El Delta del Ebro se hunde ante el desdén de los políticos
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Un humedal muy amenazado

El Delta del Ebro se hunde ante el desdén de los políticos

Además de su valioso patrimonio natural, el Delta acoge también una intensa actividad económica entre la que destaca la producción agrícola

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Delta del Ebro. Foto: Jose L. Gallego

El Delta del Ebro es uno de los humedales más importantes del sur de Europa. Este gigantesco mosaico de bahías, playas, dunas, bosques de ribera, islas fluviales, lagunas costeras y campos de cultivo acoge una larga lista de aves, peces, reptiles, mamíferos, anfibios e invertebrados amenazados o en peligro de extinción,

Pero además de su valioso patrimonio natural, el Delta acoge también una intensa actividad económica entre la que destaca la producción agrícola, con más de 150.000 toneladas anuales de arroz, una floreciente acuicultura de la ostra y el mejillón y esta experimentando un importante auge del turismo de naturaleza, gastronomía y ocio activo.

Sin embargo ese punto de equilibrio alcanzado entre conservación de la naturaleza y actividad económica, ese ejemplo de desarrollo sostenible que se había alcanzado en el Delta del Ebro, está ahora más amenazado que nunca por la crisis climática. Y es que el Delta se está hundiendo ante la atónita mirada de sus habitantes, que denuncian la falta de acuerdos políticos para salvarlo.

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Poblenou del Delta. Foto: Jose L. Gallego

Una de las principales amenazas que sufre este importante humedal es la regresión costera. El mar está engullendo el Delta, cuya costa esta retrocediendo a un ritmo de más de 10 metros cada año (si, si han leído bien: ¡10 metros!) debido a la falta de sedimentos que aportaba el río: el 99% de los cuales son ahora retenidos en los 200 pantanos de su cuenca, una de las más embalsadas del mundo. Un problema al que se añade el de la subsidencia o hundimiento de la plataforma deltaica, cuya mitad se encuentra ya por debajo del nivel del mar.

HAY QUE ACTUAR DE INMEDIATO

Si admitimos que la crisis climática tiene un origen antrópico debemos aceptar que sus consecuencias también, por lo que no podemos asistir a la desaparición del Delta del Ebro de brazos cruzados atribuyéndolo a una “causa natural”, una especie de darwinismo geográfico. Porque no es así en absoluto.

El sistema dinámico de la plataforma deltaica ha sido alterado por la acción del ser humano, por lo que no es de recibo atribuir su retroceso a la dinámica natural. Por ello hay que poner en marcha un plan de acción urgente que garantice la recuperación de los aportes y frene la desaparición del Delta.

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Parque Natural del Delta del Ebro. Foto: Jose L. Gallego

Un plan que para que resulte efectivo debe ser consensuado con el territorio y ha de contar con las aportaciones de los expertos de la plataforma civil "Mesa de Consenso para el Delta", que han identificado las actuaciones específicas a poner en marcha en cada espacio afectado y han elaborado una hoja de ruta concreta. Un plan que debe ser más ambicioso y más urgente que el propuesto por el Ministerio de Transición Ecológica, aún sin consensuar y lejos de empezar a ejecutarse.

Porque las evidencias que han dejado sobre el terreno las últimas borrascas demuestran que la crisis climática avanza hacia los modelos más adversos para el Delta y que el margen de reacción se está reduciendo de manera acelerada. El reloj de arena del Delta del Ebro se agota, y necesitamos a unos políticos valientes y audaces que sean capaces de darle la vuelta y transimitir esperanza a sus gentes, su cultura, su historia y su naturaleza.

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