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La mujer que vendió su guitarra para grabar el mejor disco valenciano del año
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SIN APOYO DE LA INDUSTRIA

La mujer que vendió su guitarra para grabar el mejor disco valenciano del año

Sandra Monfort integra la música de vanguardia en los sonidos tradicionales. La artista abandera el neofolclore valenciano del siglo XXI

Foto: La artista valenciana Sandra Monforte. (Cedida)
La artista valenciana Sandra Monforte. (Cedida)

La noche del 26 de noviembre de 2021 pocos esperaban que durante los IV Premios de la Música Valencia-Carles Santos, celebrados en el Teatro Principal de Castelló de la Plana, el álbum de Sandra Monfort, 'Niño Reptil Ángel' se impusiera al totémico 'Llepolies', de Zoo, como mejor disco valenciano del año. Apenas unos minutos antes, la cantante recogía el galardón al artista revelación. La de Pedreguer debutaba en solitario con un disco, compuesto años atrás y rechazado por las discográficas, que financió vendiendo la única guitarra profesional que poseía.

“Hace un lustro decidí grabar 'Niño Reptil Ángel'. Esto requería de una fuerte inversión, era una aventura y me lo planteé como un reto para ver qué podía ofrecer como compositora. No tenía ninguna discográfica apoyándome así que decidí vender mi guitarra de luthier, la buena, con la que me gradué en guitarra clásica. Lo grabé con una guitarra guerrillera. Los comienzos son así, es el pez que se muerde la cola: sin bagaje previo no tenía apoyo y sin apoyo no había manera de debutar, pero sin canciones grabadas no se consiguen conciertos, que es el único modo de ganar dinero en la industria musical del siglo XXI”, recuerda Monfort.

Sandra Monfort nació en 1992 en Pedreguer, en la comarca alicantina de La Marina Alta. Esta población de alrededor de 8.000 habitantes, conquistada a los musulmanes por el almirante cristiano Pere Eiximen en 1249, prosperó durante el siglo XX bajo la industria de marroquinería, facturando bolsos, sombreros y cinturones, además de carros de compra. “Pedreguer es un pueblo orgulloso. La vida cultural es muy activa, siempre se ha trabajado para incluir a sus ciudadanos en ella”, asegura la guitarista, “mi familia me apoyó una vez lo tuve claro, después de los habituales conflictos con mis padres cuando dices en casa que te vas a dedicar a algo artístico. Comenté que quería dedicarme a la música sobre el escenario en lugar de a la docencia y casi les da un patatús. Ahora ya están tranquilos, pero hasta que llegó el momento tuve que compaginar varios trabajos por cuatro duros”.

placeholder Sandra Monfort. (Cedida)
Sandra Monfort. (Cedida)

A los dieciocho años Sandra marchó 460 kilómetros al norte. Hacia la Barcelona de la ESMUC (Escuela Superior de Música de Catalunya): “Recibí una buena formación, pero los conservatorios dan mucha tralla a nivel formativo. Desprenden un purismo y un clasismo, además de ciertas idealizaciones hacia algunos profesores, abusadores de poder, que puede tornarse en una escuela de frustración. A veces te llevas más traumas que aprendizaje. Fue una combinación de alegrías y llantos”.

El grupo Xaluq fue el proyecto final de carrera de Monfort, junto al saxofonista Toni Fort. En 2016 grabaron 'Empel', un álbum en el que recopilaban temas valencianos según la tradición musical de los 'cants de batre' (cantos de trabajo), las canciones de los agricultores en sus jornadas laborales, a los que sumaron los cantos de cuna de las madres. “Desde aquel momento la música tradicional me corre por las venas y todo lo que he creado después mantiene esa raíz, tanto con el grupo Marala, que comparto junto a Selma Bruna y Clara Fiol desde 2019, como en solitario”, explica la vocalista.

El disco debut del trío Marala resultó ganador en la categoría de música tradicional en los III Premios de la Música Valenciana, en 2020. Sandra subió al escenario, agradeció el trofeo y recordó a la audiencia que no había tocado ni una sola vez en territorio valenciano. “Hay que decir la realidad para que algo cambie. Necesitamos activar ciertas cosas y el altavoz de una ceremonia de premios televisada siempre es el momento. Por delante del agradecimiento del galardón pensé que era la oportunidad, con la tele en directo y todas las instituciones culturales presentes. Los cargos políticos tienen que preguntarnos a los que estamos cada día picando piedra cómo está la escena, qué necesitamos y cómo crear una buena industria. Se está creando un circuito valenciano, se está trabajando duro para que el público acuda a disfrutar de esas otras músicas, no tan festivas, pero igualmente válidas para nutrir de cultura la comunidad. Sentarse en una butaca para escuchar con atención y que la gente se acerque a nuestras composiciones. Las cosas han cambiado mucho durante los últimos años y aunque siempre se puede hacer más, estamos en el buen camino”, sentencia Sandra.

