por primera vez maraworld no será la promotora

Ingeniería fiscal en el Festival de Benicàssim (FIB) para tapar un agujero de cinco millones

Por primera vez no será Maraworld la promotora, sino una AIE que otorga ventaja fiscal. Los dueños británicos del certamen encargan a un bufete de Madrid la nueva arquitectura

Foto: Asistentes en la última edición del FIB. (EFE)
Asistentes en la última edición del FIB. (EFE)

El Festival de Benicàssim (FIB) ya ha lanzado sus cabezas de cartel para la edición de 2019, que se celebrará entre los días 18 y 21 de julio. Las entradas están a la venta y la maquinaria se ha puesto en marcha, pero por primera vez desde que se consolidó este certamen que cumple un cuarto de siglo la promotora oficialmente encargada de su organización no será Maraworld SA, sino una Agrupación de Interés Económico (AIE) denominada Heliopolis Producciones que se constituyó el pasado mes de junio en los despachos de un bufete de abogados de la calle Serrano de Madrid.

El cambio en la mercantil organizadora no obedece, sin embargo, a un traspaso de la licencia del festival o a una modificación de su propiedad. El empresario irlandés Denis Desmond y su socio Simon Moran siguen siendo los titulares últimos de este certamen musical. Sin embargo, ninguno de los dos figura como administrador de Heliopolis. La AIE está controlada por dos letrados especializados en derecho fiscal, Miguel Moreno y Javier Soltero, socios del despacho Integra Lex (ILEX).

La matriz del Festival admite un desfase en su balance como consecuencia de las pérdidas y fía su continuidad a la aportación de los socios

El bufete ha sido el encargado de montar una nueva estructura societaria para explotar el evento diseñada para sacar jugo a la ventajosa fiscalidad de las AIE y, en especial, a las posibilidades que ofrece en cuando a deducciones para los inversores. Lo hace en virtud de resoluciones de la Dirección General de Tributos del Ministerio de Hacienda emitidas desde principios de 2017 en las que abre la puerta a que esta figura mercantil puede beneficiarse de ventajas fiscales cuando se trata de la producción de espectáculos. En concreto, las empresas que inviertan en las agrupaciones de interés económico que desarrollan este tipo de actividad pueden deducirse como gasto hasta 500.000 euros por cada período impositivo. En la práctica, esto significa que un patrocinador de un espectáculo puede tener un beneficio fiscal del dinero que destina a promocionarse en un evento como puede ser el FIB si canaliza su aportación a través de una participación en Heliopolis y no como un contrato de patrocinio entre partes.

El cantante de banda británica de indie pop 'Bastille', Dan Smith, durante el concierto de la jornada de clausura FIB de 2018. (EFE)
El cantante de banda británica de indie pop 'Bastille', Dan Smith, durante el concierto de la jornada de clausura FIB de 2018. (EFE)

Fuentes cercanas al FIB admiten que el cambio en la promotora no obedece a ninguna transmisión de la propiedad del festival, sino a razones fiscales, aunque el despacho no ha contestado a las llamadas de El Confidencial para conocer de primera mano cómo se canalizan los acuerdos con los patrocinadores. En la web del FIB de la edición de 2019 figuran como patrocinadores principales, Carrefour, Desperados y la Diputación de Castellón; y como colaboradores firmas como Cola-Cola, Philips, Malibú o Puma.

El festival es uno de los más numerosos en cuanto a número de asistentes, con 40.000 persona diarias de media, pero, a tenor de los números que reflejan las cuentas de sus impulsores, no termina de cuajar como negocio rentable. Maraworld SA, que en 2016 perdió 1,7 millones de euros y presentaba un patrimonio neto negativo de casi diez millones de euros, todavía no ha depositado las cuentas de 2017.

Los administradores de Benicassim Limited admiten que la supervivencia de la empresa depende de las aportaciones de los socios.
Los administradores de Benicassim Limited admiten que la supervivencia de la empresa depende de las aportaciones de los socios.

Sin embargo, la sociedad británica propietaria de la promotora española, Benicassim Limited, con sede en Londres, refleja unas pérdidas acumuladas de cinco millones de euros a diciembre de ese ejercicio. Como consecuencia esos desfases contables entre ingresos y gastos, acumula un déficit en contra de los accionistas de 1,45 millones de euros, según los balances a los que ha tenido acceso El Confidencial a través de los registros del Reino Unido. Esto explica que Maraworld haya tirado de ingeniería fiscal para tratar de optimizar al máximo su estructura de explotación.

En la memoria de gestión, Benicassim Limited admite haber incurrido en pérdidas netas en 2017 y señala que sus pasivos ('liabilities', en inglés) "excedieron sus activos totales". Esto implica, según los responsables de la compañía, que su continuidad depende del respaldo en recursos que le presten sus accionistas. "La empresa matriz última, Ronmall Unlimited Company, se ha comprometido a brindar el apoyo financiero necesario a la compañía en el futuro inmediato", señalan los administradores.

Ronmall y Gaiety Investments son las sociedades con las que el empresario del espectáculo Denis Desmond controla una parte de sus negocios, incluido el Festival de Benicàssim. Las dos mercantiles tienen su sede en Dublín (Irlanda) y desde allí toman participaciones en otras filiales como la londinense Benicassim Limited, dueña a su vez de Maraworld, la histórica propietaria del FIB que compró en 2013 para salvarla de la quiebra. Cinco años después, su situación financiera sigue siendo delicada y el FIB un éxito de público. Paradojas del negocio del espectáculo.

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