisión, muy necesaria cuando se quiera rodar deprisa con este bólido.

El cambio permite funcionar en el modo automático haciendo el sistema los cambios que considera necesarios pero siempre tiene el conductor la opción de tocar una de las levas para pasar al modo manual. Además, por debajo del botón de puesta en marcha encontramos dos teclas para el manejo del cambio, una para elegir el modo manual de manera permanente y la otra para seleccionar la marcha atrás.

Se trata de un cambio robotizado, es decir sin pedal de embrague, de siete marchas con unos desarrollos bastante cortos. Son 43,6 km/h a 1.000 revoluciones por minuto en la marcha más alta, lo que permite una velocidad punta, según los valores oficiales, de 350 km/h.

Su capacidad de aceleración es realmente brutal. Según los valores del fabricante, 2,9 segundos, pero no es de extrañar porque el Aventador pesa 1. 575 kilos, lo que significa que la relación peso/potencia es de 2,2 kg/CV. Cuando circulamos tranquilos por la carretera, digamos a 60 km/h, y se pisa a fondo el acelerador aquello es imparable, empieza reducir marchas por si solo y en solo unas décimas de segundo estaremos a 140 km/h. Y a mucho más si los límites lo permitieran.

El Lamborghini Aventador es un coche espectacular, pensado para estar guardado en un garaje y para salir de vez en cuando, un fin de semana o un día especial para darse un paseo o para ir a una reunión de coches deportivos, o de clásicos. Y por supuesto es un coche interesante para alquilar un día un circuito y ponerse a dar vueltas en el, a rodar buscando un poco los límites que deben ser muy elevados.

Pero no es un coche para el día a día. Es imposible rodar con el sin llevar cerca un montón de coches con gente mirando, no se puede aparcar en ningún sitio, no se puede meter en un garaje normal porque destrozaremos los bajos. Y sobre todo, el precio de este Aventador sin opciones es de 366.000 euros que suben por encima de los 400.000 cuando se trata de la versión Roadster. Es el precio de un buen piso en Madrid.