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El nuevo pop valenciano se está gestando en una cama: los veinteañeros toman la escena musical
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El nuevo pop valenciano se está gestando en una cama: los veinteañeros toman la escena musical

Una nueva cosecha de músicos, nacidos en el siglo XXI, se reúne en la cama del Centre del Carme para presentar sus composiciones. Nacho Lloret y Borja Pilato trajeron la idea de Francia

Foto: 'Conciertos desde la Cama' es la propuesta del Centre del Carme que ha revolucionado la escena musical valenciana. (Cedida)
'Conciertos desde la Cama' es la propuesta del Centre del Carme que ha revolucionado la escena musical valenciana. (Cedida)

Un 10 de abril de 1989, la banda británica The Cure lanzaba el single Lullaby. Incluida en su pletórico álbum Desintegration, la canción fue llevaba al videoclip recreando una atmósfera típica del decimonónico romanticismo inglés, cimentado sobre las novelas góticas de Mary Shelley, Matthew Lewis y Ann Radcliffe. Postrado en la cama, Robert Smith entonaba su extremaunción mientras las telarañas lo cubrían como entremés del futuro banquete arácnido. En la Valencia de 2022, músicos recién salidos de la adolescencia han convertido una cama del claustro gótico del Centre del Carme en el epicentro de una notable escena musical, que tiene en las melodías oníricas, la pesadumbre existencial y el “hazlo tú mismo desde el ordenador de tu habitación” su hilo conductor.

Nacho Lloret y Borja Pilato son dos estudiantes de Derecho y Ciencias Políticas de la Universitat de Valencia que, al volver de sus respectivos Erasmus en París y Nantes, decidieron crear la promotora musical Cero en Conducta. “Nuestro año en Francia nos hizo conocer una serie de eventos que nos abrieron los ojos. Al regresar a Valencia montamos nuestro primer concierto trayendo al artista francés de pop electrónico Lewis Ofman al Loco Club. Era 2018, teníamos 22 años y el público de nuestra edad demandaba una música que nadie acercaba a Valencia, así que lo hicimos nosotros. Ya durante el primer año de andadura pudimos contratar a Cupido y llevar a nuestros artistas emergentes a La Pérgola de La Marina y el Oven Club. La pandemia paralizó nuestro trabajo, pero en el confinamiento surgió la idea de los directos desde la cama”, comenta Lloret.

Antes del cierre pandémico estos jóvenes valencianos ya estaban promocionando artistas relacionados con el movimiento bedroom pop. “Era un género que estaba explotando en España, con ese sonido lo-fi autoproducido, muy años 80, que por definición se crea desde casa con un ordenador”, incide el promotor, “cuando comenzó la desescalada y las autoridades decidieron que los conciertos serían con público sentado, pensamos que una cama como escenario, igualando al artista con su audiencia, era una idea viable. El estilo musical y una escenografía casi teatral se prestaban al concepto del directo. Desde el principio valoramos en Centre del Carme como el lugar ideal. Queríamos una ubicación en el núcleo histórico de Valencia, ya que desde hace años existe una tendencia por trasladar los conciertos a la periferia o a espacios naturales que preferimos evitar. Su claustro gótico tiene un alto valor patrimonial y José Luis Pérez Pont, director del Centre del Carme Cultura Contemporánea, nos abrió las puertas en cuanto le explicamos el proyecto”.

placeholder Vista del claustro gótico del Centre del Carme donde se desarrollan los 'Conciertos desde la Cama'. (Cedida)
Vista del claustro gótico del Centre del Carme donde se desarrollan los 'Conciertos desde la Cama'. (Cedida)

Ahora que los riffs eléctricos se alejan del gusto de los nacidos en el siglo XXI y los ritmos sincopados del trap y el resto de ruidos urbanos hegemonizan las querencias centennials, el pop ensoñador e intimista brota como una tercera vía continuista con la música del siglo XX. “El sonido del bedroom pop es popular y accesible, son los temas costumbristas de cada nueva generación de jóvenes: amor y desamor. La gran diferencia con estilos como el indie rock es que no suelen ser grupos que tengan que pagar un estudio de grabación y una sala de ensayo, sino que un compositor crea su música y la registra en el ordenador de su habitación con las herramientas adecuadas de programación. El ciclo ya tiene una convocatoria propia. Llenamos el claustro del Carmen con entre 700 y 400 personas. El público es muy joven, desde los 18 a los 25 años de edad. Los nuevos valencianos han encontrado en los Conciertos desde la Cama una ventana emergente donde descubrir nuevos talentos o disfrutar de los ya conocidos”, concluye Lloret.

