Madrid tantea a Amazon para rodar 'El Señor de los Anillos' en su rincón más despoblado
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Madrid tantea a Amazon para rodar 'El Señor de los Anillos' en su rincón más despoblado

La serie más cara de la historia rompió su idilio con Nueva Zelanda hace unas semanas. La Consejería de Cultura ve en la sierra norte el emplazamiento idóneo para este proyecto

Foto: Asun, Gonzalo y Gemma, tres 'hobbits' en el Camino del Anillo madrileño. (Isabel Blanco)
Asun, Gonzalo y Gemma, tres 'hobbits' en el Camino del Anillo madrileño. (Isabel Blanco)

Hace casi 20 años, Gonzalo Fernández, técnico de protección civil, acudió con unos amigos a ver ‘El Señor de los Anillos: las Dos Torres’. No había visto la primera película ni sabía nada de la historia de Tolkien, pero Fernández se entretuvo mucho durante la sesión. Continuamente señalaba la pantalla a sus acompañantes encontrando parecidos entre aquellos paisajes y donde trabajaba habitualmente en la sierra madrileña. "Pero que todo eso es Nueva Zelanda, Gonzalo", le dijeron.

Dos décadas más tarde, Fernández lleva un polo con la inscripción 'Montaraz' y está tomando café en una casa de Madarcos —el municipio más pequeño de Madrid, con menos de 40 habitantes— jalonada con un letrero de madera que dice ‘Casa de Tom Bombadil y Baya de Oro’.

Foto: Imagen promocional de 'El Señor de los Anillos'.

Dentro acompañan a Frank 'Tripp' Martin, un estadounidense empleado en Airbus que ha volado desde Alabama para realizar el Camino del Anillo madrileño, un recorrido de 122 kilómetros entre El Berrueco —que representa La Comarca— y Torrelaguna —Gondor— que Fernández comenzó a diseñar años antes junto a Gemma Álvarez, compañera de trabajo y de camino. Durante más de 15 años, han trabajado en la sombra por construir esta alegoría, incluso después de haberse difuminado el 'hype' de las películas de Peter Jackson y de que muchos de los alcaldes de los pueblos cercanos perdieran también el interés por promocionarlo.

"Quise hacer algo diferente, soy medio aventurero", explica Frank con un español aseado, aprendido durante una experiencia en Venezuela, "me gusta andar solo, despierto mi propia compañía pero también me gusta rodearme de gente chévere". El recorrido parecía condenado a ser una experiencia de peregrinación pseudo-jacobea para seminaristas o parroquianos —cada año suelen hacer el camino unas pocas decenas— pero, como dijo Tolkien, "no todos aquellos que vagan están perdidos" y un imprevisible giro del destino ha colocado de nuevo el foco sobre esta pequeña comunidad.

Adiós, Nueva Zelanda; Madrid, al acecho

El rodaje de todo lo que tiene que ver con Tolkien, tanto la trilogía de ‘El Señor de los Anillos’ como la de su precuela ‘El Hobbit’, siempre ha tenido lugar en Nueva Zelanda, cuna del director Jackson. De hecho, la primera temporada de la serie que prepara el gigante estadounidense para Amazon Prime se ha rodado allí. Sin embargo, factores tan mundanos como las restricciones que el país oceánico ha impuesto a las entradas y salidas de la isla por el covid o el cambio de manos entre estudios y productores han acabado por deshacer el vínculo. Para evitar más casos, Jacinda Ardern anunció un relajamiento en las medidas de cuarentena para los equipos de rodaje de estas superproducciones, pero, a día de hoy, en la isla se están tirando de los pelos por la pérdida de una relación que habían logrado convertir en todo un legado para el turismo.

La segunda temporada ha tomado rumbo de momento al Reino Unido, donde Amazon Studios tiene otros proyectos en marcha, pero después todo está abierto. Sobre el papel hay firmadas cinco temporadas, aunque la compañía, que desembolsó más de 200 millones de euros por los derechos en 2017, ha sugerido que podría haber incluso seis o siete.

Comienza por tanto una batalla épica entre distintos rincones del globo por atraer a sus verdes prados y nubladas montañas el rodaje de la serie más cara de la historia. El presupuesto de producción de la primera temporada ronda los 400 millones de euros.

Rafael Cabrera, coordinador general de Film Madrid, un organismo público dependiente de la Consejería de Cultura, no es ajeno en absoluto a todos estos movimientos. "El tema de 'El Señor de los Anillos' se ha disparado hace poco, porque además están Jota Bayona y su socia, Belén Atienza, que van a ser los productores ejecutivos de los dos primeros capítulos: ella es una productora de referencia a la que conocemos muy bien", explica el coordinador. "Es cierto que la serie estaba inicialmente prevista en Nueva Zelanda, pero en las últimas semanas se ha descolgado y están husmeando otras posibilidades. Nosotros estamos en contacto, preparándoles un dosier donde Madrid puede ofrecerles todo esto".

