profesor y abogado guipuzcoano asiduo a las TV

De adalid vasco contra la violencia de género a ser imputado por maltratar a su pareja

Miguel Alonso Belza es uno de los abogados más prestigiosos de Guipúzcoa, por lo que el caso, que todavía se encuentra en fase de instrucción, ya es la comidilla de los mentideros judiciales

Foto: El abogado Miguel Alonso Belza, en una foto de archivo de 2009. (EFE)
El abogado Miguel Alonso Belza, en una foto de archivo de 2009. (EFE)

“Es necesario que se denuncien más los casos de malos tratos y que cale en la sociedad la percepción de que el maltratador es un ser abominable”. Así de contundente se mostraba el abogado guipuzcoano Miguel Alonso Belza cuando un periodista le preguntaba por los casos de violencia de género en noviembre de 2015. Poco más de un año después, una mujer con la que mantenía "una relación afectiva" —y que no es su esposa— le ha denunciado por malos tratos, un delito por el que podría ser condenado a cinco años de cárcel.

Alonso Belza ha sido miembro de honor del Instituto Vasco de Criminología, diputado del colegio de abogados de su provincia y vocal de la Junta Electoral del País Vasco, por lo que el caso, que todavía se encuentra en fase de instrucción, se ha convertido en la comidilla de los mentideros judiciales. La sorpresa no ha sido menor en la UPV, donde el abogado ejerció como profesor de Derecho Penal, ni tampoco en la Ertzaintza, cuerpo policial al que Alonso Belza ha impartido varios seminarios en los últimos años.

Dados sus logros profesionales, las apariciones de este abogado en medios de comunicación como la cadena vasca EiTB también han sido habituales, e incluso se han escrito perfiles sobre él en los diarios ‘ABC’ y ‘El Mundo’. Destacan, además, sus declaraciones a ‘El Diario Vasco’ o ‘Noticias de Gipuzkoa’ sobre casos de violencia de género, entrevistas en las que arremetía con dureza contra los maltratadores: “Es que las matan. Estás de guardia en violencia, y te llegan casos que no te creas que son señores mayores, educados a la antigua...; hay gente muy joven que comete esos delitos”, comentaba en una de ellas.

Pese a su intachable trayectoria, la denuncia de una mujer con la que mantenía “una relación afectiva” hace ahora tambalear la vida de este ‘abogado estrella’, y es que, según su relato, Miguel Alonso Belza habría cometido los mismos delitos que luego critica ante las cámaras de televisión. El auto del Juzgado de Violencia Sobre la Mujer de Donostia al que ha tenido acceso El Confidencial, fechado el 16 de enero de 2017, así lo recoge:

"De lo actuado en la presente causa se desprenden, indiciariamente, hechos que apuntan a que el investigado en este procedimiento, tras iniciar una relación afectiva con la denunciante en el año 2015, ha venido protagonizando, aproximadamente a partir del mes de abril/mayo de 2016 (hasta el mes de diciembre de 2016), numerosos episodios de agresividad física, psíquica y ambiental para con ella, en los que gritándole, se le ha encarado, le ha gritado a la oreja y a la cara, la ha agarrado de las solapas empujándola contra la pared o lanzándola al suelo o al sofá, la ha agarrado del cuello, de los brazos, de las muñecas, le ha propinado patadas, la ha escupido, la ha agarrado del cabello, la ha arrastrado, le ha apretado la mano...".

Foto de archivo de 2009 del fiscal general de Navarra, Javier Muñoz (i), y Miguel Alonso Belza (2-i). (EFE)
Foto de archivo de 2009 del fiscal general de Navarra, Javier Muñoz (i), y Miguel Alonso Belza (2-i). (EFE)

Como prueba de esta denuncia, el auto apunta a un informe médico de agosto de 2016 en el que “se objetivan lesiones en la anatomía de la denunciante totalmente compatibles con el relato de agresión", un documento en el que se recoge además cómo la víctima "manifestó al médico que su pareja la había agredido en varias ocasiones”. En ese momento “se negó a denunciar, solicitando al médico que no lo hiciera", pero, a pesar de no querer emprender medidas legales, la mujer sí intento poner fin a los malos tratos en varias ocasiones:

“Pretendiendo ella dejar la relación con él, este se opone a ello tornándose agresivo con ella, siendo así que, asimismo, tras estos episodios (resultado de los cuales ella ha tenido lesiones en su mano, moratones en los brazos, en las piernas, en las muñecas...), el investigado laa pedía perdón, pidiéndole otra oportunidad, realizándole llamadas telefónicas reiteradas y remitiéndole numerosos mensajes vía WhatsApp, así como acudiendo a esperarla al domicilio de ella, a los lugares frecuentados por ella, dejándole regalos en su garaje y en su vehículo... Resultado de cuya insistencia la denunciante retomaba la relación afectiva con él como consecuencia de la presión psíquica y de la dependencia y ambivalencia emocional que sentía, habiéndose sometido la denunciante, hace aproximadamente dos meses, a tratamiento psicofarmacológico".

El auto aborda también un segundo informe médico, fechado el 26 de diciembre de 2016, en el que “se recoge el estado psicofísico deteriorado de la denunciante, así como la ansiedad que presentaba en el momento inmediatamente anterior a decidir acudir junto con su amiga a la comisaría de la Ertzaintza”. Además de dichos documentos, la prueba más importante con la que cuenta la acusación es un vídeo en el que "puede verse cómo un varón —cuyos rasgos físicos y cuya voz se corresponden plenamente con los del denunciado— grita a la denunciante mientras esta está sentada / tumbada en un sofá en actitud pasiva, se le encara, la agarra por las solapas, llegando a golpearla en las piernas (en varias ocasiones), en la zona de arriba del cuerpo, le arroja un teléfono móvil... Todo ello mientras se le impone físicamente en actitud de superioridad".

La prueba más importante con la que cuenta la acusación es un vídeo en el que puede verse a Alonso Belza golpear a la denunciante

Según ha podido saber El Confidencial, el Juzgado de Violencia Sobre la Mujer de Donostia ha tomado declaración a varios testigos en los últimos días, pero a día de hoy todavía no se ha decidido la fecha en la que se celebrará el juicio oral. En lo que se refiere a los testigos, el auto recoge las palabras de una persona cercana a la denunciante que, a pesar de no haber presenciado las agresiones, sí ha visto "un seguimiento en moto del denunciado a la denunciante" y ha leído "mensajes de él a los que ella respondía diciéndole que la dejara en paz". Dicha declaración es la única que ha trascendido por el momento.

Durante la tramitación de la causa, el juzgado ha prohibido a Miguel Alonso Belza comunicarse con la denunciante, así como aproximarse a ella a una distancia menor de 100 metros. Por otra parte, según explican a este diario fuentes cercanas al caso, la víctima se encuentra bajo tratamiento médico en estos momentos y, desde que interpuso la denuncia, ha tenido que pasar tanto un examen psiquiátrico como uno psicológico.

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