se apuntan estudiantes de otras comunidades

Así es la élite de los institutos madrileños: 858 alumnos elegidos para la 'excelencia'

Se cumplen cinco años del Bachillerato de Excelencia, que ya se imparte en 14 institutos de la Comunidad de Madrid. Cifuentes ha potenciado un 35% este alumnado con mejores notas

Foto: La presidenta Cristina Cifuentes, con alumnos de un instituto madrileño.
La presidenta Cristina Cifuentes, con alumnos de un instituto madrileño.

"Lo que quiero de vosotros es que seáis buenos y así cumplir la vieja aspiración desde Sócrates de que solo el malo es malo porque no sabe". El director del instituto San Mateo, en el madrileño barrio de Malasaña, pronunció estas palabras de bienvenida al centenar de alumnos que estrenaron el Bachillerato de Excelencia puesto en marcha por la Comunidad de Madrid hace ahora cinco años. Hoy son ya 858 los estudiantes de entre 16 y 18 años que forman parte de esta élite, seleccionada en 14 centros públicos de la región. Los elegidos para recibir una formación más intensa en los dos cursos previos al salto a la universidad.

'Summa in primis' (lo mejor ante todo) es desde el 14 de septiembre de 2011 el lema de este instituto. El centro fue pionero (y acondicionado a toda prisa tras invertir 600.000 euros) en albergar las primeras clases de los estudiantes más brillantes de la región. Tras graduar a 334 alumnos en este lustro, el curso 2016-2017 ha empezado con 260 chavales matriculados. Todo el San Mateo se dedica al Bachillerato de Excelencia. En otros 13 institutos repartidos por toda la comunidad, hay aulas de excelencia: en Tres Cantos, Alcorcón, Torrejón de Ardoz, Las Rozas, Torrelodones, Pozuelo de Alarcón, Boadilla del Monte, Valdemoro, Majadahonda, Móstoles, Ciempozuelos, Alcalá de Henares y Getafe.

El Gobierno regional presidido por Cristina Cifuentes ha seguido apostando por este modelo. Bajo su mandato (está en su segundo año de legislatura), el número de alumnos matriculados en estas aulas ha crecido un 35%. Sin embargo, hay algunas voces contrarias en el sistema educativo. El PSOE habla de "modelo fracasado", la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos Giner de los Ríos lo califica de "perverso", y la asociación de directores de institutos públicos madrileños (Adimad) no cree positivo separar a estos alumnos del resto. 

"El Bachillerato de Excelencia es una iniciativa educativa pionera basada en la exigencia y la profundización académica. Su objetivo primordial es estimular y potenciar a los alumnos más brillantes, proporcionándoles una preparación más especializada en sus asignaturas. Un programa voluntario dirigido a aquellos que finalizan la ESO con un buen expediente académico y que desean cursar el Bachillerato con un alto nivel de exigencia en todos los ámbitos", señalan desde la Consejería de Educación.

Requisitos: nota y examen

Este programa está destinado a los alumnos que finalicen la ESO con un buen expediente académico y consigan un diploma de mención honorífica, es decir, que hayan obtenido una nota mínima de un siete en 3º de la ESO y una nota mínima de un ocho en 4º. Con esas notas pueden presentarse a los premios extraordinarios de la ESO, un examen que se hace en la primera semana de julio. "A esos exámenes se pueden presentar entre 2.000 y 4.000 alumnos en todo Madrid cada año, en función de si la añada [en referencia a los vinos] de ese curso ha sido mejor o peor", señala Horacio Silvestre, director del instituto San Mateo. "De los que aprueban, un centenar vienen cada año al centro. no necesariamente los 100 primeros. Son alumnos de percentil alto, pero no son la élite".

Graduación de los primeros alumnos del Bachillerato de Excelencia en el instituto San Mateo.
Graduación de los primeros alumnos del Bachillerato de Excelencia en el instituto San Mateo.

El San Mateo intenta tener todos los cursos una paridad entre chicos y chicas que este año es exacta: 50% de hombres y 50% de mujeres. Su éxito, señalan en la consejería, ha provocado incluso un efecto llamada en otras comunidades autónomas. Durante este lustro, han cursado el Bachillerato de Excelencia estudiantes de Cataluña, Andalucía, Navarra, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Comunidad Valenciana y la ciudad autónoma de Melilla, incluso extranjeros. La demanda crece. "Por primera vez, el año pasado, tuvimos que hacer una selección y hubo chavales que se quedaron fuera porque la demanda era mayor que la oferta de plazas. A los chicos de otras regiones se les permite participar en los exámenes [pero no se pueden llevar el premio]. Algunos alumnos vienen a residencias y otros se instalan con familiares que residen en Madrid. La fama del San Mateo se ha extendido", señala Silvestre.

