El lobo aúlla en Madrid: los ganaderos piden más ayudas tras 100 ataques el último año
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El lobo aúlla en Madrid: los ganaderos piden más ayudas tras 100 ataques el último año

Piden que se convoquen las subvenciones de 2016 y que incluyan compensaciones por animales heridos, no solo muertos. También que se cumpla el compromiso de refugios para el ganado

Foto: Un ejemplar de lobo ibérico.
Un ejemplar de lobo ibérico.

La semana pasada, una vaca atacada con graves heridas (ver foto) en Lozoya del Valle. La semana anterior, cuatro ovejas muertas en Serrada de la Fuente, a plena luz del día y a 100 metros de la plaza principal de este pequeño pueblo. En Prádena del Rincón, cuatro agresiones en lo que va de año a la cabaña de cabritos que pasta en la localidad. Los ataques son cada vez más frecuentes y los ganaderos madrileños han dicho basta. La Unión de Agricultores y Ganaderos de la Comunidad de Madrid (UGAMA) ha convocado este viernes una reunión para tratar con los empresarios de la zona norte, los más afectados, qué medidas adoptar para intentar que el Gobierno regional reaccione y cumpla los compromisos adquiridos: más ayudas económicas.

El año pasado, el Ejecutivo autonómico destinó 60.000 euros en el paquete de "ayudas para compatibilizar la actividad ganadera con la existencia de poblaciones de lobos y perros asilvestrados en la Comunidad de Madrid", aunque finalmente la Consejería de Medio Ambiente solo pagó 46.000 euros tras tramitar las peticiones solicitadas. Los ganaderos reciben una compensación si el lobo o el perro asilvestrado mata a los ejemplares que cría: entre 60 y 220 euros para ovejas y cabras (en función de la edad del animal), entre 450 y 1.200 euros para bovinos, y entre 250 y 500 euros para equinos. Solo si el animal muere: si resulta herido, no hay ningún tipo de subvención.

Es lo que quieren cambiar los ganaderos: ampliar las ayudas para que no solo cubran a los animales que mueren, "y que el consejero cumpla los compromisos que él ofreció, sin que nosotros se lo pidiéramos", señala Alfredo Berrocal, presidente de UGAMA. "La comunidad se comprometió a estudiar ayudas para que los ganaderos tengan perros mastines y a construir una red de refugios para la ganadería", explica Berrocal, que también espera como agua de mayo que la comunidad renueve la orden que regule las ayudas económicas para 2016. "La de 2015 ya venció. En lo que llevamos de año, ningún ganadero ha recibido dinero tras sufrir un ataque de lobo".

Desde la consejería señalan que esperan que la convocatoria de las ayudas esté lista este mismo mes de agosto, y que "se está trabajando" para terminar el proyecto de red de refugios. "Muchos de ellos se van a construir dentro del Plan Rector de Uso y Gestión que va a regular al nuevo Parque Nacional de Guadarrama, por lo que hay que tener en cuenta varios elementos". La consejería cifra en 192 los ataques producidos desde el año 2011, 91 de ellos el año pasado, en 2015. No hay datos oficiales de 2016. "Van en aumento. Todas las semanas hay al menos uno", aseguran desde UGAMA, que habla de más de 100 ataques en el último año, casi todos en la sierra norte y en el valle del Lozoya.

Medidas para cohabitar

Luis González tiene unas 200 cabras en Prádena del Rincón. El año pasado, sufrió 16 ataques y este año ya lleva cuatro. "Convivimos con el lobo. Los técnicos de la comunidad nos dicen que es una expansión natural hacia el sur del Duero". González ha llegado incluso a fotografiarlo con su móvil. "En los últimos cuatro años, me ha matado unos 120 animales". González recalca que hay que tomar medidas para cohabitar con este depredador. "Aquí hay tres elementos en peligro de extinción, el lobo, el ganadero y el ganado". Este empresario reconoce que la muerte que provoca el lobo "está bien legislada. Que me paguen 120 euros por un cabrito muerto puedo entender que es una compensación razonable. Pero los ataques de los lobos tienen otras consecuencias que no reciben compensación".

Se refiere a los animales heridos, "llega un momento que es mejor que tras el ataque mi cabra muera, ya que si resulta malherida no recibo nada y encima tengo gastos para curarla. Puede resultar un poco duro lo que digo, pero esta es la realidad". Luego están las consecuencias a medio plazo. "Está demostrado que un ataque provoca estrés en los animales. Y en las cabras provoca abortos en las hembras que están gestando, las que están criando pierden la leche, y las que están en periodo de procrear pierden el celo", señala González. "Yo sufrí varios ataques las navidades pasadas y no tuve ningún cabrito, cuando era la época. Y si no cumplo unos baremos de producción en función de los ejemplares que tengo, también pierdo las ayudas europeas. Todo esto hay que regularlo".

Los ganaderos también reconocen que a veces es difícil distinguir cuando el ataque lo ha producido un lobo o un perro asilvestrado. Lo que parece claro es que el lobo, especie protegida, ha venido para quedarse en la Comunidad de Madrid. Y tiene que convivir con una cabaña que, según el Ministerio de Medio Ambiente, está formada en la Comunidad de Madrid por 92.000 ejemplares de ganado bovino y 102.000 de ganado caprino y ovino. Sin olvidar la cabra montesa, que se ha reproducido rápidamente en la región.

Al menos una manada en Madrid

Es difícil cuantificar cuántos ejemplares hay en Madrid, teniendo en cuenta que este depredador se mueve en grandes áreas. En enero de este año, un vecino de Manzanares el Real descubría el cadáver de una loba de dos años atropellada en la cuneta de la carretera M-608. También en enero se halló otro ejemplar muerto en Somosierra. Al que hay que sumar otro macho víctima de un atropellado en abril de 2015 en la M-622, entre Guadarrama y Los Molinos. Se sabe que desde el año 2011 hay manadas reproductoras en la sierra del Guadarrama llegadas desde Segovia. Se calcula que hay entre una y tres manadas en la región.

Este año, el Ministerio de Medio Ambiente actualizó el censo de ejemplares: 297 manadas reproductoras, un 20% más que las 250 contabilizadas en 2007. El Gobierno no precisa el número de ejemplares, pero cada manada suele tener una media de siete ejemplares, lo que supone más de 2.000. La Junta de Castilla y León, por ejemplo, acaba de publicar el plan de conservación de la población que permitirá que se maten 429 ejemplares en los próximos tres años. De las 297 manadas registradas, 163 viven en Castilla y León, 84 en Galicia, 37 en Asturias, 12 en Cantabria, una en el País Vasco, una en La Rioja, una en Madrid y dos en Castilla-La Mancha. Esta distribución es superior a las 297 porque algunas manadas comparten comunidad.

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