La pedrea millonaria de Wallbox y el nuevo casco del 'samurái'
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La pedrea millonaria de Wallbox y el nuevo casco del 'samurái'

El mundo del dinero encierra claves de poder y de intereses que explican el sentido de muchas operaciones, movimientos y desenlaces. Ibex Insider ofrece pistas para entender a sus protagonistas

Foto: Manuel Marín (Livall).
Manuel Marín (Livall).
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Que varios de los principales creyentes de Wallbox, la 'startup' española que debuta este lunes en la Bolsa de Nueva York, formen parte de la industria del automóvil nacional revela por dónde va el presente de la nueva movilidad. Francisco Riberas (Gestamp), Josep Maria Tarragó (Ficosa, Carbures), Pedro Alonso Agüera (Infun) y Juan Manuel Soler (Quadis) son algunos socios destacados del fabricante de sistemas de carga eléctrica inteligentes fundado por el ingeniero Enric Asunción hace más de cinco años, pero no son los únicos inversores que verán con satisfacción su estreno bursátil, a través de una SPAC (Kensington Capital), por 1.200 millones de euros.

Junto al fundador (con un 11%), Seaya Ventures y Perseo, o lo que es lo mismo, Beatriz González e Iberdrola, son los otros dos grandes accionistas de referencia españoles de la nueva compañía, con participaciones en torno al 7% y 10%, respectivamente. Esta vinculación ha hecho que la principal descubridora de unicornios ibéricos se siente en el consejo de administración de la cotizada, como también ocurre con la eléctrica española, representada por Diego Díaz Pilas, que además de inversora es también de los principales clientes de Wallbox, hasta representar casi el 10% de su facturación en 2020, como otros grandes ‘corporates’ (Mercedes, Nissan o Copec).

Foto: EC.

Uno de los asesores financieros de la operación, el banco de negocios estadounidense Drake Star Partners, especializado en telecos, media y tecnología, ha participado en los últimos dos años en múltiples transacciones de compañías relacionadas con movilidad, transición energética y sistemas de carga, como Freewire, Ubitricity (comprada por Shell) y otras muchas vinculadas a soluciones de 'software' para gestionar puntos de carga o flotas de vehículos, aunque pocas participan en toda la cadena de producción (diseño, ensamblaje y fabricación) como sí hace la empresa de Asunción, salvo la estadounidense Blink, rival directa, que capitaliza 1.200 millones en el Nasdaq.

Los números de Wallbox están todavía muy verdes. Su salto a la bolsa vende un futuro muy ambicioso, alineado a la gran tendencia de cambio en el sistema energético y la movilidad, donde espera facturar hasta 1.000 millones para el horizonte de 2027, siempre que se cumplan sus previsiones (doblar facturación cada ejercicio). Cotizar en el NYSE facilitará su acceso a los mercados de capitales, a la vez que ofrece una salida a los inversores que acompañaron durante estos primeros años de quemar caja. Y esa parte es todavía un porcentaje relevante del accionariado, a pesar de que desde 2018 ha ejecutado 10 ampliaciones de capital o préstamos participativos.

Entre esos pequeños inversores está Manuel Marín, más conocido en la tribu 'tech' de españoles en Silicon Valley como 'el samurái'

Entre esos pequeños inversores está Manuel Marín, más conocido en la tribu ‘tech’ de españoles emigrados a Silicon Valley como ‘el samurái’. Su participación, algo más que simbólica, se remonta a los dos años que estuvo en Wallbox como ‘chief operating officer’, uno de los puestos clave en cualquier 'startup' de base tecnológica y de procesos. Antes de unirse a Enric Asunción, este ingeniero de telecos de Linares pasó cinco años en Telefónica, donde fue el cerebro en la sombra de la arquitectura técnica de Movistar Fusión, el ambicioso proyecto liderado por Luis Miguel Gilpérez que le permitió regresar a España por la puerta grande tras hacer las Américas.

A pesar de su fama, o tal vez por ello, Marín trató con buena parte de los compatriotas emigrados a Palo Alto, donde con el tiempo evolucionó su perfil técnico al de inversor en tecnología. Y lo hizo de la mano de otro español, también emigrado, Carlos Oyarbide, que pasa por haber sido uno de los ejecutivos con más peso para el mercado Asia-Pacífico de firmas como Morgan Stanley y Credit Suisse durante dos décadas, hasta montar su propio fondo de inversión, Yellow River Capital, con sede en Hong Kong y especializado en el sector 'tech' asiático. Y ese fue el tren al que se subió el samurái de Linares hasta la aventura de Wallbox.

Su breve paso por el núcleo duro del nuevo unicornio español (solo dos años) abrió las puertas del accionariado a inversores del fondo ‘tech’ asiático, donde comparten intereses un nutrido grupo de financieros españoles discípulos de Oyarbide. Y como ocurrió entonces con el fabricante de cargadores, algo similar ha pasado años después en otro de los proyectos de Marín, donde además de inversor y cofundador es primer ejecutivo para su desarrollo en Europa. Hablamos del fabricante de cascos inteligentes Livall, una de las 'startups' chinas identificadas por Yellow River con más potencial gracias a su posicionamiento de producto en la ola de la nueva movilidad.

Luces de señalización integradas en el casco, aviso a urgencias en caso de accidente, teléfono móvil y equipo de música inalámbrico, comunidad de usuarios… Un ‘wearable’ hecho en China pero diseñado desde España, que dentro de poco empezará a ensamblarse aquí y, si las siguientes rondas de financiación se cumplen, con futuro industrial en nuestro país (probablemente en Albacete), tratando así de controlar toda la cadena de suministro del producto, como también hizo Wallbox. Sin embargo, en este caso, Manu Marín es el principio y el fin de Livall, su apuesta personal para crear un ‘must’ y hacer de verdad fortuna, aunque no sea pasando por Wall Street.

Que varios de los principales creyentes de Wallbox, la 'startup' española que debuta este lunes en la Bolsa de Nueva York, formen parte de la industria del automóvil nacional revela por dónde va el presente de la nueva movilidad. Francisco Riberas (Gestamp), Josep Maria Tarragó (Ficosa, Carbures), Pedro Alonso Agüera (Infun) y Juan Manuel Soler (Quadis) son algunos socios destacados del fabricante de sistemas de carga eléctrica inteligentes fundado por el ingeniero Enric Asunción hace más de cinco años, pero no son los únicos inversores que verán con satisfacción su estreno bursátil, a través de una SPAC (Kensington Capital), por 1.200 millones de euros.

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