¿En qué se puede invertir ahora? Deuda corporativa, emergentes y Nasdaq
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LA BOLSA ROZA MÁXIMOS DEL AÑO

¿En qué se puede invertir ahora? Deuda corporativa, emergentes y Nasdaq

¿Ha llegado la hora de volver a invertir? Después del cataclismo de octubre y noviembre, muchos inversores vendieron sus posiciones en todos los mercados (el pánico

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¿En qué se puede invertir ahora? Deuda corporativa, emergentes y Nasdaq

¿Ha llegado la hora de volver a invertir? Después del cataclismo de octubre y noviembre, muchos inversores vendieron sus posiciones en todos los mercados (el pánico provocó desplomes en casi todos los activos) y se refugiaron en depósitos. Pero ahora ese miedo ha sido superado, la bolsa ha logrado un rebote notable, empieza a verse un rayo de esperanza en la economía -la norteamericana, no la española- y la confianza parece volver al resto de mercados: hasta el petróleo vuelve a subir. Así que todos los que huyeron entonces, a muchos de los cuales les vencen ahora los depósitos a seis meses, se plantean si seguir agazapados o volver a asumir riesgos.

La mayoría de los expertos se decantan ya por la segunda opción, aunque con mucha cautela porque las pérdidas sufridas han sido muy grandes. Es decir, tampoco recomiendan a la gente entrar en bolsa 'a saco', pero sí ir tomando posiciones en distintos activos que ofrecen grandes oportunidades de compra en estos momentos. ¿Y cuáles son? Pues en el que coincide todo el mundo es en la renta fija privada, es decir, la deuda de las empresas. Las razones son que el diferencial de su rentabilidad con la de los bonos del Estado se encuentra todavía cerca de máximos -es decir, su precio está cerca de mínimos-, lo que descuenta una tasa de impago altísima que no va a producirse.

Estamos hablando de bonos de empresas con alta calidad crediticia que no van a quebrar, y que además necesitan dinero porque no se lo prestan los bancos. Así que están dispuestas a pagar intereses muy altos para financiarse. Hablamos de niveles del 4%-5% para las empresas más solventes y del 7%-8% para sectores como la banca, que tampoco van a quebrar, frente al 2% que van a pagar los depósitos, explica Víctor Alvargonzález, consejero delegado de Profim.

Belén Blanco, responsable de renta fija de la gestora de BBVA, coincide con él en recomendar deuda de los bancos. A su juicio, la mejor opción para los inversores más conservadores es la deuda que están emitiendo con aval del Estado: Es una forma de comprar riesgo soberano pero con una rentabilidad más alta que la deuda pública. Además, es un papel muy líquido que se está emitiendo constantemente, o sea, que se puede comprar sin problemas.

Esta gestora también recomienda la deuda no garantizada de los bancos por su atractivo precio: históricamente, los bonos bancarios siempre han tenido una rentabilidad inferior a los de las empresas, pero ahora está muy por encima por el descrédito del sector. Así, tenemos emisiones de Santander o BBVA que están pagando 200 puntos básicos (el 2%) por encima de los bonos del Estado. Blanco aconseja incluso entrar en deuda subordinada o preferentes en mercado, donde cotizan con unos precios bajísimos. Sin olvidar que muchas entidades están recomprando estos activos: por ejemplo, preferentes que se emitieron a 100 valen 30 en mercado, pero el banco ofrece comprártelas a 50, con lo que el inversor gana 20.

Eso sí, todos los expertos recomiendan ser muy selectivo con los nombres en que se invierte -lo mejor es hacerlo a través de fondos, que además permiten diversificar- y que el plazo de los bonos no sea muy alto. Esto se explica porque la curva de tipos en la zona euro está plana, es decir, la rentabilidad de la deuda no es más alta cuanto mayor es el plazo; en consecuencia, no merece la pena arriesgar el dinero más tiempo. Esta anomalía se debe a la recesión, porque lo normal es que, cuanto mayor sea el plazo, mayor sea también la rentabilidad.

A la bolsa, sí, pero...

Si usted quiere algo más arriesgado, puede empezar a entrar en bolsa, aunque con cuidado. Principalmente, porque seguramente llega tarde a una subida que ya alcanza el 40% desde mínimos en el caso del Ibex. Parece más prudente esperar una corrección antes de entrar, aunque no hay garantías de que se vaya a producir. Es decir, esperar puede significar también perder rentabilidad, pero la bolsa es así, y el que no esté dispuesto a asumir estos riesgos no debería invertir en ella, según los expertos.

Si  puede tolerar ese riesgo, mejor hacerlo en aquellos sitios donde hay más potencial de crecimiento a medio y largo plazo, con o sin corrección a corto. Los analistas prefieren EEUU antes que Europa, con el argumento de que la recuperación económica llegará antes al otro lado del Atlántico porque comenzó antes la crisis, por la mayor flexibilidad de su economía y la actuación de sus autoridades, mucho más rápida y contundente que la de las europeas.

Dentro de EEUU, Alvargonzález recomienda especialmente el Nasdaq: En este momento se puede comprar tecnología a los precios de 1996-97, con la diferencia de que ahora las empresas son mucho más sólidas y ganan mucho más dinero que entonces. De hecho, algunas tan importantes como Google no existían entonces, y otros líderes de la Web 2.0 como Apple son ahora compañías completamente distintas a hace 12 años.

China, agua y renovables

Para corazones más duros, otra recomendación bastante extendida es entrar en bolsas de países emergentes. Es cierto que al principio de la caída sufrieron más, pero ahora están liderando claramente la recuperación, hasta el punto de lograr importantes ganancias en el primer trimestre antes de que empezaran a subir las bolsas occidentales. Dentro de los BRIC, el favorito de los analistas es China, que ofrece una segunda oportunidad de invertir en la gran historia de la economía mundial a precios del año 2000. Eso sí, sabiendo que habrá grandes altibajos por el camino.

Finalmente, Gonzalo Rengifo, de Pictet Funds, recomienda una inversión sectorial en empresas de agua y energías limpias. A su juicio, existen tres megatendencias que permitirán al sector del agua lograr un importante crecimiento independiente del ciclo: la mayoría de las infraestructuras hídricas están completamente obsoletas en todo el mundo, se van a externalizar los servicios de suministro y su precio tiene una tendencia de subida sólida, estructural y con poca volatilidad, a diferencia del resto de materias primas.

Respecto a la energía limpia, supone todavía un porcentaje ínfimo de la producción mundial, lo que implica un fuerte potencial. Y planes como el de Obama, dotado con 100.000 millones de dólares, garantizan su desarrollo, aunque advierte de que hay que tener cuidado, porque muchas empresas del sector ya lo descuentan con unas valoraciones exageradas.

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