Hasta aquel momento, la valenciana no tenía ningún contacto con la industria musical. “Estaba completamente desamparada. Enviaba el material de mi álbum en solitario a las discográficas y ni siquiera contestaban, hasta que a Louise Joanne Sansom, directora del sello barcelonés Hidden Track, le gustó el proyecto. Fue liberador sentir que alguien confiaba en mí”, indice la compositora, “ganar el mejor disco del año del Premio de la Música Valenciana fue vital. Siempre tuve conflicto con esto de los premios, porque a veces los criterios de la industria no son los personales, pueden ser injustos y los parámetros no abarcan todo lo que un artista puede ofrecer. Pero sin duda ofrecen una visiblidad importante. Ahora, como artista, tener el apoyo de una promotora profesional te cambia la vida. El equipo de Pro21 Cultural pone las cosas muy fáciles, es un acompañamiento generoso y he logrado lanzar una carrera durante el último año presentando el álbum”.

El próximo martes 18 de octubre, Sandra Monfort, junto al veterano músico Julio Bustamante, presentará en la sala Siroco de Madrid, la Feria Valenciana de la Música 2022. La actuación se enmarca en los actos del décimo aniversario de esta iniciativa, base de la nueva industria músical valenciana. “Hace unos meses actué en el Museo Thyssen de la capital y hubo buena aceptación por parte del público madrileño. Tengo ganas de volver, quiero esparcir la música en valenciano fuera nuestras fronteras”, comenta la de Pedreguer.

El pasado verano, 'Diluvio', tercer trabajo de las eurovisivas Tanxugueiras, se aupó al número uno de las listas de discos más vendidos en las tiendas de España. La obra, compuesta en gallego, refrendaba el auge del neofolclore peninsular como algo más que una moda pasajera. En el último lustro, nombres como Rodrigo Cuevas, Maria Arnal i Marcel Bagés, Tarta Relena, Lorena Álvarez, Baiuca o Los Hermanos Cubero han envuelto los sonidos tradicionales de Castilla, Asturias, Galicia o Cataluña con elementos contemporáneos. “Me siento muy identificada con el nuevo folcore que ha surgido en los últimos años desde diversos puntos del país. Son fuente de inspiración y formamos parte del mismo circuito, no me siento tan sola en esta experiencia de mezclar la tradición con la contemporaneidad. Hay algo de nostálgico en esa búsqueda de la raíz, que nos da sentido de pertenencia, no solo en la música tradicional sino también en la copla o el bolero. Esto engancha, puede ser su pureza, su verdad. Nuestro trabajo es recuperar aquellos sonidos antiguos y darles una vuelta para colorearlos con los elementos del presente. Estoy preparando nuevas canciones para un segundo disco y adelantaré algún tema en lo que resta de año. En el concierto del pasado mes de septiembre, en Valencia, con Kiko Veneno y Ariel Rot, presenté un pasodoble que compuse hace poco y que aún no tiene nombre”, incide la compositora valenciana.

placeholder Sandra Monfort actúa junto a Ariel Rot y Kiko Veneno. (Cedida)
Sandra Monfort actúa junto a Ariel Rot y Kiko Veneno. (Cedida)

El pasado 23 de septiembre, Monfort fue la artista local invitada a actuar junto a dos ilustres de la historia de la música popular española desde finales de los años setenta. “Aprendí a tocar la guitarra con 'Echo de menos' de Kiko Veneno y con las canciones de Los Rodríguez. Así que tocar en la Plaza del Ayuntamiento, ante miles de personas, con referentes como Kiko y Ariel Rot fue una experiencia tremenda. Fueron muy amables y lo pasé en grande. Durante varios días después me escribió por las redes sociales mucha gente que no me conocía para felicitarme”, concluye la música de La Marina Alta.

De entre todas las tradiciones construidas, o incluidas en el imaginario por las élites, a partir de la formación de las identidades nacionales y regionales, en el siglo XIX, las músicas cantadas por las clases populares quedaron fuera del relato hegemónico. A lo largo del siglo XX, ya consolidada una sociedad civil de masas y el estado-nación como ámbito de la vida social, el poder se apropió de ciertos productos culturales, nacidos en ámbitos rurales, como instrumento de moralización y legitimación, que en democracia se tornaron temática 'kitsch', en el caso de la copla, o elementos de nueva vertebración nacional y autonómica. Ahora, una reacción ante la globalización, la reivindicación de la pluralidad lingüística y de la España vaciada, o la voluntad de recuperación de un legado cultural orillado podrían explicar, en cierta medida, la ola de neofloclore que transita el país.

La noche del 26 de noviembre de 2021 pocos esperaban que durante los IV Premios de la Música Valencia-Carles Santos, celebrados en el Teatro Principal de Castelló de la Plana, el álbum de Sandra Monfort, 'Niño Reptil Ángel' se impusiera al totémico 'Llepolies', de Zoo, como mejor disco valenciano del año. Apenas unos minutos antes, la cantante recogía el galardón al artista revelación. La de Pedreguer debutaba en solitario con un disco, compuesto años atrás y rechazado por las discográficas, que financió vendiendo la única guitarra profesional que poseía.

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