la polémica llega también a valencia

Las tres magas, fuera símbolos... El ramalazo punk de Joan Ribó que enerva a la derecha

El alcalde de Valencia ha retirado los símbolos católicos del tanatorio municipal y ha sacado la 'senyera' de actos religiosos. También ha dado voz a colectivos vetados hasta el 24-M como el LGTB

Foto: El alcalde de Valencia, Joan Ribó (Compromís), sale con su bicicleta del ayuntamiento. (EFE)
El alcalde de Valencia, Joan Ribó (Compromís), sale con su bicicleta del ayuntamiento. (EFE)

No importa lo que haces, sino lo que la gente cree que haces. El alcalde de Valencia, Joan Ribó, ya conoce bien esta frase y no porque sea aficionado a la serie política 'Borgen'. El pasado 5 de enero acudió por la tarde a la tradicional cabalgata de Reyes en Valencia. Se hizo fotos con Melchor, Gaspar y Baltasar y las subió a su cuenta en Twitter. “Escenas llenas de magia con la Anunciación, Herodes, la Virgen, San José y el Niño Jesús”, llegó a tuitear en valenciano. Ayer, día de Reyes, también acudió al acto de celebración de la Pascua Militar en la Capitanía General de Valencia. Pocos se hicieron eco. La polémica de las tres magas ya estaba en las pantallas de los dispositivos de toda España. 

No hubo sustitución. El único cambio ordenado por el consistorio en la cabalgata regular con respecto al año anterior fue sustituir animales vivos por personas disfrazadas. La recepción en el balcón del ayuntamiento de las tres mujeres (Igualdad, Libertad y Fraternidad, así decían llamarse), obedecía a un evento laico de origen republicano organizado por una sociedad cultural, El Micalet, que pretende festejar el solsticio de invierno. Se produjo días antes de la cabalgata tradicional. Da igual. Fue interpretado por sectores conservadores y católicos como una provocación y un cuestionamiento de la ortodoxia navideña. Una “patochada”, señaló la presidenta regional del Partido Popular, Isabel Bonig, empleando un calificativo que ha sido el menos suave de los leídos y escuchados estos días.

Joan Ribó había conseguido hasta ahora escapar a las fuertes críticas que han recibido las alcaldesas del cambio Manuela Carmena o Ada Colau por su gestión

Al contrario que otros alcaldes del cambio surgidos de los acuerdos políticos tras los comicios de mayo, Joan Ribó había logrado hasta ahora no generar las suspicacias en ámbitos más conservadores que sí han cosechado sus colegas Manuela Carmena en Madrid o Ada Colau en Barcelona. El golpe que recibió su antecesora Rita Barberá en las elecciones reveló la pulsión de renovación en la ciudadanía. Tras ser elegido alcalde, abrió las puertas del edificio consistorial de par en par, permitió las visitas al balcón reservado tradicionalmente a los vips e incluso regularizó una jornada de recepción de ciudadanos anónimos para escuchar sus problemas. Es conocido que Ribó contesta a veces personalmente los tuits de personas que le piden arreglar una calle o limpiar de escombros un descampado.

Pero esos gestos de trasparencia han ido acompañados de otras medidas que han enervado a los sectores más religiosos de la ciudad, y que han estallado ahora. En la polémica de las tres magas llueve sobre mojado. Ribó, el alcalde que llega en ocasiones al trabajo en bicicleta, es un activista del laicismo. Una de sus primeras decisiones en materia de símbolos fue negar el acto de entrada de la Real Senyera (la bandera propiedad del ayuntamiento) en la Catedral de la ciudad con motivo de la festividad del Nou d’Octubre, cuando se conmemora el día de la Comunidad Valenciana. “Hay que separar las cosas de la Iglesia de las cosas del Estado, y el ayuntamiento es Estado”, afirmó.

“Hay que separar las cosas de la Iglesia de las cosas del Estado, y el ayuntamiento es Estado”, justifica el alcalde

Otra de las medidas que le han enfrentado con los sectores de población religiosos ha sido ordenar la retirada de los símbolos católicos (imagen de la Virgen, crucifijos, etc.) del tanatorio y el crematorio municipales. Ahora, si alguna familia quiere que estén presentes, tiene que solicitarlo a los funcionarios municipales. ”Estamos democratizando los símbolos ante un hecho tan importante como es la muerte. Si una persona es de religión católica, lo único que tiene que hacer es decirlo y tendrá sus símbolos, como antes, pero si una persona no lo es, también podrá disfrutar de la simbología que ella quiera”, ha sido la justificación del alcalde.

Recibió antes a los sindicatos que a la patronal del gran comercio y desplegó la bandera gay en el balcón; en su equipo hay activistas del colectivo LGTB

Al margen de cuestiones religiosas, lo cierto es que la llegada de Ribó ha abierto la institución a colectivos y voces que hasta ahora la tenían vetada. Si Barberá dio luz verde a las aperturas dominicales de todas las grandes superficies comerciales, el nuevo alcalde las va a restringir, y recibió antes a los sindicatos con presencia en enseñas como El Corte Inglés y pequeños comerciantes que a la gran patronal Anged. No es casual, tampoco, que una gran bandera multicolor se desplegase en el balcón consistorial el pasado mes de junio con motivo del Día del Orgullo Gay. Ribó tiene en su equipo de gobierno a un buen número de activistas del colectivo LGTB.

Ayer en su Facebook, Ribó recordó que esta Navidad ha recibido también a grupos cristianos de Taizé reunidos en la ciudad. "Yo soy el alcalde de todos y de todas. El tiempo de la censura y el sectarismo ya ha pasado", señaló. "Debemos respetar nuestras fiestas y tradiciones y al mismo tiempo la diversidad. Una cosa no está reñida con la otra", insiste tras criticar la "difamación, la mentira y la agresión verbal irresponsable".

Els dies de festa ja han passat i, precisament per respecte als veïns i veïnes de la ciutat que no es mereixen polè...

Posted by Joan Ribó on Jueves, 7 de enero de 2016

En cualquier caso, los gestos de cambio han alcanzado hasta a la decoración de las dependencias municipales. El caso más llamativo ha sido el del concejal de Comercio, Carlos Galiana, que dejó que el artista callejero Vinz (que sigue la estela de grafiteros y muralistas como el valenciano Escif o el británico Banksy) se explayase en las paredes de su despacho con la obra 'Nosotros somos el pueblo', donde los personajes aparecen desnudos.

Despacho de Carlos Galiana decorado por el artista urbano Vinz Feel Free. (Levante-EMV).
Despacho de Carlos Galiana decorado por el artista urbano Vinz Feel Free. (Levante-EMV).

El penúltimo giro en su relación con la ciudadanía con respecto a Rita Barberá ha sido montar una fiesta de Nochevieja en la Plaza del Ayuntamiento con 'dj'. Una de las empresas encargadas de la ambientación y la iluminación, Leds Visuals, tiene un propietario que no esconde su afinidad con Compromís. Esa noche se embolsó 3.000 euros en virtud de un contrato menor.

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