Aguas de Valencia celebra hoy su Junta de Accionistas en plena batalla accionarial con Agbar
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Aguas de Valencia celebra hoy su Junta de Accionistas en plena batalla accionarial con Agbar

Aguas de Valencia, sociedad controlada en un 60% por la sociedad Agval, celebra hoy su Junta de Accionistas. Lo hace en medio de una nueva edición

Aguas de Valencia, sociedad controlada en un 60% por la sociedad Agval, celebra hoy su Junta de Accionistas. Lo hace en medio de una nueva edición de su batalla accionarial con su competidora Aguas de Barcelona, Agbar, con la que comparte socio, Suez, principal accionista de la compañía catalana y poseedor del 30% del capital de Aguas de Valencia. La sociedad valenciana quiere que Suez abandone su accionariado y hoy se espera que la Junta se pronuncie en este sentido.

La reunión se celebra, además, un día antes de que se lleve a cabo la OPA de exclusión del 10% del capital fluctuante de Aguas de Valencia a un precio entre 145 y 150 euros la acción, inferior a los 205 euros que pagó Suez por su 30%, con la seguridad de que algunos de los accionistas valencianos vendiera, cosa que no ha ocurrido. Al contrario, los accionistas de Aguas de Valencia se unieron en una sociedad, Agval, cuya primera regla es la de no vender.

En plena guerra por el accionariado de Aguas de Valencia, desde Agval se recuerda, además, que Agbar –controlada por Suez-, tiene problemas serios en algunas de sus inversiones en el exterior, problemas que afectan a sus contratos de inversión y prestación de servicio. Agbar ha sido acusada en latinoamérica por aumentar tarifas y no cumplir los estándares de calidad.

Lo cierto es que una de las primeras experiencias en el exterior de Agabar, Aguas Argentinas, no ha sido todo lo rentable que se esparaba. En 1993, a un consorcio formado por Suez, Vivendi, Aguas de Barcelona (controlada por Suez) y Anglian Water se le adjudicó la concesión de la ciudad de Buenos Aires.

La concesión de agua y alcantarillado beneficiaba a 10 millones de personas, se inició en mayo de 1993 y en septiembre de 2005, sus accionistas privados decidieron poner fin al convenio que debería haberse prolongado por otros 18 años, hasta 2023, debido a que no se pudo llegar a un acuerdo con el gobierno sobre la revisión de las tarifas después de la crisis financiera de Argentina de diciembre 2001.

Agbar tiene interpuesta demanda en el CIADI, organismo judicial del Banco Mundial que vela por los intereses de las compañías privadas inversoras. La otra experiencia de Agbar es Chile donde en 1999 la sociedad IAM (Suez 50%-Agbar 50%) adquiere el 51,2% de la propiedad de EMOS (Empresa Metropolitana de Obras Sanitarias, en Santiago de Chile, posteriormente Aguas Andinas) por 1.125 millones de dólares. Actualmente la empresa es objetivo de diversas denuncias por incumplimientos, corrupción, etcétera.

En Octubre de 2001 se constituyó en la ciudad de El Saltillo (Mexico) un organismo operador del servicio de agua potable como empresa paramunicipal de capital mixto, llamado Aguas de Saltillo (Agsal), en el que el gobierno municipal retuvo el 51% de las acciones y se dio una participación de 49% a la empresa InterAgbar de Aguas de Barcelona. La concesión es por 25 años.

Tanto Agsal como la brasileña Interagua, propiedad de Suez y Agbar desde el año 2000, están también bajo el punto de mira de las autoridades públicas por diversas denuncias que afectan a la calidad del servico, el incumplimiento de contratos, despidos masivos, etcétera. Agval quiere evitar que estos conflictos en el exterior, que afectan directamente a uno de sus principales accionistas, puedan afectar negativamente a los intereses de Aguas de Valencia, competidora de Agbar dentro y fuera de España.

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