"Fracaso" y "perverso"

Juan José Moreno, diputado y portavoz de Educación del PSOE en la Asamblea de Madrid, señala que este modelo no les "gusta". "No ha contribuido ni a la mejora de los resultados concretos de esos alumnos ni a los globales. Además, la educación no solo son resultados académicos, es mucho más. Hay unos valores y una convivencia. Por ejemplo, Alemania sí hace algo parecido, pero luego destina los mayores recursos a los centros con más dificultades académicas. El modelo que se ha implantado en Madrid es una concepción antigua de la educación", señala Moreno, que añade que el PSOE "apuesta por programas especiales para alumnos de altas capacidades, pero integrados con el resto".

Para José Luis Pazos, presidente de la FAPA Giner de los Ríos, este programa representa una cultura de la excelencia mal entendida. "La excelencia es potenciar las habilidades de todos y cada uno de ellos, no seleccionar a algunos con unos parámetros equivocados que solo premian memorizar contenidos aislados. Es una burbuja artificial, un modelo perverso". Pilar de los Ríos, presidenta de la asociación de directores de institutos públicos madrileños, cree que "sacar a los alumnos de su centro de referencia para llevarlos a otro centro específico no es lo más adecuado. No creemos en centros específicos para separar a los supuestamente mejores. Todos los alumnos deben tener el tratamiento adecuado en su centro, y lo que hay que hacer es dotar a todos los centros con los mismos medios". Estos 858 alumnos suponen el 0,8% de los 107.750 que iniciaron este curso el Bachillerato en los institutos madrileños.

Horacio Silvestre asegura que estas opiniones suenan muy bonitas en la teoría. "Es una de las quimeras de la pedagogía de las izquierdas. Llevo 33 años dando clase y mi experiencia es que en el Bachillerato, donde se desarrollan la formación, la personalidad y el carácter del individuo antes de dar su salto a la universidad, no separar perjudica a los que van mejor y tienen orientada su vida académica a estudios superiores". Silvestre recalca además que a estas aulas solo acuden los que deciden ir, "una selección de los mejores, en los que todos se ayudan de la manera más eficiente. Aquí lo que no hay son rémoras, alumnos que quieren perder el tiempo y no hacer nada. Y si se mezclan con los buenos, el potencial de estos se echa a perder, se agosta. Si tú plantas algo donde la tierra no estimula el crecimiento, se pierde".  

El promedio de las notas de selectividad de los alumnos del San Mateo ha sido de 8,36. "Esta es una medida para conseguir un mayor rendimiento del dinero público, destinado a chicos que pueden hacer una buena carrera y no se pueden pagar un colegio privado de postín. Yo tengo en el instituto hijos de catedráticos de universidad, médicos y profesionales de la banca, pero también hijos de conserjes y taxistas, incluso una chica de etnia gitana. Aquí se liman las diferencias socioculturales, aquí se viene a estudiar y a potenciar el talento natural", afirma Silvestre.

Una de las clases del San Mateo.
Una de las clases del San Mateo.

Los alumnos que pasan por estas aulas reciben las enseñanzas contempladas por la ley en la etapa de Bachillerato, pero sus contenidos son desarrollados con más intensidad durante dos años: con especial énfasis en las matemáticas y el latín. Además, se dedican horas adicionales a inglés, además de otro idioma (francés y alemán), y a la asignatura de física en los grupos de Ciencias. De los 35 grupos que hay en toda la región, 32 han elegido Ciencias y solo tres Humanidades. "Esto es un defecto de la propia sociedad. Los padres creen que hacer letras es un Bachillerato de segunda. Y la dinámica social les da la razón. Está más valorada la ciencia y se desprecia más a las humanidades, porque se piensa que hay menos salida laboral y que es algo inútil que no permite un desarrollo personal. Pero es falso. No es así", señala Silvestre. 

El instituto San Mateo cuenta con 20 profesores, todos funcionarios en comisión de servicios y seleccionados porque tienen un doctorado o una experiencia muy específica en la enseñanza del Bachillerato. El objetivo, ofrecer resultados, no solo dar bien las clases, aportar algo especial a los alumnos que quieren impartir clase en estas aulas porque quieren tener una formación más densa. 'Summa in primis', como reza el lema. 

Madrid

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