"Amazon está husmeando otras posibilidades. Estamos en contacto, preparándoles un dosier"

"Hay muchas ‘locas’, como se dice en el mundillo, localizaciones para esa Tierra Media y esas Montañas Nubladas, que Madrid les puede dar", añade. "Bosques y montañas en la sierra norte que aportan la experiencia visual que requiere esta serie".

Parte de las cosas que Cabrera ha hecho para documentar ese dosier es telefonear a Gonzalo Fernández, que como técnico o ataviado de 'hobbit' lleva años recorriendo lugares mágicos de la sierra norte de Madrid con la cámara réflex al cuello. Su labor altruista puede acabar teniendo un papel clave en que la anhelada lluvia de dinero de Amazon recaiga en una región particularmente devastada por la despoblación pese a estar a menos de una hora de la capital.

La Tierra Media, la Sierra Pobre

Gonzalo y Aiana son dos exurbanitas que llegaron a Madarcos al principio de la pandemia buscando una nueva vida en lo rural. Él está construyendo un centro de apoyo social a la tercera edad, ella procede de Israel y es cantante y compositora, así que ambos encontraron un acomodo perfecto en las misas de los domingos en la iglesia del pueblo, donde él teje relación con los nonagenarios para conocer las raíces de la zona y ella compone e interpreta una canción 'ex profeso' cada semana.

Era cuestión de tiempo hasta que el Camino del Anillo pasara frente a su puerta. Esta semana, Frank se ha alojado en su casa en su camino hacia La Hiruela, el equivalente madrileño al bosque élfico de Rivendel, al pie de las montañas nubladas, que aquí representan las cumbres de Somosierra. Aiana le dedicó anoche un concierto en idioma élfico. "Estoy investigando la gramática élfica, yo lo que quiero es emocionar y transmitir algo que tenga sentido, por eso me gusta entender las cosas que canto", dice en un español con deje sudamericano. Sobre la mesa han dispuesto unos hojaldres de Montejo de la Sierra que Gonzalo ha bautizado como suspiros élficos, aunque precisa que "se les llama 'cojonudos' en el dialecto de los hombres".

placeholder Un pan de Lembas preparado por Aiana para el peregrino Frank. (A. V.)
Un pan de Lembas preparado por Aiana para el peregrino Frank. (A. V.)

Para el camino, Aiana le ha preparado a Frank, entre otras viandas, un pan de Lembas: elaborado por los elfos, tenía la mágica propiedad de aguantar fresco durante meses si era guardado en hojas de 'mallorn', un árbol cuyas hojas, como las del Hayedo de Montejo, "se vuelven doradas pero no caen hasta que las nuevas brotan a la primavera siguiente", explica Gemma Álvarez, bióloga de formación.

Aquel dato, entre otros, les inspiró para ubicar en La Hiruela la tierra de los elfos.

Los denuedos de Gemma y Gonzalo por poner esta Tierra Media en el mapa dan para otra trilogía. Además de, por supuesto, enviar a Bayona un vídeo de pocos minutos con algunos de los paisajes de la región, en el pasado contactaron con todo el mundo que tuvo algo que ver con 'El Señor de los Anillos', desde la editorial Minotauro, "quienes compraron los derechos para publicarlo en castellano en 1980, en una feria en Buenos Aires", recuerda el técnico, hasta New Line Cinema o la productora del propio Peter Jackson (encontraron el número en una guía telefónica australiana) para enviarles fotografías de enclaves de la región como la torre de Santillana, que se yergue desde 1907 sobre el embalse de Manzanares El Real, o el canal de El Villar, que desemboca en el embalse homónimo, para los seguidores del anillo un trasunto del río Anduin.

placeholder Embalse de El Villar, en Madrid. (Gonzalo Fernández)
Embalse de El Villar, en Madrid. (Gonzalo Fernández)

Escribieron también a Cathleen Blackburn, la abogada de la familia Tolkien, para hacerles saber de sus esfuerzos en promover la palabra del escritor británico, tras lo cual recibieron noticias de los Tolkien preguntando si habían pagado algún tipo de derechos de autor para promocionar el Camino del Anillo. La respuesta de Gonzalo Fernández fue enviar a la familia del escritor un queso gigante de San Mamés. A los pocos meses, recibieron la misiva de la abogada: "Lovely cheese. No problem".

