¿Tolera Rajoy a Rivera? Emotion Research sabe qué sienten de verdad los políticos
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del 'neuromarketing' a la neuropolítica

¿Tolera Rajoy a Rivera? Emotion Research sabe qué sienten de verdad los políticos

Una startup de Lanzadera ha cautivado a The New York Times tras colaborar en las campañas del PRI en México. Ahora quiere asaltar el mercado anglosajón y español

placeholder Foto: Uno de los análisis faciales de Emotion Research Lab.
Uno de los análisis faciales de Emotion Research Lab.

Hace un par de semanas la pequeña 'startup' Emotion Research Lab, ubicada en las instalaciones de Lanzadera en Valencia, cogió el vídeo de la comparecencia ante los medios de la senadora Rita Barberá y lo sometió al escrutinio de su particular máquina de la verdad. El análisis fue revelador. Pese a los esfuerzos por aparecer tranquila, sonriente y amable, las microexpresiones faciales delataban sentimientos como el de traición, odio, tristeza o incredulidad ante lo que ocurría a su alrededor. La tecnología de reconocimiento facial demostraba así cómo en muchas ocasiones nuestro rostro es el espejo del alma, por más que nos esforcemos en aparentar lo contrario.

La firma fundada por María Pocoví y Alicia Mora, que está a punto de completar el programa de aceleración apadrinado por el dueño de Mercadona, Juan Roig, ha perfeccionado la técnica del análisis facial hasta convertirla en una potente arma de 'neuromarketing' en la que ya han fijado la vista responsables de campaña de candidatos, consultoras y hasta 'The New York Times', que citó a Emotion Research en un amplio reportaje sobre neuropolítica. También presta su tecnología a algunos canales de televisión en España.

La base científica del análisis de las microexpresiones son estudios antropológicos de Paul Ekman que probaron su carácter universal

“Leemos las microexpresiones mediante un algoritmo matemático y hacemos la lectura del rostro por visión artificial”, señala Pocoví. Según sostienen la dos fundadoras, el informe es como el algodón, no engaña: las microexpresiones son una reacción inmediata del subconsciente y tienen carácter universal en el ser humano, según las investigaciones realizadas por el psicólogo Paul Ekman en los años setenta del siglo pasado. Ekman viajó a Nueva Guinea para tratar de confirmar empíricamente, a partir del estudio de una tribu aislada, que determinadas emociones y la manera de expresarlas son ajenas a la influencia cultural, como teorizó Charles Darwin.

A partir de ese axioma, Emotion Research Lab ha prestado su 'software' a entidades como el IESE y consultoras como Deloitte e Ipsos tras una experiencia asesorando en la selección de candidatos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en México y a un congresista en Estados Unidos. También acaban de firmar con Netquest. El siguiente paso es tratar de hacerse un hueco en el mercado anglosajón, especialmente el Reino Unido, para lo que ha iniciado una ronda de captación de financiación para lograr 400.000 euros. Londres es objetivo porque en la capital británica se cuecen las mayores innovaciones en investigación de mercados, sector en el que la 'startup' aspira a generar su mayor negocio.

placeholder María Pocoví, con parte del equipo de Emotion Research. (ERLab)
María Pocoví, con parte del equipo de Emotion Research. (ERLab)

“Hemos avanzado mucho en toda la parte de tecnología”, señala Pocoví sobre la experiencia en Lanzadera. “Lanzamos al mercado al plataforma más completa de análisis de consulta del consumidor, del tal manera que la misma plataforma aporta métricas emocionales y permite a las empresa incrementar ventas y reducir costes”. “A través de la cámara web del ordenador podemos observar la reacción emocional de la persona cuando ve un estímulo”, detalla. Emotion Research Lab ha desarrollado también soluciones para analizar la conducta del consumidor en entornos abiertos, a través de cámaras que no graban imágenes (por imperativo legal) pero que identifican hacia dónde dirigen la atención los consumidores en un entorno comercial.

La 'startup' facturó 100.000 euros el año pasado, aunque su plan pasa por superar el millón en 2018

La segunda pata del proyecto es la neuropolítica. La 'startup' ha montado la plataforma www.barometropoliticoemocional.com en la que realizan análisis de la realidad política a partir de las emociones de dirigentes. “Es la otra cara de la noticia. Un herramienta muy útil para periodistas”, señala la cofundadora.

De momento, Emotion Research Lab sigue siendo una micrempresa. El año pasado facturó 100.000 euros, cuenta ya con ocho personas en plantilla y confía en que la captación ahora de nueva financiación le permita abrirse nuevos mercados. Su cartera de clientes es de alta gama: Sigma Latina, Sigma Dos, Banamex, Deloitte… De los 200.000 euros a crédito que Lanzadera pone a disposición de los proyectos ha hecho uso ya de cerca de un 75%, y los planes de negocio contemplan facturar por encima del millón de euros a partir de 2018.

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