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El País Vasco aprueba un plan industrial para calmar la tempestad por la caída de empresas
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El País Vasco aprueba un plan industrial para calmar la tempestad por la caída de empresas

Contempla un presupuesto global directo estimado en 1.225 millones de euros hasta 2020 y otros 1.000 millones anuales en avales o créditos, y apuesta por la industria 4.0 como eje transversal

Foto: Arantxa Tapia, Josu Erkoreka y Bingen Zupiria, este martes en la presentación del Plan de Industrialización 2017-2020. (EC)
Arantxa Tapia, Josu Erkoreka y Bingen Zupiria, este martes en la presentación del Plan de Industrialización 2017-2020. (EC)

Las favorables perspectivas que se ciernen sobre la economía vasca se han visto empañadas en las últimas semanas con la sucesión de noticias negativas que afectan a históricas empresas con largas y reconocidas trayectorias que están a las puertas de su desaparición y que amenazan con dejar en la calle a más de un millar largo de trabajadores. La situación que atraviesan Fagor CNA, Muebles Xey, General Electric, Vicrila o Construcciones Navales del Norte (CNN), entre otras compañías, ha generado la alarma y ha disparado las críticas de los sindicatos al Gobierno vasco por su “ineficaz” política industrial y por no hacer todo lo necesario para impedir la caída de estas firmas.

El "primer objetivo estratégico" del plan es que la industria alcance el 25% del PIB de la economía vasca en 2020, apenas un punto más que ahora

En plena tormenta política, económica y laboral por la posible defunción de estas empresas, el Ejecutivo de Iñigo Urkullu ha aprobado un Plan de Industrialización a cuatro años (2017-2020) con el que pretende calmar la actual tempestad y que contempla un “apoyo específico” a las empresas en crisis para llevar a cabo “su reestructuración y relanzamiento”. El objetivo de esta ‘hoja de ruta industrial’ es “fortalecer y consolidar” la industria en el País Vasco para que alcance el 25% del PIB, apenas un punto más que en la actualidad, dentro de cuatro años. Para ello, apuesta por la industria 4.0 como eje transversal para “potenciar la digitalización de la industria vasca en términos de tecnologías y modelos de negocio”.

Para lograr este efecto, el Gobierno vasco ha dotado a este plan de un presupuesto global directo estimado en 1.225 millones de euros hasta 2020 y otros 1.000 millones anuales en avales o créditos de distinta procedencia. Parte de estos fondos públicos se destinará para el “desarrollo y competitividad” de las empresas, especialmente pymes, a las que se ofrecerá un “acompañamiento individualizado” cuando estén en dificultades. En todo caso, la consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras, Arantxa Tapia, ha querido remarcar que la labor de la Administración pública no consistirá en otorgar dinero a fondo perdido sino que será de “acompañamiento”, por lo que ha advertido de la necesidad del compromiso inversor desde el ámbito privado. “En cualquier programa la aportación y la inversión que tiene que hacer la parte privada es muy relevante”, ha enfatizado.

Los sindicatos nacionalistas critican que el plan es una "campaña de imagen" para "quitarse la presión" y acusan de "irresponsable" al Ejecutivo de Urkullu

Apenas se plasma en el papel, pero el Plan de Industrialización ya nace con el contundente rechazo de los sindicatos nacionalistas, que solo ven una operación de 'marketing' del Gobierno vasco. ELA, la central mayoritaria, habla de una “campaña de imagen” para “quitarse la presión” que existe en el ámbito laboral ante el negro panorama que asola a un gran número de empresas. Por su parte, LAB no da ningún valor a este planteamiento y acusa al Ejecutivo de Urkullu de "irresponsable" por aprobar un “plan de choque” para la industria cuando al mismo tiempo dice que la situación de la economía vasca es “buena”. También a nivel político, EH Bildu y Podemos son muy críticos por la ausencia de una política industrial definida en el Ejecutivo de PNV y PSE.

