Invertir con criterios ESG, la gran baza en rentabilidad para los ahorros de la jubilación
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Invertir con criterios ESG, la gran baza en rentabilidad para los ahorros de la jubilación

Lo sostenible, lo socialmente responsable y las buenas prácticas gustan a los inversores y, tras la pandemia, este sector ha salido todavía más reforzado

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Un botón de muestra. El índice que aúna a las empresas con mayor capitalización bursátil de una veintena de países desarrollados, el MSCI World acumula una rentabilidad del 19% en el último trienio. Una revalorización elevada, pero no tan alta como su equivalente en empresas que invierten teniendo en cuenta criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG por sus siglas en inglés), que supera el 21%.

 

“La inversión sostenible tiene más efectos positivos en el mercado, sufre menos volatilidad y es más rentable a largo plazo”, resume Fernando Ibáñez, presidente de la Asociación Española de Empresas de Asesoramiento Financiero (Aseafi), quien destaca el 'engagement' que este tipo de inversión genera en ciertos inversores que “buscan alinear sus principios y se muestran más fieles” con compañías que cuidan estos aspectos.

“La inversión sostenible tiene más efectos positivos en el mercado, sufre menos volatilidad y es más rentable a largo plazo”

Y es que, a largo plazo, una compañía que aplica estos criterios en su forma de trabajar es más rentable, no solo en términos de reputación ante la eliminación de riesgos asociados a la contaminación medioambiental (multas, procesos judiciales...), sino también financieros. No en vano, una empresa que contribuye a aumentar los niveles de polución o no tiene medidas de igualdad está en el punto de mira de la sociedad. Más aún entre las generaciones jóvenes, que no tiemblan a la hora de tomar acciones de boicot y que son quienes más invierten en empresas ESG. El VI Barómetro del Observatorio Inverco muestra que los 'centennials' y ‘millennials’ lideran este tipo de inversión, con una presencia del 30% y 28%, respectivamente.

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Lo sostenible, lo socialmente responsable y las buenas prácticas gustan a los inversores y, tras la pandemia, este sector ha salido todavía más reforzado. “Los periodos de crisis aceleran la historia. Las tendencias avanzan o se ven desplazadas súbitamente por otras nuevas. Si bien la tendencia hacia la sostenibilidad ya estaba en marcha, la crisis de la covid-19 no ha hecho más que acelerarla. El gobierno corporativo y la sostenibilidad salen reforzados con la pandemia. Las empresas con mejores calificaciones ASG han tenido un mejor comportamiento relativo en los meses de marzo y abril, los más duros de esta crisis en la que estamos inmersos”, señala Teresa Casla, experta del Observatorio Inverco. De hecho, nueve de cada diez índices de sostenibilidad batieron a sus homólogos tradicionales durante la primera etapa de la pandemia, según un informe de Forética.

De este modo, a la hora de analizar compañías susceptibles de integrarse en carteras de inversión, en el análisis fundamental previo no solo se tienen en cuenta cuestiones financieras, sectoriales o ventajas competitivas, sino también criterios ESG. “Si antes estábamos acostumbrados a elegir valores y a perfilar carteras en base a los criterios de rentabilidad y riesgo, ahora es un trinomio al que se suma la sostenibilidad, y además con el mismo peso”, señala Ramón Pueyo, socio responsable de Sostenibilidad y Buen Gobierno de KPMG España, a raíz de un informe sobre “La importancia de los asuntos ESG para los departamentos de relación con inversores de las empresas españolas”, elaborado junto con Forética y la fundación de Estudios Financieros.

"Las empresas con mejores calificaciones ASG han tenido un mejor comportamiento relativo en los meses de marzo y abril"

Todo ello en conjunto hace que el comportamiento a largo plazo de estas empresas sea más resiliente y sufra menos correcciones que el resto de compañías. Si a eso se le añade invertir con una visión global y diversificada, se logra —además de revalorización— que la cartera sea más robusta.

El tiempo es un factor determinante para alcanzar esa rentabilidad. Cuanto mayor sea el horizonte temporal de que dispongamos, más potencial de revalorización obtendremos de la inversión ESG. Cuando se invierte a largo plazo, lo recomendable es invertir en renta variable ya que es la que mayor potencial de crecimiento tiene con el paso del tiempo. Cierto es que es más arriesgada, pero el tiempo actúa como un aliado ya que suaviza la volatilidad del corto plazo. Por otra parte, en un entorno de bajos tipos de interés, la renta fija ha perdido su atractivo. No ofrece rentabilidad y si no se quiere perder poder adquisitivo hay que asumir cierto riesgo y batir la inflación. Ahora bien, la renta fija sirve para que en carteras mixtas se amortigüe la volatilidad de la renta variable y actúe como refugio, aportando estabilidad a la inversión. Por esa razón, es clave elaborar un portfolio bien diversificado que encuentre —según el perfil de riesgo de cada inversor— un equilibrio entre la relativa estabilidad que presta la inversión en renta fija y el potencial de revalorización de la inversión en renta variable.

