otros tres permanecen arrestados

La jueza pone en libertad a cuatro de los siete detenidos por la agresión de Alsasua

La magistrada se ha ratificado en su postura de que la agresión a los dos guardias civiles y sus parejas constituye un delito de terrorismo

Foto: Pancarta en contra de las detenciones de Alsasua. (EFE)
Pancarta en contra de las detenciones de Alsasua. (EFE)

La jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela ha puesto este martes en libertad a cuatro de los siete jóvenes que permanecían en prisión hace más de un mes por la agresión que tuvo lugar la madrugada del pasado 15 de octubre en Alsasua (Navarra) contra dos guardias civiles fuera de servicio y sus respectivas parejas, al considerar que "es difícil prever" que "puedan ocultar, alterar o destruir fuentes de prueba" o que "puedan actuar contra bienes jurídicos de las víctimas". Por contra, mantiene a los otros tres arrestados en la cárcel por su "especial liderazgo y protagonismo" en los actos violentos y por no poder asegurar que, una vez puestos en libertad, "puedan atentar" contra bienes de los agredidos o "incluso puedan cometer otros hechos delictivos".

La decisión de la titular del juzgado de instrucción número 3 de la Audiencia Nacional se produce tras tomar declaración indagatoria por videoconferencia a siete de los nueve encausados que permanecían en prisión, y apenas un día después de que la Fiscalía solicitara que estos jóvenes permanecieran en la cárcel ante el riesgo de fuga, dada su juventud, con edades comprendidas entre los 19 y 24 años.

La magistrada se ha ratificado en su postura de que la agresión a los dos guardias civiles y sus parejas constituye un delito de terrorismo en concurso ideal con lesiones, atentado y delito de odio, por lo que los acusados se enfrentan a penas de hasta 15 años de prisión. Según deja constancia, "no han variado hasta este momento los indicios" que apuntan a la participación de los procesados en los hechos "ni tampoco la calificación jurídica que, al menos, provisionalmente merecen".

En todo caso, ha decidido poner en libertad a Aratz Urrizola, Iñaki Abad, Jon Ander Cob y Julem Goikoetxea, al tener en cuenta que "tienen domicilio conocido, pudiéndose asegurar que van a quedar a disposición del juzgado o tribunal". Además, determina que, "prácticamente finalizada la instrucción, es difícil prever que puedan ocultar, alterar o destruir fuentes de prueba o que puedan actuar contra bienes jurídicos de las víctimas".

No ocurre lo mismo con Jokin Unamuno, Adur Ramírez de Alda y Oihan Arnanz, a quienes Lamela mantiene en prisión por no poder garantizar que vuelvan a cometer otros ataques o hechos delictivos por su "especial liderazgo y protagonismo". Para ello, esgrime que Jokin Unamuno fue quien "comenzó la actividad ante las víctimas, increpándolas, pidiéndoles que abandonasen el local [el bar Koxka] y poniéndose en contacto telefónico con otras personas, entre las que se encontraba Adur, para que se constituyeran en el local". Ambos, según expone, tuvieron una "participación muy activa" en los golpes propinados a los dos agentes, un teniente y un sargento, y a sus parejas con la ayuda de Oihan, quien "fue el primero que se dirigió al teniente, cuando este acudió a los servicios, y le preguntó si era un 'madero', así como uno de los que agredieron después con más saña".

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