Para los amantes de las croquetas, el 16 de enero es un día especial en el calendario. El Día Internacional de la croqueta te puede servir de excusa para saborear la tapa estrella española. Aunque existen pocos bares y restaurantes donde no la incluyan en su carta y es un símbolo gastronómico del país, su origen no se ubica en la península. La creación de la receta, que es un orgullo patrio, se le atribuye a un cocinero francés que trabajaba en la corte de Luis XIV en 1619.
También puedes prepararlas en casa. Pero si no te apetece cocinar y quieres que tu paladar se deleite con un producto exquisito, en Madrid puedes encontrar un sinfín de lugares para probar las mejores croquetas.
Premiada en 2018 y 2022 como la mejor croqueta de España. Esta es la mejor carta de presentación de la tapa que elabora Santerra. Pero esto no queda aquí. El restaurante madrileño del cocinero Miguel Carretera ha ganado su primera Estrella Michelin en 2024. El galardón que obtuvo su croqueta de jamón ibérico con leche de oveja aumentó la popularidad de este rincón gastronómico que está dividido en tres zonas para ofrecer una experiencia única.
Precio
Croqueta artesana de jamón ibérico: 3 euros por unidad
Si te gusta el plan de caña y tapas, en tu ruta no puede faltar Bareto. El restaurante que rinde tributo a las tascas de antaño y ofrece una completa carta para desayunos, comidas y aperitivos. Por su puesto, sus croquetas de jamón ibérico, boletus y mejillón de tigre son la especialidad de la casa. Tres opciones con las que se te hará la boca agua.
Precio
Croquetas de Jamón Ibérico: 9,5 euros (ración de 8 unidades)
Croquetas de boletus: 9,5 euros
Croquetas de mejillón tigre: 9,5 euros
Dónde está
Calle Alcalá, 55, Madrid
Calle Atocha, 120, Madrid
Av. de Europa, 10, 28108 Alcobendas Golf Park, La Moraleja
En Terracotta ponen en valor la artesanía. Su concepto está basado en la arcilla como el primer material artesano con el que se levantaron imperios y se engalanaron palacios y mesas. En sus entrantes puede encontrar una selección de croquetas que huyen de los clásicos: de carabinero, velo ibérico y alioli de ajo negro. Tres propuestas rompedoras para degustar una de las tapas preferidas por los españoles.
Precio
Croquetas de carabinero, velo ibérico y alioli de ajo negro: 14 euros la ración
Ubicado dentro del hotel de lujo CoolRooms Palacio Atocha, el 34 de Atocha es un espacio alternativo para disfrutar de algunos ejemplos de la mejor selección gastronómica española de manera más informal. En su homenaje a la tradición más castiza no podía faltar la croqueta. Si buscas las croquetas de jamón de toda la vida, este local es el idóneo.
La taberna centenaria de 1860 es una parada casi obligatoria para conocer más de la historia de la capital. Este establecimiento ha ido actualizándose sin olvidar la comida más tradicional. Su especialidad es el bacalao y lo podrás encontrar en una larga lista de recetas. Pero entre su bacalao al pil-pil o a la romana, también destacan sus croquetas de bacalao.
Incluido en la Guía Repsol, Taberna Pedraza es un lugar gastronómico de referencia para los madrileños. Su tortilla de Betanzos es su plato estrella, pero la croqueta de jamón de bellota se ha convertido en un todo un descubrimiento para los mejores paladares. Su cremosidad y su jamón 100% ibérico la encumbran como una de las mejores de Madrid.
Precio
Croquetas de jamón de bellota: 2,50 euros por unidad
Este punto emblemático de la ciudad goza de una larga historia a sus espaldas. La cadena de taberna fundada en 1892 es un clásico para los amantes de la cerveza. Considerada una de las mejores cervecerías de Madrid, tiene el grifo más antiguo de Guinnes. Pero más allá de su bebida, puedes encontrar una carta repleta de tapas populares. Tienes que probar su variado catálogo de croquetas: de Cabrales, jamón, carabinero, cecina, bacalao, choco en su tinta o rabo de toro.
Para los amantes de las croquetas, el 16 de enero es un día especial en el calendario. El Día Internacional de la croqueta te puede servir de excusa para saborear la tapa estrella española. Aunque existen pocos bares y restaurantes donde no la incluyan en su carta y es un símbolo gastronómico del país, su origen no se ubica en la península. La creación de la receta, que es un orgullo patrio, se le atribuye a un cocinero francés que trabajaba en la corte de Luis XIV en 1619.