La jubilación, una meta del largo plazo

Precisamente, dado que la jubilación es una meta del largo plazo, es aconsejable ahorrar e invertir si se quiere mantener el actual nivel de vida durante el retiro laboral. El envejecimiento de la población por la mayor longevidad, la llegada a la jubilación de la generación más numerosa —la del 'babyboom'— y la baja natalidad introducen una fuerte presión en la sostenibilidad de la pensión pública. En España, la prestación por jubilación es de las más generosas en comparación con la media de los países de la UE. Según el informe de The Ageing Report de la Comisión Europea, la tasa de sustitución o de reemplazo, que mide la pérdida de poder adquisitivo entre la nómina y la pensión, es del 72% en nuestro país frente al 46% de la media de la UE. Sin embargo, esa generosidad se irá reduciendo por el cambio demográfico tal y como prevé dicho informe, que estima una reducción de la tasa hasta niveles del 50% a mediados de siglo.

 

Ante esta situación y ante la expectativa de más años de vida durante el retiro laboral no queda otra que retrasar la edad de jubilación y/o ahorrar por nuestra cuenta para complementar la pensión pública. Los planes de pensiones son el producto por excelencia para invertir ese ahorro y que vaya creciendo con el paso del tiempo. ¿Cuál elegir? Introduzcamos dos variables que a largo plazo ofrecen potencial de revalorización. De un lado, los ya mencionados criterios ESG, que actúan como valores refugio que ofrecen estabilidad y, al mismo tiempo, ofrecen mayor rentabilidad a largo plazo, tal y como se ha indicado. De otro, la diversificación global, que también aporta estabilidad y rendimiento.

Ventajas de la diversificación geográfica

En este sentido, una de las ventajas de los planes de pensiones es que invierten en un amplio abanico de empresas cumpliendo la primera máxima de toda inversión: no poner todos los huevos en la misma cesta. El Plan de Pensiones Individual Inversión Sostenible DB que ofrece Deutsche Bank va más allá de la diversificación sectorial para ofrecer adicionalmente una a nivel global, es decir una diversificación geográfica. Esta característica es importante para el potencial de revalorización de un producto de inversión, ya que le permite al equipo gestor invertir globalmente en los países o regiones con unas perspectivas económicas favorables. Por el contrario, si la política de inversión se centra en un país o una única región determinados, esta falta de flexibilidad limitaría las opciones de encontrar oportunidades.

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“En fases de estrés en los mercados, nuestros planes demuestran las innegables ventajas de una alta diversificación internacional, a manos de una de las grandes entidades gestoras con presencia global. DWS, que se encarga de la gestión del patrimonio de los planes de pensiones de Deutsche Bank, cuenta con recursos globales y expertos en los centros financieros de todo el mundo. En consecuencia, las carteras suelen ser más diversificadas geográficamente que las de sus competidores, que cuentan con un sesgo más local”, señala Wolfgang Kania, responsable de Inversión y Planes de Pensiones en España de Deutsche Bank, quien recuerda que esta gestora cuenta con la máxima calificación de la ONU de inversión ESG, los llamados Principios para la Inversión Responsable (PRI), lo que demuestra el compromiso por invertir en empresas sostenibles, socialmente responsables y con buenas prácticas de gobernanza.

El mencionado Plan de Pensiones Individual Inversión Sostenible DB invierte entre un 70% y un 85% en activos de renta fija y el resto en renta variable, lo que ayuda a reducir el riesgo sin renunciar a potenciales rentabilidades. Se puede suscribir con una aportación mínima inicial de tan solo 30 euros. Una cantidad cómoda que se puede automatizar mes a mes y aportar de forma periódica lo que ofrece varias ventajas. De un lado, ahorrar e invertir cómodamente, sin realizar grandes sacrificios económicos y, por otro, al diversificar las entradas al mercado se compra a distintos precios, aprovechándose de las caídas puntuales de las bolsas de tal manera que se recogen las potenciales alzas de la mano del largo plazo.

Terminamos por donde empezamos, con otro botón de muestra. Los últimos datos disponibles sobre el volumen de inversión en activos ESG en España superan los 200.000 millones de euros, según Spainsif, y a nivel mundial, 30.700 billones de dólares solo en los cinco principales mercados del mundo, según Alliance. Y creciendo.

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