La exposición al calor urbano extremo se ha triplicado en 40 años
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la despoblación rural, una de las causas

La exposición al calor urbano extremo se ha triplicado en 40 años

Un nuevo estudio ha analizado las causas, desde 1983, de que el sumatorio de las horas en las que cada habitante urbano está expuesto a las temperaturas peligrosas haya pasado de 40.000 millones a 119.000 millones en 2016

Foto: Ciudad de Milán durante una ola de calor en el mes de Agosto. Foto: EFE
Ciudad de Milán durante una ola de calor en el mes de Agosto. Foto: EFE

Que en las ciudades hace mucho más calor que en el campo no es ningún misterio. La vegetación y la naturaleza en general hacen más templadas las temperaturas que el asfalto y el cemento. Es por esto que los urbanistas más comprometidos con el medio ambiente ‘planean’ las ciudades para que estas contengan la mayor cantidad de vegetación posible.

A pesar de esto, según un nuevo estudio publicado por investigadores de la Columbia University en Estados Unidos, la exposición de los seres humanos que habitan ciudades alrededor del mundo al calor extremo se ha triplicado desde la década de 1980.

En 2016, la cantidad de días/persona de calor extremo se situó en 119.000 millones

Para llevar a cabo el estudio se han analizado los datos históricos de 13.000 ciudades alrededor del mundo, y dos factores parecen, según los investigadores, ser la clave: El aumento sin precedentes de la población y el aumento global de las temperaturas.

El estudio, publicado en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’, analiza cómo un problema que nos es muy familiar a los españoles, el movimiento de población desde áreas rurales a las ciudades, Ha provocado que en las últimas décadas más de la mitad de la población mundial se concentre en las grandes urbes. En esos lugares las temperaturas son normalmente más altas que en el campo debido a la escasa vegetación, la abundancia del cemento y el asfalto y otras superficies impermeables que tienden a atrapar y a concentrar las altas temperaturas, provocando el efecto conocido como ‘islas de calor urbanas’.

placeholder Día de mucho calor en el Parque del Retiro en Madrid. Foto: EFE
Día de mucho calor en el Parque del Retiro en Madrid. Foto: EFE

El autor principal del estudio, Cascade Tuholske, explica que “estas zonas en las que se concentran las altas temperaturas y las grandes densidades de población aumentan la morbilidad y la mortalidad, dado que es capaz de exacerbar problemas de salud preexistentes”. Y continúa: “Además, tiene un importante impacto en la capacidad de la gente para trabajar, lo que a su vez tiene consecuencias económicas”.

Los investigadores utilizarán imágenes infrarrojas tomadas por satélite desde 1983 a 2016 en 13.115 ciudades alrededor del mundo. Definieron ‘calor extremo’ cómo es las temperaturas que superaban los 30 grados centígrados, que se considera el punto en el que a un individuo le es difícil funcionar con normalidad en el exterior durante largos periodos de tiempo.

placeholder Gráfico de las ciudades más afectadas. Tuholske et al., PNAS, 2021
Gráfico de las ciudades más afectadas. Tuholske et al., PNAS, 2021

El análisis reveló que el sumatorio de días de cada persona en los que estaban expuestos a estas altas temperaturas aumento de 40.000 millones al año en 1983 a 119.000 millones en 2016.

Pero el aumento de la población, explican los investigadores, no es la única causa de que se haya triplicado esta cifra. Según explican, muchas ciudades como Bagdad, El Cairo, Lagos o Bombay, Más de la mitad del aumento de días de extremo calor a la crisis climática. De hecho descubrieron que un 17% de las ciudades estudiadas Había un mentado un mes entero los días de calor extremo durante los 34 años que se han estudiado.

¿Qué podemos hacer?

A pesar la importancia de que todos contribuyamos a la lucha contra el cambio climático reduciendo nuestra huella de carbono, las medidas de auténtico calado dependen de una evolución a nivel global dependiendo de países enteros. Lo que si está en nuestra mano es reducir la despoblación de las áreas rurales y, al mismo tiempo, añadir a nuestras ciudades elementos que ayuden a mitigar estas “islas de calor”.

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Cómo explica Kristina Dahl, una investigadora climática de la Union of Concerned Scientists, “este estudio podría servir como un punto de partida para identificar las vías que tenemos para luchar contra los problemas locales de temperaturas, como plantar más árboles, pintar las azoteas de los edificios con colores más luminosos que reflejen la luz o añadirles vegetación”.

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