ESTÁ INVESTIGADO POR LA GUARDIA CIVIL

Un trabajador de una granja apuñalaba a las vacas con un destornillador

Llevaba casi una década trabajando en la misma explotación ganadera y le han descubierto casi por casualidad

Foto: El acusado aprovechaba que los animales no se podían mover en la zona de ordeño para apuñalarlos (EFE/Javier Etxezarreta)
El acusado aprovechaba que los animales no se podían mover en la zona de ordeño para apuñalarlos (EFE/Javier Etxezarreta)

Un hombre de 48 años y que responde a las iniciales M.H. está siendo investigado por la Guardia Civil por apuñalar con un destornillador a las vacas de la granja en la que trabajaba. El hombre, de nacionalidad marroquí, llevaba ocho años empleado en la misma explotación de la localidad de A Pastoriza, a unos 50 kilómetros al norte de Lugo.

El dueño de la granja, Raúl Rodríguez, ha explicado a La Voz de Galicia que no se enteró de lo sucedido hasta el pasado mes de septiembre y que lo hizo por casualidad: “En mayo me dio un infarto y él quedó a cargo de los animales. Cogió vacaciones en septiembre y cuando vino la veterinaria a hacer el control de mamitis me dijo que las vacas estaban muy nerviosas, como nunca las había visto antes”.

Raúl decidió echar un vistazo a las cámaras de seguridad que tiene instaladas en la granja y descubrió lo que estaba pasando: el ahora acusado introducía a las vacas en la zona de ordeño y allí, aprovechando que estas no se podían mover, las apuñalaba con un destornillador en repetidas ocasiones, provocándolas un enorme sufrimiento.

Ha cambiado con los años

Raúl no salía de su asombro cuando vio el vídeo y lo puso rápidamente en conocimiento de la Guardia Civil. Explica que tuvo suerte, ya que el sistema de seguridad va borrando las imágenes antiguas para grabar otras más recientes, pero pudo recoger algunas de las agresiones del empleado marroquí al centenar de animales que hay en la instalación.

La Guardia Civil visitó la granja y se incautó del destornillador que M.H. utilizaba para agredir a los animales, después de lo cual le ha investigado por los hechos. Raúl explica que "ahora entiendo que algunas vacas murieran, que otras presentaran bultos… Pero claro, lo que menos me imaginaba es que en la granja tuviera una persona así".

El propietario y gerente de la Ganadería Proida, que es como se llama la explotación, asegura que le contrató hace ocho años y que al principio “almorzaba con nosotros y se le trataba como a uno más de la familia. Con el tiempo fue cambiando, pero nunca pensamos que llegara a este extremo”.

Galicia

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