el barco de recreo de juan carlos I

De yate real a pasto de curiosos: dónde está y para qué se usa el antiguo 'Fortuna'

Baleària ha descartado desmontar los motores Rolls Royce y baraja alquilar la embarcación para usos comerciales. Los visitantes destacan su conservación, que incluye hasta las mantelerías

Foto: Imagen del yate 'Fortuna' en aguas de Mallorca en agosto de 2011. (Gtres)
Imagen del yate 'Fortuna' en aguas de Mallorca en agosto de 2011. (Gtres)

En Dènia, en uno de los muelles de la terminal de Baleària, descansa desde hace año y medio el 'Fortuna', el yate que usaba Juan Carlos I subastado en 2014 por los empresarios que financiaron su construcción en el año 2000 después de que el monarca emérito decidiera dejar de usarlo en 2013. La naviera que preside Adolfo Utor se adjudicó la embarcación por 2,2 millones de euros con la intención de sacar partido de sus turbinas Rolls Royce. La idea inicial era desmontarlas, modificarlas para que pudiesen funcionar con gas licuado e instalarlas en alguno de los ferris rápidos de la compañía. No en balde, el 'Fortuna' es uno de los yates más rápidos de España y puede alcanzar velocidades de casi 70 nudos.

Este plan se descartó finalmente por la bajada del precio del petróleo y porque los técnicos de Rolls Royce que asesoraban a Baleària advirtieron de algunas complejidades técnicas. Hoy, el barco se ha convertido en una de las atracciones de Dénia y son muchas las personas que piden permiso para poder acceder a él. Como anécdota: una de las visitas ha sido de la Asociación de Amas de Casa de esta localidad valenciana. Las visitantes se mostraron sorprendidas por el buen estado de conservación interior de este yate de cinco camarotes, que incluye desde las mantelerías originales hasta la vajilla con el símbolo de la casa real grabado. 

Nadie quiere perderse la visita

El presidente de Baleària, Adolfo Utor, lleva varios meses dándole vueltas al uso que puede darle a la embarcación. Ha descubierto su magnetismo como atracción casi turística. Clientes, proveedores o empresarios con los que se relaciona le piden a menudo visitar la embarcación. Ha recibido ofertas de compra, “sin perder dinero”, y propuestas para ponerlo de nuevo a navegar como yate chárter para usos comerciales y de negocios. "Estamos pensando darle muchos usos imaginativos y creativos. Hay mucha gente que quiere ver el barco”, afirma Utor. “Todos los trabajadores de la casa han pasado a visitarlo”, señala.

Don Juan Carlos, a bordo del yate 'Fortuna'. (Gtres)
Don Juan Carlos, a bordo del yate 'Fortuna'. (Gtres)

 

El 'Fortuna' fue un regalo que un grupo de empresarios de Baleares hizo al entonces Rey en agradecimiento, según dijeron, por la elección de Palma de Mallorca como lugar de veraneo. En 2013, con España asolada por la crisis y en un momento en que la imagen de la Familia Real se había visto seriamente erosionada por el caso Urdangarin, Juan Carlos I decidió dejar de usarlo. La Fundación Turística y Cultural de las Islas Baleares (Fundatur), que agrupa a los empresarios que costearon el obsequio, lejos de mantener la donación en manos de Patrimonio Nacional, reclamaron la devolución del yate, que fue subastado en julio de 2014.

30 millones de beneficios

La antigua embarcación real es cara de mantener, pero no erosiona la cuenta de resultados de Baleària. La compañía, en la que tiene una participación minoritaria el exministro de Asuntos Exteriores y empresario Abel Matutes, cerró el ejercicio fiscal en octubre con cerca de 260 millones de euros de facturación y un resultado neto de casi 30 millones de euros, con un ebitda de 66 millones. La mejora en los beneficios se debe fundamentalmentes a la bajada en el precio de los combustibles, que ha permitido reducir costes. Y eso teniendo en cuenta que Baleària asegura a principios de año la compra de gasóleo. El endeudamiento, según Utor, está controlado, con 120 millones de euros en acreedores bancarios.

La empresa mantiene sus planes de expansión. Tiene previsto adjudicar en breve la construcción de dos barcos nuevos en los que invertirá 300 millones de euros (la Naval de Bilbao está en las quinielas para hacerse al menos con uno de ellos). Utor no ceja además en su idea de abordar el mercado caribeño, donde apenas hay transporte de ferris. Ha planteado a las autoridades cubanas la construcción de una terminal de 35 millones de euros que podría operar ferris y cruceros en la zona franca de Mariel (aunque de momento no forma parte de los desarrollos de infraestructuras del Gobierno de Raúl Castro, que solo contempla cruceros), ha propuesto montar una red de transporte en la Bahía de la Habana con embarcaciones solares y quiere abrir rutas de transporte de pasajeros y mercancías rodadas en Puerto Rico, República Dominicana o Jamaica. De hecho, ya opera entre la costa de Florida y las Bahamas. "Parte del no desarrollo del Caribe viene porque no tienen ferris”, afirma el naviero.

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