YA FUE CONDENADO A AÑO Y MEDIO DE CÁRCEL

Un letrado que violó la orden de alejamiento se salta la prohibición 5 veces tras la condena

Alonso Belza volverá a ser juzgado el próximo viernes por quebrantar la orden de protección dictada a favor de su expareja dentro del proceso abierto por malos tratos: la Fiscalía pide un año de prisión

Foto: Alonso Belza atiende a los medios de comunicación durante el juicio por el asesinato de Nagore Laffage. (EFE)
Alonso Belza atiende a los medios de comunicación durante el juicio por el asesinato de Nagore Laffage. (EFE)

La reciente condena de un año y medio de cárcel por un delito continuado de quebrantamiento de la orden de protección dictada a favor de su expareja no ha tenido efecto en el abogado donostiarra Miguel Alonso Belza, que no ha cambiado su conducta y ha seguido incumpliendo la prohibición de acercarse a cualquier lugar frecuentado por ella a una distancia inferior a 100 metros que recae sobre su figura. Así, el letrado ha accedido hasta en cuatro ocasiones a un complejo deportivo de San Sebastián al que acude con asiduidad su excompañera sentimental y en otra ocasión ha sido sorprendido en las inmediaciones del recinto tras la resolución condenatoria dictada el pasado 22 de febrero por el juzgado de lo penal número 5 de la capital guipuzcoana.

La última vez que Alonso Belza quebrantó la prohibición tuvo lugar el pasado 29 de marzo, cuando fue identificado por agentes de la Ertzaintza a las puertas del Real Club de Tenis de Ondarreta a pesar de que no puede acercarse a este recinto, según remarca la sentencia condenatoria, que incidió en la orden de protección que el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de San Sebastián había dictado a favor de su expareja en enero de 2017 tras la denuncia que interpuso por presuntos malos tratos.

Ha accedido cuatro veces al club de tenis y ha sido sorprendido una vez en las inmediaciones tras ser condenado en febrero a año y medio de cárcel

Los cinco incumplimientos se reflejan en el escrito de acusación de la Fiscalía, que por este nuevo quebrantamiento de la orden de protección solicita un año de cárcel para quien fuera adalid de la lucha contra la violencia de género en el País Vasco hasta que estalló el caso, no solo en los tribunales sino también en los medios de comunicación, donde se significó por su contundente denuncia pública contra las agresiones machistas a las mujeres.

El abogado, que fue retirado de forma cautelar del turno de oficio de violencia contra la mujer de Guipúzcoa debido a su imputación por un presunto delito de maltrato habitual hacia su expareja, se volverá a sentar en el banquillo de los acusados por el delito de quebrantamiento de la orden de protección el próximo viernes día 12. Y lo hará ante el mismo magistrado que recientemente le ha impuesto la pena condenatoria de año y medio de prisión. Será el preludio del juicio que tendrá lugar en junio por la causa principal que se sigue contra el abogado donostiarra por un presunto delito de maltrato y acoso en el ámbito de la violencia machista, por el que la Fiscalía solicita 10 años de cárcel mientras la acusación particular eleva la petición hasta los 19 años.

Alonso Belza llegó a acceder hasta en tres ocasiones al complejo deportivo uno de los días

Está acreditado que Alonso, socio del club de tenis, accedió a las instalaciones en cuatro ocasiones tras la sentencia condenatoria, según la información remitida por el propio complejo deportivo a la Ertzaintza, que le había requerido el registro de entradas y salidas del recinto del abogado. La primera tuvo lugar el 7 de marzo, ni dos semanas después de la resolución del juzgado de lo penal número 5 de San Sebastián. Las siguientes se produjeron los días 14, 24 y 27 —en uno de estos días llegó a acceder hasta en tres ocasiones al complejo deportivo—, de forma previa a que el 29 fuera identificado por agentes de la policía vasca en las inmediaciones del lugar, adonde había acudido, según alegó ante los ‘ertzainas’, para quedar con unos amigos, como se refleja en el informe policial. Alonso Belza fue trasladado a la comisaría de Ondarreta y posteriormente quedó en libertad.

Ya antes de que le fuera impuesta la condena por un delito de quebrantamiento continuado en concurso ideal con otro de acoso —el juicio por estos hechos se celebró el 31 de enero—, Alonso Belza también había acudido en varias ocasiones a este complejo deportivo a pesar de la prohibición vigente de no acercarse al recinto por ser un lugar frecuentado asiduamente por su expareja. Una de esas ocasiones fue el 21 de febrero, el día previo a que se dictara la resolución judicial, que también le condena a indemnizar a la víctima con 600 euros en concepto de “daños morales”, si bien el fallo ha sido recurrido ante la Audiencia de Guipúzcoa por el afectado.

La prohibición de aproximarse a una distancia inferior a 100 metros a su expareja, a su domicilio, lugar de trabajo y espacios frecuentados por la denunciante de modo habitual, así como comunicarse con ella por cualquier tipo de medio, recae sobre Alonso Belza desde que el 16 de enero de 2017 el Juzgado de la Violencia sobre la Mujer de San Sebastián acordó esta orden de protección como diligencias urgentes dentro del procedimiento abierto contra el abogado. El juzgado de lo penal número 5 ahondó en esta cuestión en su reciente sentencia condenatoria, en la que prohibía a Alonso Belza aproximarse a la víctima “en cualquier lugar donde se encuentre, así como acercarse a su domicilio, lugar de trabajo y a cualquier otro que sea frecuentado por ella a una distancia inferior a 100 metros”, y a “comunicarse con ella por cualquier medio” durante dos años y seis meses.

Lo hizo tras dar por probado que Alonso Belza había efectuado al menos seis llamadas al móvil de su expareja desde diferentes cabinas telefónicas de San Sebastián para hacerle llegar “continuas manifestaciones de amor” en el idioma francés, y que también le había hecho llegar diferentes mensajes a través del procurador de la víctima en el proceso abierto por los presuntos malos tratos. Igualmente, reflejaba que el letrado se había trasladado a lugares que su expareja frecuenta, aun siendo consciente de que no podía acudir a estos espacios por ser escenarios a los que ella acudía de forma habitual. En concreto, citaba que el acusado continuó acudiendo al club de tenis a pesar de que “tenía cabal conocimiento” de que era al que ella acudía de “modo habitual”, llegándose a encontrar en un número "plural" de ocasiones.

Belza se volverá a sentar en junio en el banquillo de los acusados por la causa principal: un presunto delito de maltrato y acoso, lesiones o coacciones

Todas estas conductas, según determinó la resolución, provocaron una “alteración grave en las rutinas y hábitos de vida” de su excompañera sentimental, que se vio forzada a “cambiar de número de teléfono y de correo electrónico” y a dejar de acudir al club deportivo “del modo en que lo hacía antes”, e incluso a marcharse de San Sebastián “durante amplios periodos de tiempo para evitar nuevos contactos” y lograr así “librarse de las preocupaciones y la zozobra que ello le ocasionaba”.

Ahora, el letrado, que representó a la familia de Nagore Laffage en el juicio por el asesinato de la joven natural de Irún durante los Sanfermines de 2008, se enfrenta a una petición de un año de cárcel por parte de la Fiscalía, que considera que los hechos son constitutivo de un delito continuado de quebrantamiento de medida cautelar. De este modo, antes de que se celebre el juicio por la causa principal —está acusado de maltrato y acoso, lesiones o coacciones, entre otros presuntos delitos—, el abogado podría ser condenado por partida doble por el mismo delito en dos procesos diferentes pero similares en cuanto a la motivación.

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