Se plantearon encargar un vestido de Galadriel para que Esperanza Aguirre lo llevara

Pero quizá su maniobra promocional más audaz hasta la fecha fue la decisión de adquirir un traje de Galadriel, la Dama Blanca, para Esperanza Aguirre, con el objeto de que promocionara la sierra norte como la Tierra Media de Madrid. "Hicimos una colecta para comprar el vestido en Estados Unidos, costaba 500 o 600 dólares", recuerda Fernández mientras degusta unas judías pintas en un mesón de Prádena del Rincón, otro de esos preciosos pueblos que no llegan al centenar de habitantes. Sin embargo, no estaba del todo claro que Aguirre fuese a colaborar y la inversión era muy alta para una comunidad con tanto entusiasmo como pocos recursos.

De hecho, y como sucede en todo camino que se alarga, los promotores iniciales del proyecto estuvieron cerca de abandonar varias veces, pero hace pocos años acudió en su auxilio Pablo Martínez de Anguita, experto en política ambiental en la Universidad Rey Juan Carlos y director de la Fundación Laudatio Si, dependiente del Arzobispado de Madrid, que acogió bajo su ala el proyecto y lo potenció. El camino ha resultado ser un punto de encuentro para fieles devotos, amantes de la naturaleza y aficionados a la literatura fantástica de C.S. Lewis o Tolkien.

placeholder Gonzalo Fernández y Gemma Álvarez, promotores del Camino del Anillo. (Isabel Blanco)
Gonzalo Fernández y Gemma Álvarez, promotores del Camino del Anillo. (Isabel Blanco)

"Convencí a 40 alumnos de la universidad e hicimos un cortometraje hace poco, como continuando la saga de 'El Señor de los Anillos' en la sierra norte", explica Martínez, quien se identifica con Gandalf. "De hecho, la sierra norte de Madrid se conoce históricamente como la Marca Media, una serie de torreones que delimitaban este territorio, porque la Marca Primera era la del norte, que era la primera defensa entre cristianos y moros, y la Marca Sur estaba en Andalucía".

¿Paisajes? Hablemos de fiscalidad

Muchos españoles estarán pensando que su tierra es mucho más idónea que la sierra madrileña para rodar 'El Señor de los Anillos'. Lo cierto es que los paisajes no son tan importantes.

Wes Anderson, por ejemplo, se debatía entre rodar su próxima película en los estudios Cinecittà o en Chinchón, y ha optado por esta última localización. Esto no significa que el pueblo vaya a aparecer en escena, de hecho, se está rodando en unos terrenos a las afueras con decorados de cartón piedra. La clave, por tanto, no fue tanto el terreno como otras condiciones, que también han logrado atraer a Madrid rodajes como los de 'Terminator: destino oscuro' o 'Uncharted', basada en el videojuego homónimo.

placeholder Frank 'Tripp' Martin, un Gandalf de Alabama en La Hiruela. (Gonzalo Fernández)
Frank 'Tripp' Martin, un Gandalf de Alabama en La Hiruela. (Gonzalo Fernández)

"Además de la propia localización, que en nuestro caso estaría en la sierra norte de Madrid, hay otros condicionantes, como los incentivos fiscales o las facilidades que te puede dar un entorno, que muchas veces son determinantes a la hora de elegir un espacio", explica Cabrera. "Se está hablando de que cada episodio de esta serie va a costar unos 60 millones de dólares, es una barbaridad, entonces un retorno fiscal favorable es algo bastante atractivo cuando se habla de una financiación tan importante. Nueva Zelanda tiene unos incentivos fiscales muy atractivos, pero es verdad que ahora mismo está el covid".

Nuestras antípodas presumen de devolver más del 20% de la inversión a grandes producciones internacionales, además de otros incentivos que se desbloquean al emplear mano de obra o empresas locales. España reformó el año pasado la ley con la idea de ser más competitiva en este aspecto y arranca con un 30% en el primer millón de euros y un 25% en producciones más caras, entre otras ventajas. Esta es, naturaleza aparte, la baza con la que cuenta la comunidad.

"No es solo el impacto económico que supondría sino también por la parte promocional y actividades como el turismo cinematográfico, y sobre todo colocar Madrid como un epicentro de plató de rodaje para Europa y Latinoamérica", añade el coordinador de la Madrid Film Commission.

placeholder El Camino del Anillo madrileño concluye en Torrelaguna. (Isabel Blanco)
El Camino del Anillo madrileño concluye en Torrelaguna. (Isabel Blanco)

En el fondo, no hay que inventar nada nuevo. Durante la edad de oro de Hollywood que sucedió a la Segunda Guerra Mundial, entre finales de los cuarenta y los sesenta, España y Madrid también fueron un paradero habitual de estrellas del celuloide como Charlton Heston o Ava Gardner. Ahora que nos asomamos a una nueva 'belle epoque' de la mano de Netflix, Amazon, Disney o HBO, la ambición es la misma.

