La Audiencia nacional instruye la causa

Yates y fiestas: la vida de lujo de una familia implicada en el saqueo del Banco de Valencia

Los De Andrés, que acaban de montar una inmobiliaria con activos de alta gama en Madrid, Barcelona o Valencia, compartieron negocios con el exconsejero del banco Domingo Parra

Foto: La familia De Andrés lleva un tren de vida muy elevado.
La familia De Andrés lleva un tren de vida muy elevado.

Viajes a Dubái, Sanghái, Ginebra, Londres o París. Travesías en yate por Ibiza en verano, vuelos en helicóptero sobre Costa Esmeralda en primavera y esquí en las exclusivas pistas suizas de Gstaad en invierno. Así de bien se lo monta la familia De Andrés, una saga de empresarios del sector del ladrillo que acaba de poner en marcha Medcap Real Estate, una inmobiliaria de lujo con activos valorados por Gran Thornton en 420 millones, repartidos por Madrid, Barcelona o Valencia y en los que tiene como inquilinos a enseñas de primer nivel como Louis Vuitton o Desigual. Todo aparentemente es glamur y gama alta en la vida de esta familia valenciana, como se encargan ellos mismos de difundir a través de sus cuentas en redes sociales.

El primogénito, Dimas de Andrés, se presenta en Facebook como residente en Zúrich y originario de Nueva York, aunque sus allegados lo ubican normalmente en Valencia. Su foto de presentación está tomada desde el costado de una embarcación de recreo con la proa puesta hacia los rascacielos de Miami. Su hermana Mireya, una 'instagramer' volcada en el mundo de la moda y alejada de los negocios familiares, presume de su capacidad viajera. Lo último: Los Ángeles y Las Vegas con distintos modelitos. Los viajes, los locales de lujo como el Jalous de Londres o las travesías en yate están entre las principales aficiones familiares.

Pero una mancha sigue apareciendo en los trajes de sastrería de los hombres de la casa. El padre, Francisco, y su hijo Dimas fueron denunciados en marzo de 2013 por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria por participar presuntamente en operaciones que causaron daños patrimoniales en el Banco de Valencia, la entidad que el FROB tuvo que rescatar en 2010 tras detectar un agujero patrimonial de casi 700 millones de euros. El fondo estatal ha tenido que inyectar en la entidad un total de 4.500 millones de euros antes de entregársela a La Caixa, que se la adjudicó por solo un euro, una operación que algunos analistas han considerado además una recapitalización de la entidad catalana por la puerta de atrás.

La Audiencia Nacional instruye en la actualidad una causa que investiga las operaciones del Banco de Valencia con una sociedad denominada Iberfin Capital, cuyo accionario compartían los De Andrés y la familia del exconsejero delegado del Banco de Valencia Domingo Parra. La querella ponía en cuestión operaciones de compra de terrenos en la localidad valenciana de Oliva. Según la acusación, Iberfin también recibió 4,5 millones de euros en 2009 de la entidad en forma de préstamos y avales para adquirir activos en León que posteriormente fueron traspasados a IZPA, otra mercantil compartida por Parra y el exdirector general de Bancaja Aurelio Izquierdo. Según informes de inspección del Banco de España, para comprar los activos, IZPA empleó fondos que había recibido de Fomento Urbano de Castellón y Galbis, firma en manos de la familia Calabuig, propietarios de Aguas de Valencia. Tanto Parra como la familia de empresarios inmobiliarios han negado la existencia de irregularidades en las operaciones suscritas.

La Audiencia instruye una causa que investiga las operaciones del Banco de Valencia con la sociedad Iberfin Capital cuyo accionario compartía la familia

El mismo año que el Banco de España se veía obligado a intervenir el Banco de Valencia con su agujero millonario, Iberfin, la empresa de los De Andrés y los Parra cerraba el ejercicio con un beneficio neto de 1,5 millones de euros. Una cifra nada despreciable para una sociedad dedicada al negocio inmobiliario en pleno pinchazo de la burbuja. Iberfin Capital contaba al cierre de 2011 con un activo superior a los 77 millones de euros, de los que 65 millones eran inmovilizado material y otros 10 millones, inversiones financieras a corto plazo. En el lado del pasivo, presentaba deudas a largo plazo con entidades de crédito por 59 millones de euros.

Sicav y una sociedad inactiva en Suiza

Iberfin está ya desvinculada de la familia Parra y el accionista único es Inversora del Reino de Valencia. El año pasado, la mercantil realizó inversiones en edificios en la Gran Vía y en la calle Serrano de Madrid con la intención de rehabilitar los inmuebles y ponerlos en renta. En los planes de la familia De Andrés está la posibilidad de sacar Medcap Real Estate a bolsa, quizás en forma de socimi, de ahí que lleven varias semanas dando a conocer mediáticamente su proyecto inmobiliario.

A través de Iberfin Capital, los empresarios controlan también la sicav Bullchaka y Dimititrios Asset, con un capital de 12 millones y 12,8 millones de euros respectivamente. Del mismo modo, han constituido en Suiza la sociedad Iberfin Capital Helvetia, que la memoria de la matriz española describe como “sociedad inactiva”. La deuda actual a largo plazo de Iberfin con los bancos es de 85 millones de euros, de los cuales 78 millones tienen a ING Bank como acreedor y 6,5 millones con créditos con Caixabank, la entidad que se adjudicó el Banco de Valencia.

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