El imprevisto revés del Santander: dudas que asoman tras una tendencia muy favorable
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El imprevisto revés del Santander: dudas que asoman tras una tendencia muy favorable

Aunque los expertos han acogido con palabras positivas las cuentas del Santander, sus acciones sufren este jueves un inesperado golpe que obliga a vigilar sus vulnerabilidades

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“Esperamos una reacción positiva de la cotización a los resultados”. Esta o coletillas similares presiden buena parte de las notas que las casas de análisis han emitido tras la publicación de las cuentas de Banco Santander en el tercer trimestre. Las caídas superiores al 3,5% que han llegado a registrar sus acciones durante la primera parte de la sesión de este miércoles —finalmente han sido de un 2,85%— parecían reflejar una lectura muy diferente entre los inversores.

A lo largo de los nueve primeros meses de 2021, la entidad que preside Ana Botín ha elevado su margen de intereses y sus comisiones netas en torno a un 3%, el margen neto crece más de un 5% y el beneficio ordinario se eleva más de un 74%, mientras mejoran las cifras de rentabilidad y eficiencia, la morosidad permanece estable y las cifras de capital registran un repunte que alivia el que es visto como uno de sus principales talones de Aquiles por parte del mercado (aunque su previsión de no elevarlas en 2022 puede haber ocasionado cierta decepción entre los inversores, siempre demandando un refuerzo adicional).

Y, para completar la pintura, en las presentaciones posteriores la dirección del banco ha dado a entender que las dinámicas positivas se prolongarán durante 2022 y que se siente lo suficientemente confiado para liberar una parte sustancial de las provisiones realizadas durante la pandemia.

El banco se siente cómodo para liberar provisiones en los próximos trimestres

“Se vuelve a confirmar la buena evolución operativa, con crecimientos de volúmenes en Latam que compensan la estabilidad en Europa, la recuperación de las comisiones netas y el apoyo de los planes de eficiencia y la reducción del coste de riesgo apoya el beneficio neto”, observaba en una nota Nuria Álvarez, analista de Renta 4. “Los resultados fueron más sólidos de lo esperado (beneficio un 11% por encima del consenso y un 15% por encima de nuestros números), impulsados prácticamente por todas las geografías”, corroboraba en su informe Mario Ropero, analista de Bestinver Securities.

En estas circunstancias, es habitual (y lógico) llevar la mirada al recorrido reciente de la entidad para justificar lo que vendría a ser una recogida de beneficios. Al fin y al cabo, los accionistas del banco acumulaban hasta este miércoles ganancias cercanas al 16% en apenas un mes, un repunte superior al 33% desde el inicio de 2021 y un avance de hasta el 115% en los últimos 12 meses. La tentación de hacer caja no parece irracional.

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Que el tropiezo coincida con un mal día general para la banca europea (Deutsche Bank también resta algo más del 5%) parece dar fuerza a la idea de que Santander es víctima, ante todo, de una percepción repentina en el mercado de que quizá la reciente remontada de la banca ha ido demasiado lejos y que, al fin y al cabo, al sector aún le esperan importantes desafíos por delante.

En el caso de Santander no es difícil detectar algunas vulnerabilidades, que van desde una tasa de morosidad y cobertura de la mora en España que compara mal con las de sus rivales, un marcado repunte de los impagos en mercados fundamentales como Estados Unidos o la persistente atonía del negocio en México. Pero difícilmente puede considerarse que estas cuestiones pillen por sorpresa al mercado.

Brasil gana hoy un 27% menos que en 2019 y algunos expertos prevén que pierda tracción

Y una mención aparte parece merecer Brasil, un mercado que ha sido clave en el crecimiento de Santander en la última década y en el que se detecta una pérdida de tracción que sin duda será vigilada muy de cerca.

Es cierto que la comparativa con 2020 muestra un panorama de amplia recuperación, especialmente si se mide a tipo de cambio constante. Pero el escenario parece mucho menos favorable cuando se lleva la mirada más atrás. En 2019, sin ir más lejos, el margen bruto era un 28% superior al actual, el margen neto superaba en un 22% el registrado este ejercicio y el beneficio atribuido era un 27,6% mayor, un estrechamiento de la cuenta de resultados —derivado en gran medida de la depreciación del real— que no ha resultado en una mejora (aunque tampoco en una merma) de las cifras de rentabilidad. Y lo peor es que, como observan en Bestinver, no puede descartarse “una desaceleración en los próximos trimestres debido al debilitamiento de algunas señales macro”.

Ninguna de estas cuestiones ha evitado que entre los expertos primen las lecturas favorables de las cuentas de resultados, pero sí han dado pie a los inversores a manifestar sus dudas en un momento que por distintas razones invitaba a ello. No parece difícil que la balanza se incline del otro lado a poco que mejore el sentimiento del mercado hacia la banca europea. Al fin y al cabo, Santander parece tener bien enfilado el camino de la recuperación y lo va recorriendo a velocidades superiores a las que cabía estimar. Con sus vulnerabilidades aparentemente bien acotadas, el margen para seguir remontando en bolsa parece amplio. Aunque los inversores le han recordado este miércoles que no será una tarea sencilla.

“Esperamos una reacción positiva de la cotización a los resultados”. Esta o coletillas similares presiden buena parte de las notas que las casas de análisis han emitido tras la publicación de las cuentas de Banco Santander en el tercer trimestre. Las caídas superiores al 3,5% que han llegado a registrar sus acciones durante la primera parte de la sesión de este miércoles —finalmente han sido de un 2,85%— parecían reflejar una lectura muy diferente entre los inversores.

Ana Patricia Botín
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