¿Estiércol y ajo? La lucha contra las curas falsas del coronavirus
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Remedios que no funcionan

¿Estiércol y ajo? La lucha contra las curas falsas del coronavirus

Las autoridades sanitarias están peleando contra la información errónea que difunden algunos chamanes y estafadores a través de las diferentes redes sociales

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El presidente venezolano, Nicolás Maduro, dijo que estaba recurriendo a la sabiduría ancestral cuando compartió en su cuenta oficial de Twitter la receta de un té de jengibre y limón con supuestos beneficios contra el coronavirus.

El líder autoritario se enfureció después de que la red social eliminara su publicación como parte de su esfuerzo por censurar contenido con información falsa o engañosa sobre la pandemia global.

"Dios mío, es una cosa de locos", respondió Maduro en la televisión estatal. "¿Quién es el imbécil, el estúpido que tomó la decisión de Twitter de bloquear una receta natural venezolana?".

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Desde orina de animales hasta ajo hervido o tragos de vinagre, todo el mundo, desde autoridades gubernamentales hasta chamanes y estafadores de todas partes, está pregonando una serie de remedios caseros no comprobados mientras la gente busca desesperadamente una cura para el Covid-19, la enfermedad respiratoria causada por el nuevo coronavirus.

Por ahora, no hay vacuna. Pero, dado que las firmas farmacéuticas investigan tratamientos que podrían llevar más de un año en desarrollarse, los encargados de formular políticas de salud globales y las empresas de redes sociales se ven inmersos, mientras tanto, en una batalla paralela contra los falsos antídotos.

"Es un problema que se comparta una falsa percepción de que las personas están protegidas cuando no lo están", dijo Jarbas Barbosa, subdirector de la Pan-American Health Organization. "Algunas de estas recomendaciones son de buena fe, pero también hay personas que intentan obtener algún beneficio de ello".

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52 proyectos, 6 tecnologías, un objetivo: crear la primera vacuna contra el Covid-19
Verónica García Diseño: Laura Martín Diseño: Pablo L. Learte Formato: Luis Rodríguez Formato: Pablo Narváez

En Nigeria, las autoridades han tratado de disipar los rumores de que una sopa de pimiento picante eliminará el virus y que la barba facial ayuda a transmitirlo. Por su parte, el líder autoritario de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, dijo que el vodka y una sauna deberían dar buenos resultados. En el sur de Brasil, la policía informó de que estaba investigando una iglesia evangélica después de haber prometido a sus fieles inmunidad contra el coronavirus.

En India, los políticos nacionalistas hindúes destacaron las cualidades consideradas purificadoras de los excrementos de la vaca, animal que consideran sagrado. "Todos sabemos que el estiércol de vaca es muy útil", dijo Suman Haripriya, legislador en el estado de Assam, en el noreste de India, según publica 'Press Trust of India'.

Mientras tanto, el presidente chino, Xi Jinping, ha promocionado hierbas medicinales como la 'lianhua qingwen', que se utiliza para tratar la gripe. Las autoridades locales también promueven este tipo de remedios, y los médicos se enfrentan a inspecciones que anotan el uso de los remedios tradicionales como un factor importante a tener en cuenta.

El presidente de China, Xi Jinping, tomando té en un acto en China. (Reuters)
El presidente de China, Xi Jinping, tomando té en un acto en China. (Reuters)

Los médicos occidentales se mantienen escépticos ante las afirmaciones de estas medicinas tradicionales y han advertido contra esas supuestas curas. Pero la prisa por obtener un tratamiento ha puesto en tensión a algunos líderes gubernamentales que están en desacuerdo con los profesionales médicos, y esto no solo ocurre en el tercer mundo.

El presidente de EEUU, Donald Trump, se ha enfrentado a críticas por parte de colectivos sanitarios por promover medicamentos contra la malaria, como son la cloroquina y la hidroxicloroquina, como una solución, a pesar de ser su eficacia aún indeterminada en el tratamiento del Covid-19. El revuelo formado provocó una fiebre por estos medicamentos y escasez en algunos países, una preocupación para los pacientes que suelen usarlos para tratar dolencias como el lupus y la artritis reumatoide, explica el doctor Myron Cohen, experto en inmunología y epidemiología de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.

