AHORRO E INVERSIÓN

La industria del papel envuelve al inversor

Es un sector con fuertes barreras de entrada y atomizado, por lo que hay posibilidades de concentración. Las compañías tienen una reducida deuda y capacidad de generar caja

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¿Quién dijo que el papel está muerto? Es verdad que ya no enviamos cartas, sino mails; ya no leemos el periódico en formato físico, sino virtual; ya no vemos a las 'influencers' de moda en las páginas de las revistas, sino en las redes sociales. Pese a este cambio de hábitos que está reduciendo de forma progresiva el consumo tradicional de la materia prima, el sector papelero está adaptándose a otras tendencias, como lo son el tirón del comercio electrónico, la mayor demanda de países emergentes de usos domésticos (higiene) y el aumento de la preocupación por el cuidado del planeta.

“La sociedad está demandando un modelo de consumo más sostenible, que reduzca la huella de carbono. Se están sustituyendo muchos envases antes fabricados en plástico o incluso textiles de lyocell que sustituyen al poliéster, una fibra hecha a base de petróleo”, señala Carlos Arenillas, analista de la gestora independiente Bestinver. Según la consultora Vdos, EEUU y Asia-Pacífico son actualmente los mayores consumidores de celulosa, pero “el aumento en Europa de la concienciación de los beneficios del uso de empaquetado de papel, pueden potenciar el crecimiento de la demanda en los próximos años”, afirma su directora de Análisis, Paula Mercado.

Las cifras son contundentes: en 2030, el incremento de la demanda de packaging elevará su consumo mundial hasta los 490 millones de toneladas, lo que supone un aumento acumulado del 15%, según un informe de Cesce. En España, en un lustro, la producción destinada a envoltorios ha crecido 10 puntos, situándose en el 62%, según Aspapel. “El sector tiene un rol crucial en la creación de un sistema de consumo de menor impacto, ya que tiene una serie de características que le confieren una ventaja sustancial respecto al plástico”, comenta Arenillas, destacando que el papel es un material renovable y reutilizable. Sus usos se elevan hasta ocho veces. Además, es biodegradable y tiene un bajo efecto contaminante durante su proceso productivo, ya que los bosques absorben más dióxido de carbono del que se emite durante el mismo y los residuos se reutilizan en la generación de energía.

El negocio de pasta de papel es muy cíclico (fluctúa en paralelo a la economía), pero “es muy atractivo ya que el consumo es menos volátil que el de otras materias primas (menos ligado a la inversión en infraestructuras) y tiene crecimiento estructural (por el comercio electrónico y la mejora de calidad de vida en países emergentes), destaca un informe de Bestinver.

Las empresas que tienen mejor capacidad para resistir el encarecimiento de la celulosa son aquellas que están verticalmente integradas

Sin embargo, en esta actividad es complicado que se construyan nuevas plantas, ya que deben coincidir tres condiciones: acceso a una masa forestal certificada como sostenible, a infraestructura de transporte (trenes y puertos) y seguridad jurídica durante la vida útil de la planta (más de 30 años). Una fábrica cuesta de media en torno a 2.500 millones de euros que puede aumentar hasta los 4.000 millones si incluimos la infraestructura adyacente.

Desde el punto de vista inversor, la industria reúne muchos elementos que caracterizan al 'value investing' o inversión en valor. Es decir, ser un sector con fuertes barreras de entrada, por lo que hay posibilidades de concentración. Al mismo tiempo, son compañías con reducida deuda y con capacidad de generar caja. En términos de precios, los dos últimos años han sido muy positivos, pero a lo largo de 2019 la materia prima ha sufrido una fuerte corrección por la debilidad de la demanda china y Standard & Poor's estima un retroceso del 20% en el ejercicio. Las previsiones de la consultora estadounidense Risi contemplan, no obstante, que la celulosa mantenga su crecimiento por encima de los 1.000 dólares durante los dos próximos años, alcanzando cerca de los 1.200 dólares en 2020.

A nivel operativo, las empresas que tienen mejor capacidad para resistir el encarecimiento de la celulosa son aquellas que están verticalmente integradas, de tal manera que producen la materia prima y fabrican el producto final. Una compañía bajo esta estructura por la que apuesta la gestora es la portuguesa Semapa, propietaria de Navigator, el mayor productor de DIN A4 en Europa, que cuenta con acceso a enormes extensiones de cultivo de eucalipto.

En España ha puesto los ojos en Ence, que cuenta con la mayor fábrica de celulosa de eucalipto de Europa y que el año pasado batió su récord de producción, con 530.400 toneladas. “Tiene una proyección interesante, por su bajo nivel de apalancamiento, pero sus acciones se han visto penalizadas”, señalan desde Bestinver, por una corrección de los precios de la pasta de papel y por problemas con la planta de Pontevedra, que tras haber recibido una extensión de la concesión ha vuelto a ser puesta en entredicho. En opinión de la firma, la caída de la acción descuenta un escenario de precios muy bajo “que parece poco probable si tenemos en cuenta que no se va a poner ninguna nueva planta en operación hasta 2021”. La compañía está dirigiendo todas las nuevas inversiones a la planta de Asturias.

La alemana Andritz es otra de sus inversiones. Aunque no es una compañía que fabrica productos, provee de las máquinas necesarias en el proceso productivo y pasta y productos finales como papel o embalaje. “Nos encontramos con una compañía bien gestionada, con un claro dueño alineado en crear valor a largo plazo y con una posición de liderazgo en sus respectivos segmentos, que son oligopolísticos. Este tipo de ejemplos son precisamente los que nos llevan a pensar que el mercado es ineficiente en el corto plazo y nos anima a mirar hacia el largo plazo”, explica la gestora.

Larga vida al papel.

El Confidencial, en colaboración con Bestinver, gestora independiente especializada en fondos de inversión y planes de pensiones, pone a disposición de sus lectores el espacio Ahorro e Inversión. Con 30 años de experiencia y 6.200 millones de euros de patrimonio bajo gestión, Bestinver trabaja con el objetivo de generar las mejores rentabilidades a largo plazo para sus inversores.

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