Foto: Juan Rosell, presidente de la CEOE. (EFE)

El Gobierno de Vitoria defiende que la industria vasca se encuentra en un momento “plagado de oportunidades” dentro de un escenario económico “favorable” en el que esta comunidad está “resultando atractiva” para las inversiones extranjeras. “El País Vasco cuenta con un ecosistema industrial completo y bien posicionado, pero necesita reforzarse y blindar su competitividad”, expone Tapia. En este contexto, asegura que el Plan de Industrialización aprobado este martes en el Consejo de Gobierno contribuirá a “tener una industria productiva mejor y más competitiva, más internacionalizada, que genere empleo de calidad y permita contar con una economía fuerte y consolidada”.

El plan ofrece un "acompañamiento individualizado" a las empresas cuando estén en dificultades, pero el Gobierno pide la implicación del sector privado

El “primer objetivo estratégico” del plan es que la industria alcance el 25% del PIB de la economía vasca. ¿No es poco ambicioso a tenor de que en la actualidad alcanza el 24%? Tapia responde a estas interpretaciones y asegura que “no es sencillo” este reto. “Ojalá en cuatro años pueda decir que se trataba de un objetivo poco ambicioso, pero en este momento es un objetivo que espero que sea alcanzable”. Para ello, vuelve a señalar a las empresas y agentes privados, y a su implicación, ya que “deben hacer un esfuerzo importante”.

El Plan de Industrialización se enmarca dentro del Programa Marco por el Empleo y la Reactivación Económica para la legislatura que ha presentado este año Urkullu y que busca reducir la tasa de paro por debajo del 10% con una inversión contemplada de 8.800 millones de euros. Como prioridades, se ha fijado alcanzar un nuevo estadio en el paradigma de la industria 4.0, facilitar un salto cualitativo en la inserción y competitividad internacional de la empresa vasca en el mercado global, lograr una mejora en cuanto a tipología de empresas, sectores y territorios y sentar las bases para que la conexión entre necesidades empresariales y disponibilidad de perfiles profesionales sea un factor de competitividad de la industria vasca. “Todas las medidas contenidas responden a las necesidades presentes de las pymes”, realza Tapia.

El Gobierno vasco se ha fijado alcanzar un nuevo estadio en el paradigma de la industria 4.0, que constituye el "eje transversal" de este plan

El Ejecutivo vasco se quiere cubrir las espaldas ante posibles caídas sonadas y deja de manifiesto en el plan que, como consecuencia de la necesaria transformación industrial, “inevitablemente vamos a seguir viendo cómo algunas empresas entran en crisis”. De ellas, algunas necesitarán “ayuda para reflotar” y otras, según constata, la requerirán para desaparecer de forma ordenada”. Este apoyo al desarrollo y la competitividad de las empresas, que incluye medidas para potenciar la formación directiva de pymes o fomentar la participación de las personas en la propiedad de las empresas, es uno de los seis ejes en torno a los que pivota el plan. Los proyectos industriales estratégicos, la tecnología, la innovación y la industria avanzada, la internacionalización empresarial, el contexto para la competitividad, las personas formadas y el empleo de calidad completan los pilares de esta 'hoja de ruta' industrial.

Entre los principios inspiradores del plan, el Gobierno vasco se ha marcado el objetivo de facilitar las concentraciones o alianzas de empresas para que puedan “alcanzar un tamaño mínimo eficiente para competir”, dar un nuevo impulso a la I+D con un crecimiento anual del 5% del presupuesto, fomentar los modelos organizativos participativos o lanzar iniciativas de discriminación positiva de las zonas comparativamente más desfavorecidas apoyando nuevas inversiones empresariales generadoras de empleo. Asimismo, se incidirá en la digitalización y la 'servitización' de la industria vasca bajo el paraguas del 4.0.

Las favorables perspectivas que se ciernen sobre la economía vasca se han visto empañadas en las últimas semanas con la sucesión de noticias negativas que afectan a históricas empresas con largas y reconocidas trayectorias que están a las puertas de su desaparición y que amenazan con dejar en la calle a más de un millar largo de trabajadores. La situación que atraviesan Fagor CNA, Muebles Xey, General Electric, Vicrila o Construcciones Navales del Norte (CNN), entre otras compañías, ha generado la alarma y ha disparado las críticas de los sindicatos al Gobierno vasco por su “ineficaz” política industrial y por no hacer todo lo necesario para impedir la caída de estas firmas.

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