el curso cuesta 269 euros

Los 65 estudiantes de catalán en la EOI de Madrid: "Siempre te preguntan, ¿para qué?"

El Confidencial visita el único centro oficial de la Comunidad donde se imparte esta lengua. "La deriva política" no se ha colado en la clases. Las motivaciones: trabajo, integración social e interés cultural

Foto: Una de las clases de catalán en la Escuela Oficial de Idiomas Jesús Maestro.
Una de las clases de catalán en la Escuela Oficial de Idiomas Jesús Maestro.

En el tablón de la primera planta la información está ordenada por orden alfabético. Entre el árabe y el chino aparecen los horarios de las seis clases de catalán que actualmente imparte la Escuela Oficial de Idiomas Jesús Maestro, en pleno barrio de Chamberí. El único centro oficial financiado y gestionado por la Comunidad de Madrid donde se puede aprender esta lengua cooficial (también se enseña gallego y euskera). Un total de 65 alumnos presenciales, más mujeres que hombres, forman parte sin duda del curso más mediático de la escuela. Nadie puede obviar el complicado y judicializado proceso soberanista que se vive desde hace meses en Cataluña. ¿Aprender catalán hoy en día en Madrid es...?

Todos coinciden en señalar que la política, "la deriva política" como matiza un alumno, "afortunadamente" no se ha colado en las clases. "Cuando estudié francés nadie me preguntó por qué ni se extrañó", señala Terumi, una japonesa de 55 años que está en una de las aulas de B1, el nivel intermedio. Terumi resume el sentir de todos los alumnos entrevistados por El Confidencial. Solo están estudiando un idioma, nada más. El momento político puede ser excepcional, pero nadie se siente un bicho raro por estudiar catalán en Madrid, igual que nadie se siente un bicho raro por estudiar finés o rumano.

Los idiomas que se imparten en la escuela Jesús Maestro.
Los idiomas que se imparten en la escuela Jesús Maestro.

Muchos, se sorprenden, por tanto, de que un periodista les pregunte por ello, por las motivaciones que les han llevado a estudiar catalán y si han tenido algún problema cuando lo han contado a amigos, familiares o compañeros de trabajo. Todos quieren traslucir normalidad, aunque son conscientes de que hoy, en España, en Madrid, pronunciar 'bona tarda' no es lo mismo que decir 'good morning'. Inmaculada, madrileña de 36 años, es la primera en romper el hielo. "Cierto rechazo sí genera. Yo lo he vivido, por decir que estudio catalán". No entra en más detalles. Narcís Selva, su profesor, entiende la pregunta. "Tengo algún alumno que reconoce que cuando va en el metro esconde en la mochila el libro si está en catalán".

Pedro también es madrileño y asegura que le gusta decir que estudia esta lengua cooficial para ver la cara que pone la gente, aunque la prueba de fuego llega cuando El Confidencial les pide permiso para hacer una foto que ilustre este reportaje. Para muchos no hay ningún problema, pero otros prefieren salir del objetivo. No quieren que les reconozcan. "Y más después de lo que pasó en Blanquerna", señala uno de ellos. Se refiere a lo ocurrido en septiembre de 2013, cuando un grupo de ultras de extrema derecha boicoteó un acto y agredió a algunos asistentes en el Centro Cultural Blanquerna, la delegación del Govern de la Generalitat en Madrid.

No obstante, la mayoría quiere dejar claro que las connotaciones políticas se quedan en la anécdota, y que la gran reacción que genera decir a un conocido que uno estudia catalán es la de perplejidad. "Siempre te preguntan, y ¿para qué?", relatan varios alumnos. Susana, madrileña de 31 años, lo hace por motivos laborales. "Soy educadora social y necesito tener un alto nivel de catalán para sacar oposiciones en Cataluña, donde me trasladaré dentro de poco". Inmaculada, de 36 años, revela que en los departamentos de atención al público está muy valorado. "Es un plus, te pueden pagar entre 100 y 130 euros más al mes si manejas con fluidez el catalán".

Armando de León-Sotelo, el director de la escuela, explica que en general las escuelas oficiales han perdido alumnos en los últimos años, pero reconoce que en los dos últimos cursos (2016-2017 y 2017-2018) hay más estudiantes en el nivel más avanzado de catalán porque el centro madrileño ha empezado a ofrecer el C1, el que solicitan las administraciones públicas catalanas en sus ofertas de empleo. La Comunidad de Madrid enseña ya por tanto los seis niveles (el básico, los dos intermedios, los dos avanzados y el C1). La tasa es de 269 euros anuales por 120 horas de clase durante el curso. Ahora hay 65 alumnos presenciales, "aunque seguramente habrá más en las dos convocatorias de exámenes, en marzo y abril".

Otra de las clases de catalán de la escuela Jesús Maestro.
Otra de las clases de catalán de la escuela Jesús Maestro.

Pedro es alicantino pero vive en Madrid. Es maestro y aunque estudió valenciano lo tiene muy oxidado porque ha residido durante muchos años en Andalucía. "El valenciano y el catalán son prácticamente iguales, con sus diferencias fonéticas. Mi familia es mitad catalana y mitad valenciana, pero a nivel profesional manejar muy bien el catalán me viene muy bien para que me dé más puntos en las oposiciones". Al margen de la movilidad laboral, las razones para aprender catalán son de las más variopintas.

Ángeles es madrileña y tiene 56 años. No solo estudia catalán en la escuela, también inglés y alemán. "Tengo muchos amigos catalanes y valencianos y no quiero que tengan que hablar en castellano cuando estemos juntos, me quiero integrar y poder hablar con ellos en su idioma. Francisco, ingeniero jubilado, nació en Francia pero vive en Valencia. "Yo también tengo amistades que se relacionan en catalán, y aunque son bilingües, quiero aprenderlo". También está su nieto, que estudia valenciano, "y quiero poder ayudarle".

Luego están las inquietudes culturales. Terumi, japonesa, lleva 27 años viviendo en Madrid. Es pintora y traductora. "Tengo interés por la cultura catalana", sentencia. Al igual que Juan Carlos, abulense. "Yo no tengo amigos ni familiares catalanes. Me gustaría leer literatura catalana. Por eso lo hago, igual que aprendí portugués". Pedro es madrileño y no entiende porque "se ve tan raro estudiar una lengua cooficial, mucho más que si se estudia chino o húngaro". Narcís Selva y Fernando Béjar son los dos profesores de la escuela. El primero lleva doce años y el segundo, diez. Ambos recalcan que la política siempre se ha quedado fuera de clase y que la disciplina es importante para aprender el idioma y hablarlo bien.

"Muchos alumnos se creen que es relativamente fácil y vienen a estas clases relajados, con baja intensidad, pensando que no tendrán que hacer el esfuerzo que si por ejemplo aprendieran otro idioma. Y no es así", explica Béjar. "Las enseñanzas en todos los casos tienen un enfoque eminentemente práctico y comunicativo, desde el nivel A1 hasta el nivel C1. Al finalizar cada nivel, los alumnos obtienen un certificado oficial del nivel de competencia lingüística adquirida", señala un portavoz de la consejería. Aparte de la escuela oficial (donde se estudian 22 idiomas) en Madrid es posible estudiar también catalán el Círculo Catalán (una asociación privada) y el Centro Cultural Blanquerna, financiado por la Generalitat.

Madrid

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