Desempolvar el plató de Madrid

Antonio Olivares regenta una taberna en El Molar y, además, tiene una treintena de aves domesticadas para rodajes: águilas, búhos e incluso un cuervo que recientemente apareció en 'Juego de tronos'. Cómo no, Olivares también forma parte de esta particular Comunidad del Anillo. Para estos peregrinos, viene a ser una versión castiza de Radagast el Pardo, el mago amigo de Gandalf del que se decía en los libros que conocía todas las lenguas de los pájaros.

Olivares tiene también un largo historial como actor secundario durante aquella primera edad de oro. En la película '55 días en Pekín', de 1963, hizo de soldado al que Charlton Heston salvaba el pescuezo.

placeholder Olivares cedió un águila para rodar un corto de 'El Camino del Anillo'.
Olivares cedió un águila para rodar un corto de 'El Camino del Anillo'.

"Mi padre estuvo con el productor Samuel Bronston en todas las películas que se hicieron por aquí, fue un maná para la sierra norte", explica. "Además de '55 días en Pekín', hicieron 'La caída del Imperio romano', 'Rey de reyes', 'Alejandro Magno', 'Espartaco'... Iban buscando gente por los pueblos y pagaban 500 pesetas por persona y día de rodaje, tenga en cuenta que entonces se ganaban unas 3.500 pesetas al mes".

Además de su empleo como tabernero y adiestrador de aves rapaces, Olivares ha montado el Centro de Interpretación de El Camino del Anillo. La infraestructura que han levantado alrededor del proyecto es sorprendente, dado que aquí nadie se lleva un euro.

Última parada: Gondor (Torrelaguna)

En este sueño de traer las aventuras de Tolkien a la zona más empobrecida de Madrid, todos tienen su papel. Recuerden que "hasta la persona más pequeña puede cambiar el curso del futuro".

Mientras Cabrera recorre trajeado las versiones paralelas de los grandes festivales con su estand de Madrid Hazlo Posible —recientemente, estuvo en un mercado paralelo del Festival de Cine de Cannes centrado en localizaciones— para intentar atraer rodajes tan ambiciosos como el de Amazon a las montañas nubladas de Piñuécar, un estadounidense recorre en su última jornada una decena de kilómetros desde Patones hasta Torrelaguna, la cuna del cardenal Cisneros que el Camino del Anillo ha rebautizado como Gondor. Frente a la iglesia le aguardan Gonzalo, Gemma y Asun vestidos de 'hobbits' para otorgarle una copia del contrato del saqueador que tuvo que firmar Bilbo Bolsón.

placeholder Frank Martin recibe su contrato del saqueador. (Isabel Blanco)
Frank Martin recibe su contrato del saqueador. (Isabel Blanco)

Al filo de las dos de la tarde, el estadounidense errante aparece al fin por detrás de la iglesia de Torrelaguna. Lleva una gorra negra con el árbol blanco de Gondor. Entra junto con los 'hobbits' dentro de la Iglesia de Santa María Magdalena. Durante la sucinta y breve ceremonia, Frank Martin se emociona. Las lágrimas recorren las mejillas de este trabajador de Airbus, que en su primer viaje a Europa decidió recorrer en solitario los montes de la Sierra del Rincón pensándose portador de un anillo único.

"Tú no vas buscando a estos personajes, te los encuentras porque te da el pálpito", dice a cierta distancia Patricia Martín, una pintora aficionada que se unió a este grupo desde que un día vio la noticia en Telemadrid y llamó al teléfono que aparecía en pantalla. Desde entonces, acude a acompañarles. Por su robustez y sensibilidad artística, se identifica como enana. "Todos queremos ver este mundo con otros ojos".

Hace casi 20 años, Gonzalo Fernández, técnico de protección civil, acudió con unos amigos a ver ‘El Señor de los Anillos: las Dos Torres’. No había visto la primera película ni sabía nada de la historia de Tolkien, pero Fernández se entretuvo mucho durante la sesión. Continuamente señalaba la pantalla a sus acompañantes encontrando parecidos entre aquellos paisajes y donde trabajaba habitualmente en la sierra madrileña. "Pero que todo eso es Nueva Zelanda, Gonzalo", le dijeron.

Madrid Peter Jackson Universidad Rey Juan Carlos (URJC)
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