la divisa turca vuelve a caer con fuerza

El temblor de las monedas emergentes sigue con la caída del peso argentino y la lira turca

Los temblores no remiten. Las réplicas al terremoto del peso argentino y la lira turca se sienten en el rand sudafricano, el rublo ruso o el real brasileño

Foto: El temblor de las monedas emergentes sigue con la caída del peso argentino y la lira turca

Los cimientos financieros del mundo emergente están temblando por donde suelen hacerlo cuando los problemas acechan de verdad: por las divisas. Y el terremoto va muy en serio porque en las últimas horas la sacudida ha sido notable, con epicentro en dos lugares muy concretos: Turquía y Argentina. La lira turca y el peso argentino han caído hasta los cambios más bajos de su historia contra el euro y el dólar, aunque las réplicas de su desplome se han extendido hacia otras divisas, con especial virulencia en el real brasileño o el rand sudafricano. 

La mecha se ha prendido en Turquía. Pese a que el banco central turco está interveniendo en el mercado para frenar el descenso de su divisa, sus esfuerzos están siendo en vano. Las fuertes caídas de ayer, jornada en la que el euro se apreció cerca de un 3% y el dólar, un 1,5%, tienen continuidad en la de hoy. El euro se dispara otro 1,5%, hasta las 3,187 liras, y el dólar, otro 1,6%, hasta las 2,329 liras. Nunca antes ambas divisas habían comprando tantas liras

En el caso de Argentina, el problema reside precisamente en que las autoridades han reconocido que han consumido buena parte de su munición para defender su moneda y que deben bajar el ritmo intervencionista. Desde finales de 2012, el país ha consumido más de 15.000 millones de dólares de sus reservas internacionales para acudir en auxilio de su divisa. Pero su despensa ha menguado esta semana hasta los 29.443 millones de dólares, el nivel más bajo desde 2006, y el banco central ha reconocido que no puede seguir actuando con la misma intensidad. 

O lo que es lo mismo, ha lanzado el mensaje de que el peso tiene vía libre para caer. Así lo hizo ayer, jornada en la que el euro se disparó un 14,2% contra el peso y el dólar, un 13,2%. Y así lo sigue haciendo hoy. La divisa europea se revaloriza otro 2%, hasta los 11 pesos, y el dólar, también un 2%, con lo que escala hasta los 8,04 pesos. 

Onda expansiva 

La onda expansiva de estas sacudidas no se está haciendo esperar. Se siente, sobre todo, en las divisas que ya estaban en el punto de mira del mercado en los últimos tiempos. El rand sudraficano, que ayer cayó con fuerza, también sufre hoy. El euro se revaloriza un 1,2% contra él, hasta los 15,23 rands, y el dólar, un 1,2%, hasta los 11,12 rands. La divisa europea alcanza así el cambio más alto de su historia contra la sudafricana, en tanto que el dólar se sitúa en máximos desde 2008.

La divisa europea también marca máximos histórucos contra el rublo ruso tras apreciarse hoy un 1,5% y escalar hasta los 47,3 rublos. El dólar, por su parte, se revaloriza otro 1,4% contra la divisa rusa, hasta los 34,6 rublos. Y por supuesto el real brasileño, que se deprecia un otro 0,4% después del 2,2% que ya cedió ayer frente al euro, que se cambia a 3,30 reales, su cambio más alto desde 2008. 

Otras monedas sienten igualmente el contagio. El euro sube un 2% contra la rupia india, hasta las 86 rupias, y se aprecia un 1,7% contra el won surcoreano, hasta los 1.479 wones.  

En los últimos meses, y al calor de las especulaciones sobre el inicio de la retirada de los estímulos en Estados Unidos, los mercados emergentes se han enfrentado a una fuga de capitales que se ha traducido en una fuerte caída de sus divisas. Ese movimiento se ha visto acentuado además por las debilidades económicas de algunos de ellos, como es el caso de Brasil, que en otros países, como Turquía, se han mezclado con crisis sociopolíticas.

La aceleración del descenso de sus monedas no hace sino multiplicar los problemas, puesto que incrementa los riesgos inflacionistas y la vulnerabilidad de sus balanzas por cuenta corriente. En este sentido, organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya han advertido de que uno de los riesgos para la economía mundial en 2014 radica en las tensiones financieras que pueden sufrir los mercados emergentes, una amenaza que se ve reflejada en la agitación de las últimas horas. 

¡A los refugios! 

Como suele ocurrir cuando se producen movimientos de este tipo, el dinero que sale de unos activos busca protección en otros. Y ese movimiento también se está produciendo. Dentro de las propias divisas, el yen japonés actúa como principal destino, algo habitual cuando la incertidumbre retorna a los mercados. La divisa nipona se aprecia un 1% contra el euro, hasta los 139,9 yenes, y un 1% contra el dólar, hasta los 102,2 yenes, 

Otra guarida es el oro. El metal precioso, tras subir ayer más de un 2%, avanza hoy hasta los 1.266 dólares, con lo que se mueve en máximos desde desde noviembre. El dinero también está entrando en los bonos estadounidenses y alemanes a 10 años. El primero cae hasta el 2,72%, el nivel más bajao desde noviembre, y el segundo, hasta el 1,65%, con lo que se encuentra en mínimos desde agosto. 

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