BANDERAS Y OTROS OBJETOS COMO REGALO DE REYES

"¿Me la pone para regalo?": la fiebre por la bandera rojigualda sigue tras el 21-D

Los comerciantes de Madrid reconocen su sorpresa al seguir vendiendo banderas y otros objetos rojigualdos incluso en el periodo navideño. El suflé del 'procés' no baja ni mucho menos

Foto: Varias banderas cuelgan de balcones de Madrid. (EFE)
Varias banderas cuelgan de balcones de Madrid. (EFE)

En Fieltros Olleros, el emblemático negocio de tejidos madrileños, se sorprendieron cuando las pasadas navidades muchos de sus clientes pedían una bandera española "para regalo". No recordaban algo igual. Los meses anteriores, especialmente septiembre y octubre en plena crisis catalana, las ventas se dispararon hasta niveles desconocidos. "En pocos días vendimos 1.000 metros de tela rojigualda". Entonces, ellos y otros locales similares llegaron a estar desbordados. El volumen de ventas ahora es menor, "como lo de septiembre no hay nada" reconoce el dueño; sin embargo, ha surgido un fenómeno que hasta el momento se desconocía: las banderas nacionales como regalo de Reyes. La sorpresa llegó cuando pasada la exaltación pre-referéndum se dieron cuenta de que el suflé no bajaba del todo. "Seguimos vendiendo banderas a diario, aunque menos que entonces. Algo que no había ocurrido nunca".

Lo habitual, aseguran, era vender de vez en cuando a centros oficiales o instituciones que renovaban la insignia cuando se les estropeaba. A día de hoy siguen notando la llegada de clientes que han decidido poner en su edificio la bandera rojigualda cuando nunca antes lo habían hecho. Aun así, el principal asombro no ha sido el de seguir vendiendo banderas por metros para edificios, sino la venta a particulares, familias, turistas de otras comunidades o residentes en Madrid, y que en los últimos meses muchas fueran como un regalo navideño que pedían envolver con lazo incluido.

El bazar 'El Chollo' agotó existencias de sus productos con la bandera.
El bazar 'El Chollo' agotó existencias de sus productos con la bandera.

Otro de los bazares madrileños más conocidos, 'El Chollo', que también se puso las botas el pasado septiembre como contó a este diario, ha notado el 'boom' del 'merchandising' rojigualdo en Navidad. Silvia, la propietaria, reconoce que después de lo vivido en aquellos intensos meses "se preparó" para la campaña de Reyes. Compró tazas, pulseras, pegatinas, llaveros, pines especiales y otro género con la bandera nacional. Y reconoce que arrasaron. "Mandé hacer las tazas a propósito. Las vendía a cuatro euros y se me acabaron", cuenta. Los comerciantes madrileños han sido conscientes de la fractura que la sociedad catalana ha atravesado en este tiempo. "Lo que hemos vivido con turistas que venían de Barcelona no lo habíamos visto. Incluso han llorado contando cómo estaban las cosas. Estaban felices de ver cosas con la bandera española en las tiendas. Son cosas que allí no pueden comprar tan fácilmente", asegura a este diario.

En la misma línea, el propietario de Fieltros Olleros insiste en achacar a la crisis catalana la venta tan espectacular del género con la bandera nacional, sobre todo en el periodo navideño, porque no recuerdan algo parecido en décadas. "Y todavía menos", asegura, en el periodo navideño en el que la gente opta por cosas típicas para los días señalados y los colores nunca son rojo y amarillo. "En esos días venían personas mayores y decían que una más para su nieto, que quiere una, y me la pone para regalo".

Incluso en bazares de otros barrios en los que no expenden objetos de 'merchandising' españolista siguen vendiéndose banderas nacionales. "Mucho menos que en aquel septiembre", reconocen tras haber hecho el agosto a costa del 'procés', pero aún se venden a particulares. Es el caso de algunos comercios regentados por familias chinas en Lavapiés, como 'Home Ideal' o 'Asia Home', en el barrio de San Blas.

Precisamente en el mes de septiembre en plena exaltación de banderas nacionales por toda la capital, surgió el debate público sobre la idoneidad de hacer hincapié o no en estas insignias desde las administraciones. Mientras el PP llevó iniciativas incluso al pleno municipal instando a los madrileños a hacer juras de bandera el 12 de octubre con motivo de la Fiesta Nacional, la portavoz del Gobierno de Ahora Madrid, Rita Maestre, afirmaba que "lo de jurar las banderas nos retrotrae a tiempos oscuros".

Pocos días después apareció una bandera muy distinta a la estelada y a la rojigualda en la Gran Vía. Sobre fondo blanco una sola palabra "¿Parlem?" (¿hablamos?). Como publicó este diario, el artífice de esta llamada pacífica fue una agencia de publicidad que tiene clientes del tamaño de Coca Cola, Vodafone o el Atlético de Madrid, y el único objetivo era apostar por el diálogo y dejar a un lado la guerra de banderas de uno y otro signo. Los comerciantes, por su parte, celebran que el 'boom' de lo españolista siga vigente y sus ventas se disparen incluso en los meses más inesperados.

Madrid

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