¿Plan de pensiones o fondos? Cómo ahorrar para la jubilación tras los cambios fiscales
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¿Plan de pensiones o fondos? Cómo ahorrar para la jubilación tras los cambios fiscales

Los Presupuestos Generales del Estado de 2021 incluyen importantes novedades, especialmente en materia de planes de pensiones

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El inicio de 2021 ha traído consigo algunos cambios fiscales importantes. En el caso concreto de las aportaciones a los planes de pensiones individuales, el Gobierno ha introducido una modificación importante en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de este año, que supone una reducción del 75% de la aportación máxima con derecho a deducción en este vehículo de ahorro para la jubilación.

En concreto, se rebaja de 8.000 a 2.000 euros anuales el importe total que un ahorrador se puede desgravar del IRPF. Por el contrario, se favorece el atractivo fiscal de los planes de pensiones colectivos o de empleo, es decir, aquellos que ofrecen empresas y grandes organizaciones a sus empleados, manteniendo la deducción en los 8.000 euros.

Los PGE de este año rebajan de 8.000 a 2.000 euros anuales el importe total que un ahorrador se puede desgravar del IRPF

En la actualidad, de los ocho millones de personas que invierten en planes de pensiones en España, solo dos —el 10% de los trabajadores— lo hacen a través de planes de empleo. La baja participación de este último instrumento se debe a que las empresas no cuentan con incentivos fiscales como sí ocurre en otros países europeos, como el Reino Unido, donde toda compañía está obligada a ofrecer este vehículo de inversión entre sus trabajadores. Estos son adscritos de forma automática, aunque pueden rechazarlo —apenas el 9% lo hace—. No es de extrañar, en consecuencia, que el porcentaje de ahorro financiero británico en planes de pensiones se situara en 2019 por encima del 55%, mientras que el de los españoles rondaba el 16%, según Eurostat.

Ahorro en la era de la longevidad

El cambio en la legislación fiscal de los planes de pensiones no cambia, sin embargo, algo obvio: ya sean individuales o colectivos, actualmente, son el producto por antonomasia para ahorrar para la jubilación como complemento a la pensión pública que, ante el cambio demográfico, previsiblemente tenderá a disminuir en las próximas décadas. A partir de 2030, comenzará a jubilarse la generación más amplia —la del ‘babyboom’—, lo que, unido a la mayor longevidad, tensionará el nivel de la pensión media, que está situado en 1.169 euros y subiendo, dados los mejores sueldos de los pensionistas.

La fotografía actual refleja que la aportación promedio anual a los planes de pensiones individuales es de 4.039 euros, según los datos de la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones (Inverco), por encima de los nuevos máximos de 2.000 euros establecidos por el Ejecutivo.

 

Eso sí, a la hora de invertir en planes de pensiones, los expertos recomiendan elegir una opción que se ajuste a nuestra edad y perfil de inversión. En general, dado que el objetivo de estos instrumentos es ahorrar para el futuro, lo aconsejable es invertir con un perfil de riesgo más elevado —renta variable— si nos queda mucho plazo para la jubilación, e ir reduciendo este riesgo hacia carteras más conservadoras cuando nos acerquemos a la 'edad de oro'. Además, muchos ahorradores están teniendo en cuenta criterios que van más allá de la rentabilidad y apuestan por productos que cumplen determinados criterios de sostenibilidad; vehículos como, por ejemplo, el Plan de Pensiones Individual Inversión Sostenible DB de Deutsche Bank, que invierte en activos de empresas socialmente responsables (siguen criterios ASG, es decir, factores medioambientales, sociales y de buen gobierno).

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También cabe recordar que la fiscalidad de los planes de pensiones individuales tiene una doble lectura, ya que mientras se están realizando las aportaciones se desgrava, pero en el momento del rescate del plan hay que pagar impuestos. En este sentido, lo aconsejable es asesorarse y hacer una adecuada planificación financiera para que la factura fiscal no sea elevada, ya que si rescatamos el total de lo ahorrado de golpe, podríamos llegar a pagar la mitad en impuestos. En cambio, si se reembolsa a modo de renta vitalicia, como un sueldo al mes, el tipo impositivo se ajustaría a la baja.

Otras vías de ahorrar para la jubilación

Los planes de pensiones no son la única forma de planificar el ahorro para la jubilación. Existen otros productos financieros que, aunque no están asociados directamente a la jubilación, también sirven para canalizar este ahorro y cuentan asimismo con otro tipo de ventajas fiscales. Es el caso de los fondos de inversión, vehículo que sería el ganador del nuevo cambio normativo.

Los fondos tienen ventajas tributarias con el peaje fiscal; un inversor puede traspasar su dinero de un fondo a otro sin tributar por ello

El fondo de inversión es un instrumento que ofrece una gestión profesional, facilita la diversificación y el acceso a mercados difíciles y brinda una liquidez diaria que permite solicitar el reembolso en cualquier momento, mientras que los planes de pensiones solo se pueden rescatar en determinadas circunstancias (jubilación, enfermedad, desempleo). Además, tienen ventajas tributarias con el llamado peaje fiscal. Esto significa que un inversor puede traspasar su dinero de un fondo a otro sin tener que tributar por ello. Este diferimiento fiscal implica que solo en el momento del desembolso habría que tributar por las plusvalías acumuladas. Y en función de la cuantía de dichas plusvalías, se pagará —con base en la tributación fiscal vigente a día de hoy— un 19%, si es inferior a 6.000 euros, un 21% por encima de esa cifra hasta los 50.000 euros, un 23% hasta los 200.000 euros y un 26% a partir de dicha cifra —este último tramo se ha introducido también en los nuevos Presupuestos de 2021—.

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