"No es sorprendente que haya una búsqueda desesperada de medicamentos", asegura Cohen. "Pero, puede que de forma inesperada, algunos remedios demuestren no ser seguros y empeoren la enfermedad".

Foto: Una farmacéutica sostiene una caja de pastillas con hidroxicloroquina. (Reuters)

Twitter dice que se está coordinando con la Organización Mundial de la Salud y que ha intensificado los esfuerzos por eliminar publicaciones con información errónea sobre el Covid-19. En una reciente publicación en su blog, la compañía dijo que había ampliado su definición de contenido dañino para prohibir publicaciones que vayan en contra de las pautas de salud pública, que nieguen el brote o que propongan tratamientos dañinos o ineficaces.

En su sitio web, la OMS ha recopilado una lista de pautas para derribar mitos con el objetivo de detener la propagación de tratamientos poco fiables, incluidos algunos que animan a las personas a que rocíen su cuerpo con alcohol, que se hagan lavados nasales o que se den un baño con agua caliente para matar el virus con el calor.

A lo largo de décadas investigando enfermedades tropicales en el sur de Asia y África subsahariana, el doctor Davidson Hamer dice que ha visto multitud de métodos de curación tradicionales, como brebajes a base de hierbas, ceremonias religiosas y el uso de excrementos de animales. Hacer frente a los sistemas de creencias tradicionales es aún más difícil cuando figuras políticas y religiosas influyentes los promueven, relata.

El presidente de EEUU, Donald Trump, en una comparecencia para informar sobre el virus. (Reuters)
El presidente de EEUU, Donald Trump, en una comparecencia para informar sobre el virus. (Reuters)

"La gente siempre está tratando de encontrar algo que funcione, y abundan los rumores", asegura Hamer, profesor de salud y medicina global en la Universidad de Boston. "Desafortunadamente, en muchos países con bajos ingresos, se cree mucho en la superstición y la gente puede ser susceptible de creer en malos consejos".

Los líderes populistas en América Latina han dado su propia receta para el virus. En una reciente conferencia de prensa, el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, sostuvo pequeños amuletos de color rojo con mensajes católicos y evangélicos que dijo llevar como protección contra el Covid-19. Por otro lado, el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, que afirma que el virus no atacará a atletas como él, se jactó de los beneficios de la cloroquina y desafió las normas de distanciamiento social en dos vídeos que han sido eliminados por Twitter.

Pero pocos líderes mundiales se encuentran en una posición más precaria que Maduro en Venezuela, donde el sistema público de salud ha colapsado en mitad de una depresión que dura ya siete años. Los expertos en enfermedades infecciosas dicen que el país es una incubadora de difteria, sarampión, dengue y otras enfermedades contagiosas.

Foto: Maduro, en una reunión para abordar la situación del coronavirus en Venezuela (EFE)

Y debido a que un gran número de venezolanos tiene poco acceso a la información que va más allá de la propaganda estatal, el consejo de salud de Maduro podría ser el único que mucha gente recibirá.

El líder izquierdista y sus asesores dijeron que los Estados Unidos crearon el virus para dañar a China, país que se encuentra entre sus principales aliados. Recientemente, Maduro leyó algún consejo anticoronavirus que dijo haber recibido de un médico: un té hecho con bayas de saúco, pimienta negra, cortezas de limón, jengibre y miel. Si bien las publicaciones posteriores de Maduro que promocionan la receta fueron eliminadas de Twitter, estas siguen siendo accesibles en los medios estatales venezolanos y en las páginas de noticias pro-régimen.

"Pues ese virus sí tiene remedio", dijo Maduro, llamando al brebaje "antibiótico natural". "Es fácil, pero las compañías transnacionales farmacéuticas dirán que no sirve. Es un remedio que proviene de nuestros ancestros".

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