Jimena Amarillo (Valencia, 2001) protagonizó una de las actuaciones destacadas del ciclo el año pasado. Tras publicar Cómo decirte, mi amor (Mushroom Pillow, 2021), un álbum apreciado por la crítica, se ha convertido en punta de lanza del flamante pop valenciano: “Participar en los Conciertos desde la Cama del Carmen fue una experiencia genial. Entonces estaba empezando, iba con todas mis bases grabadas en casa en mp3, las lanzaba y cantaba delante de mis amigos. Han pasado muchas cosas desde entonces”.

En el último año y medio, la compositora ha firmado por una discográfica relevante, ha lanzado su disco debut y completado una gira nacional. “Mis padres me apuntaron a violín a los cinco años, cosa que agradecí después, cuando empecé a tocar la guitarra. Mi referente es Silvia Pérez Cruz, una mujer que hace algo completamente diferente a mi pop minimalista con toques electrónicos. Yo hacía música en mi habitación y subía las canciones, un verano pusieron algún tema mío en una lista de Spotify y me contactaron un par de discográficas pero las rechacé porque no me interesaba. Recapacité y cuando conocí a Pau Roca, guitarrista de La Habitación Roja, me comentó que Mushroom Pillow, el sello que lleva a los de La Eliana, buscaba un perfil como el mío, a la semana siguiente firmé mi primer contrato”, recuerda Jimena.

El caso de Amarillo es, por ahora, una excepcionalidad entre el amateurismo predominante en la escena valenciana compuesta por la generación Z, aquellos nacidos a partir de 1997. “Me he vuelto loca perdida porque me doy cuenta que soy cantante, que vivo de esto. He tenido mucha suerte y aquí sigo, agarrada a mi flor en el culo. No había viajado tanto en mi vida, presenté Cómo decirte, mi amor en la sala El Sol de Madrid, he actuado en mil sitios del país. ¿Qué hago yo tocando en el Mad Cool? Pues allí estuve. No tengo vergüenza ni la conozco. Se petó la carpa con 500 personas en el mejor concierto que he hecho en mi vida. Y ya estoy preparando el segundo elepé. Me flipa esa idea de reunir un conjunto de cosas en un disco. Me gusta mucho más que ir de single en single, que es lo habitual en mi generación, aunque creo que el concepto de álbum está volviendo entre los jóvenes”, explica la valenciana.

placeholder Actuación del ciclo 'Conciertos desde la Cama' en el Centre del Carme de Valencia. (Cedida)
Actuación del ciclo 'Conciertos desde la Cama' en el Centre del Carme de Valencia. (Cedida)

Hasta hace un par de años existía un núcleo duro de bedroom pop, pero desde 2020 la fusión con otros géneros ha eliminado el género canónico. Los veinteañeros valencianos mezclan ahora el pop con la electrónica de vanguardia, con el jungle británico e incluso los bailes latinos. Es el caso de Los Killaos, nueve chavales que estrenaron la mayoría de edad este 2022, y que elaboran música urbana introduciendo bachata.

Su tema #KillaoMagán se viralizó en TikTok y logró medio millón de reproducciones en Spotify en solo tres días. Hoy supera el millón. Hace unos meses intervinieron en los Conciertos desde la Cama aportando la vertiente más festiva dentro de la mirada introspectiva que vertebra el ciclo. Joel Díaz Mannini estudia ingeniería de sonido tras acabar su bachillerato en el Instituto Lluís Vives de Valencia: “Empezamos hace un par de años a producir beats y hacer nuestra música. La base del grupo nos conocimos en las batallas de rap y después se fueron uniendo otros, incluso dos madrileños y un barcelonés. Cuando anunciamos nuestro primer concierto en la sala 16 Toneladas aún no teníamos nombre, en la cartelería aparecían nuestros nueve nombres solistas, hasta que nos bautizamos como Los Killaos, por un asunto de jerga privada. Metimos ciento y pico, casi todo colegas y conocidos, pero desde entonces tenemos un público fiel”.

Con las redes sociales como medio de difusión de su música, compositores que anteayer no podían comprar cerveza ni entrar en una discoteca potencian una escena desde su habitación. Las herramientas y los procesos técnicos son otros, la esencia es la misma que impulsó a Elvis Presley a cantar frente al espejo tras escuchar gospel en la iglesia un domingo de 1949.

Un 10 de abril de 1989, la banda británica The Cure lanzaba el single Lullaby. Incluida en su pletórico álbum Desintegration, la canción fue llevaba al videoclip recreando una atmósfera típica del decimonónico romanticismo inglés, cimentado sobre las novelas góticas de Mary Shelley, Matthew Lewis y Ann Radcliffe. Postrado en la cama, Robert Smith entonaba su extremaunción mientras las telarañas lo cubrían como entremés del futuro banquete arácnido. En la Valencia de 2022, músicos recién salidos de la adolescencia han convertido una cama del claustro gótico del Centre del Carme en el epicentro de una notable escena musical, que tiene en las melodías oníricas, la pesadumbre existencial y el “hazlo tú mismo desde el ordenador de tu habitación” su hilo conductor.

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