PRUEBA SKODA OCTAVIA 1.6 TDi DSG

Octavia, una berlina ideal para las familias más viajeras

El nuevo Skoda Octavia, un coche aún más amplio, mejor equipado y más vistoso que su antecesor, es uno de los vehículos más interesantes del mercado

El nuevo Skoda Octavia, un coche aún más amplio, mejor equipado y más vistoso que su antecesor, es uno de los vehículos más interesantes del mercado actual porque ofrece todo eso, y mucho más, por un precio muy razonable. Sobre todo gana en eficiencia y en consumo de carburante y por eso hemos querido probar en esta ocasión la variante con el motor 1.6 TDi de 105 caballos, que es la razonable de toda la gama. Eso sí, con el cambio DSG, que creo que es insustituible.

Hablar del nuevo Skoda Octavia es dejar un poco de lado a su antecesor, que ya logró un gran éxito comercial en nuestro mercado, pero es que el nuevo es mucho más. Si alguien se acuerda de los modelos de Skoda de los años ochenta, tendrá una imagen muy mala porque eran vehículos muy arcaicos, poco eficientes y menos fiables, y hasta feos. Con el paso de los años la marca checa, de la mano de su integración en el grupo Volkswagen, se ha convertido en una nueva referencia en el segmento por la calidad de su construcción, por su robustez mecánica y por su precio ajustado. Pero les faltaba algún detalle para convertirse en verdaderos coches de éxito.

Pues bien, con el nuevo Octavia las cosas han cambiado aún más y es que este nuevo modelo es el primero que integra un muy completo equipamiento, con algunos sistemas de seguridad impensables hace solo unos años, entre sus opciones. Pero sobre todo en lo que más se ha trabajado, y es algo que creo que no se había hecho nunca hasta ahora en un Skoda, ha sido el diseño. Y el resultado es un modelo brillante.

Este Skoda se integra en uno de los segmentos clave del mercado español, el de las berlinas medias de tamaño pero ofrece con respecto a sus rivales más directos una gran capacidad interior y, sobre todo, un buen maletero.   

El Octavia representa la columna vertebral de la marca checa. Desde que se lanzó al mercado en el año 1996 se han vendido más de 3,7 millones unidades y supone desde entonces un 35% de las ventas totales de Skoda en el mundo, que el año pasado alcanzaron las 939.000 unidades.

Pero el nuevo modelo gana en todos los sentidos a su antecesor. Lo primero en habitabilidad, ya que el nuevo modelo es más grande en dimensiones externas, pero sobre todo mucho más amplio de espacio interior gracias a su batalla ampliada. Y también su maletero es más grande que el de su antecesor y sobre todo con un acceso mejor aún si cabe que el del Octavia que ha dejado de fabricarse. Ahora ofrece 590 litros, y es el mayor de su clase. Y todo esto se debe a la nueva plataforma MQB del grupo Volkswagen.

El nuevo Octavia, al ser más grande, se ha situado como un escalón por encima en la gama de Skoda, pero es que la marca checa ha sabido ocupar el hueco de las versiones de acceso del anterior Octavia con un nuevo modelo llegado hace unos meses, el Skoda Rapid, que es una berlina un poco más pequeña que el Octavia, pero que ofrece 500 litros de maletero, y de un precio también inferior.

La estética ha sido totalmente renovada y ahora proporciona un aspecto más elegante y refinado, más cuidado, y eso es algo que antes nunca han tenido los Skoda, al menos en la última época. Y también en su interior se ha tenido en cuenta ese mayor interés por la estética y se ha buscado un salpicadero con mucha más calidad y con mejores materiales, para conseguir que todo en el nuevo Octavia suponga un escalón por encima respecto al anterior modelo.

Otro detalle importante que demuestra lo rompedor que es el Octavia con respecto a su antecesor es su gran equipamiento. Ya no es el coche espartano, robusto y barato de antes. Ahora es un modelo de precio ajustado, por supuesto, pero con algunos detalles sofisticados. Nuestra unidad de pruebas correspondía con un Ambition de terminación que de serie incluye detalles como volante regulable en altura y profundidad, asiento del conductor regulable en altura, climatizador bizona, sistema Stop/start, luz diurna, reposacabezas activos o control de velocidad, Y detalles más de confort, como puede ser la guantera refrigerada, un equipo de sonido con 8 altavoces, o sistema Bluetooth para el teléfono. Y creo que esta es la demostración más clara de que el nuevo Octavia es otra cosa distinta.

