DESESPERACIÓN Y REMEDIOS CASEROS

Chubasqueros, gafas de buceo y gorros de ducha: los médicos de Madrid, al límite

La desesperación empieza a notarse en todo el personal sanitario. Bolsas de basura, plásticos y material casero para suplir las carencias de los hospitales. Los recursos prometidos no llegan

Foto: Algunos de los recursos que el personal sanitario de Madrid usa ahora para protegerse. (EC)
Algunos de los recursos que el personal sanitario de Madrid usa ahora para protegerse. (EC)

Mientras los dos aviones con suministros chinos que la Comunidad de Madrid anunció que había adquirido hace días no llegan a Barajas, los hospitales de la región —la más golpeada con diferencia por la crisis del Covid-19— sufren cada día condiciones más precarias. La desesperación empieza a tomar cuerpo en todo el personal sanitario por la falta de recursos para protegerse en su actividad diaria. Bolsas de basura en sustitución de batas impermeables, gafas de buceo compradas en Decathlon, plásticos para cubrir los pies, gorros de ducha de hoteles y hasta chubasqueros desechables en algunos hospitales como La Princesa, el Infanta Sofía o La Paz.

Chubasqueros, gafas de buceo y gorros de ducha: los médicos de Madrid, al límite

Es un sálvese quien pueda. Cada día apañamos con lo que hay”, lamentan los sanitarios. Los equipos de protección individual (EPI) se han convertido casi en un privilegio. Solo quedan disponibles algunas unidades y en según qué plantas de los hospitales. El resto improvisa cada día. Buena parte del personal sanitario de La Princesa llegó a las ocho de la mañana de este miércoles para comenzar su turno y se encontró con la novedad del día: debían usar chubasqueros porque no quedaban batas disponibles. Médicos, enfermeras y auxiliares pasaron las habitaciones y atendieron a los pacientes con esta indumentaria —de manga corta y que ni siquiera les cubría los brazos y el cuerpo por completo—.

Gorros de ducha de una cadena de hoteles para médicos.
Gorros de ducha de una cadena de hoteles para médicos.

Al ser chubasqueros con la entrada por la cabeza, aseguran que al retirarlos era imposible detener el contacto con todo el plástico externo: “Por mucho cuidado que tuviéramos nos acabamos rozando con todo”, denuncian desde una de las plantas, hoy ya convertida en unidad cien por cien Covid. No fue el único elemento innovador. A otros médicos les entregaron gorros de ducha de una cadena de hoteles para cubrirse la cabeza.

Los sanitarios, cuyo contagio crece en la Comunidad de Madrid a una velocidad de vértigo en comparación con otros países afectados por la pandemia como Italia o China, reconocen estar ya al límite. Acuden cada día con miedo al trabajo ante la falta de protección: “Nosotros también tenemos familia. Llegamos a casa con el temor de contagiar a nuestros maridos, a nuestros bebés, a nuestras parejas. No podemos seguir así”, insisten.

En el hospital Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes llevan días utilizando bolsas de basuras y reciclando mascarillas, como en tantos otros. Los más afortunados aún cuentan con una FPP2 (las más resistentes y recomendadas en todos los protocolos oficiales para tratar con pacientes coronavirus) aunque la reutilizan desde hace días. La gran mayoría se ha tenido que conformar ya mascarillas quirúrgicas, las que usan para labores cotidianas en los hospitales. “Muchos días tenemos que llevar los pijamas a casa para lavarlos. No tenemos material básico. Falta de todo, incluso tensiómetros o termómetros. Ahora tenemos muchos más pacientes”, explican. Incluso utilizan spray con agua y lejía ante la escasez de gel desinfectante.

La situación que atraviesa en estos momentos la sanidad madrileña está en estado crítico. De ahí las continuas comparaciones que el personal hace ya con la medicina de guerra. La creatividad se ha abierto paso después de días esperando un material que nunca llega. “Muchos hemos ido comprando por Amazon gafas de buceo o nos llevamos mascarillas que adquirimos antes de que esto estallara. Una compañera se ha hecho con pantallas protectoras para nuestro servicio. Lo pagamos de nuestro bolsillo”, comenta otra sanitaria de un hospital de referencia en Madrid. También en el hospital Ramón y Cajal hay médicos recaudando dinero para comprar mascarillas FFP2.

La prioridad es protegerse al máximo. Más aún con el nivel de infectados que ya existe entre el personal sanitario. En el Hospital Universitario de Getafe ya se han puesto en marcha la creación de batas con bolsas de basura o mascarillas caseras. Empiezan a ser populares los tutoriales subidos en plataformas como YouTube.

Pantalla protectora casera. (EC)
Pantalla protectora casera. (EC)

Los hay que empiezan a diseñar algo más sofisticado para acudir al trabajo con más seguridad. Es el caso de una pantalla protectora elaborada con una lámina de plástico y una base que sirve para sujetarla, tal y como aparece en la fotografía que publica este diario. “Hay una campaña de recogida de esas máscaras. En mi hospital hay un grupo de profesionales que imprimen la pieza amarilla con impresoras 3D ayudándose de sus hijos”, explican.

El clamor popular ante la falta de recursos lleva días capitalizando el debate público por la descoordinación del mando único (las compras centralizadas que debía llevar a cabo el Ministerio de Sanidad) y la iniciativa que han tomado muchas comunidades autónomas y que tampoco terminan de dar sus frutos. Madrid lleva días a la espera de dos aviones procedentes de China. La presidenta, Isabel Díaz Ayuso, reconocía este miércoles “estar peleando en los mercados para poder traer material” sin esconder las dificultades de “las trabas burocráticas”.

“Desde el jueves por la noche no he hecho otra cosa que llamar a todo el mundo y hacer gestiones. La compraventa de China no es como en Europa. Cada mañana empieza desde cero y hay que llevar el dinero encima. Tienes que tener a alguien que esté allí y se complica”, explicó en declaraciones a Telecinco.

También un juzgado de Madrid ha dado la razón al sindicato de médicos de la comunidad, que presentó un escrito de demanda solicitando medidas cautelarísimas para que el Gobierno regional dotara a todos los centros hospitalarios de los recursos necesarios en un máximo de 24 horas. Sin embargo, la misma petición a nivel nacional lanzada por la confederación estatal de sindicatos contra el ministerio obtuvo una respuesta muy distinta del Tribunal Supremo, que rechazó el escrito. El criterio del Supremo se impondrá sobre instancias inferiores y si la Comunidad de Madrid recurre, todo caerá en saco roto.

Los sanitarios reconocen una desesperanza e impotencia total cada día en su puesto de trabajo. “Estamos vendidos” insistían a este diario médicos y enfermeras del Ramón y Cajal. Cada día la situación se complica más. “No nos rebelamos y nos plantamos porque al final el paciente nos necesita. Si no entramos no reciben agua, no tienen asistencia y el médico no les controla. Cuando ves la desprotección y el trato en el hospital, te calientas. Pero luego resistes y entras. Solo lo hacemos por los pacientes”, reconoce personal sanitario de La Princesa tras una dura jornada.

Madrid

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