Pero no se queda aquí el nuevo Skoda, que ofrece algunos elementos de tecnología más avanzada que demuestran aún más claramente que es un vehículo que roza el segmento Premium. Y es que puede ofrecer según versiones elementos como frenado de emergencia, asistente de cambio de carril, frenado automático contra multicolisión en caso de accidente, asistente de actividad del conductor (detector de fatiga) o un frontal activo para protección de peatones. Igualmente es el primer vehículo de la marca que ofrece control de crucero adaptativo, asistente de alumbrado Inteligente que cambia automáticamente de luces cortas a largas, asistente automático de estacionamiento para facilitar las maniobras de aparcar o el sistema de reconocimiento de señales de tráfico como parte del paquete “Asistente de Viaje”.

Y también incluye, como opcional en algunas versiones, el sistema estrenado en el nuevo Golf por el que su conductor puede elegir entre diversos modos de conducción, según quiera un comportamiento más deportivo, más económico o más confortable.

Pero hay que hablar ya de su dinámica. Hemos elegido para esta primera prueba la versión con el motor diesel de 105 caballos, un ejemplo de eficiencia y de  buen funcionamiento. Mueve más que de sobra a este vehículo que pesa 1.300 kilos y que gracias al empleo de la nueva plataforma ha rebajado en más de 100 kilos su peso pese a las dimensiones aumentadas y a su mejor equipamiento.

El motor es ya muy conocido en toda la gama de Volkswagen y ofrece un funcionamiento ideal en todos, pero en este caso se adapta a la perfección a la filosofía del modelo, de ser un coche de precio ajustado pero en el que no se renuncia a nada. Es un propulsor que destaca por su magnífica elasticidad, lo que le permite subir de vueltas sin problema casi desde el ralentí, pero con toda su fuerza por encima de las 1.700 revoluciones.

Un motor brillante por su comportamiento dinámico, pero que lo es aún mucho más si va asociado, como en nuestra unidad de pruebas, con el cambio DSG de doble embrague en este caso en su variante de 7 marchas. Permite rodar tranquilo, sin apurar para nada las marchas y buscando un consumo muy ajustado, pero permite igualmente ir más rápido, con más agilidad pero en este caso su consumo sube un poco.

Dejando que cambie rápido a la marcha más alta y si aceleramos con mucho cuidado estaremos en una cifra de poco más de cuatro litros en carretera, mientras que si hacemos una conducción combinada, parte en ciudad y algo más de carretera, entonces podremos estar en torno a los 4,5 litros.

Y si queremos darle fuerte al acelerador, y entonces tendremos un coche con el que se puede correr bastante (su velocidad máxima homologada es de 194 km/h), las cifras estarán más cerca de los seis litros, pero en principio siempre por debajo si se hace una conducción rápida pero razonable.

Ya pude conducir este Octavia 1.6 TDi en la primera toma de contacto y esta prueba con más de 1.200 kilómetros recorridos no ha hecho más que confirmar la magnífica impresión que me causó en aquella ocasión.

Nada más entrar en el coche sorprende la buena calidad del interior, un diseño muy cuidado y sobre todo unos materiales robustos pero de muy buen aspecto. También llama la atención la generosidad de sus dimensiones interiores. Y ya en marcha lo más llamativo es su buena calidad de pisada, incluso con esta suspensión más pobre, que incluyen las versiones con los motores pequeños (los grandes tienen un sofisticado sistema multibrazo) y la firmeza de su amortiguación, que no repercute en el confort para sus ocupantes. Es un gran coche, no solo por sus dimensiones, que lo es, sino también por su buen comportamiento dinámico.

Esta versión TDi de 105 caballos creo que es la más razonable con los tiempos que corren, porque la variante de 90 caballos me parece algo justa para moverse con agilidad, sobre todo cuando viajan cuatro o cinco personas dentro y cosas en el maletero, mientras que la versión más potente, con el motor TDi de 150 caballos me parece exagerada para los límites que tenemos y las carreteras plagadas de radares. Eso sí, si se puede creo que la opción del cambio DSG es imprescindible, sobre todo por el confort de conducción casi insuperable que proporciona.
Motor
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