Los independentistas copan el control de todos los resortes del Parlamento catalán
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CARME FORCADELL, NUEVA PRESIDENTA DE LA CÁMARA

Los independentistas copan el control de todos los resortes del Parlamento catalán

Tras la sesión inaugural, los independentistas tienen la mayoría de la mesa gracias a que poseen la mayoría de escaños. Partidos como el PP se han quedado fuera de la misma

Foto: Diputados de Junts pel Sí y miembros del Govern en funciones, aplauden a Carme Forcadell. (EFE)
Diputados de Junts pel Sí y miembros del Govern en funciones, aplauden a Carme Forcadell. (EFE)

La expresidenta de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) Carme Forcadell ha dado un paso más en su trayectoria política: esta mañana fue elegida nueva presidenta del Parlamento autonómico. Obtuvo 77 votos a favor, 57 en blanco y uno nulo. Ello quiere decir que contó con los votos a favor de cinco diputados de Junts Pel Sí (CDC, ERC, ANC y Òmnium Cultural) y de parte de Catalunya Sí que es Pot, la formación que aglutina a ICV y a Podemos, entre otros. El rodillo ‘indepe’ funcionó a la perfección en su primer día de actividad.

¿Es esto una señal de que alguien fuera del bloque estrictamente independentista puede luego poner la alfombra roja a Artur Mas para que sea presidente de la Generalitat de nuevo? Podría, aunque una cosa es apoyar a Forcadell para el Parlamento y otra dar los votos a Artur Mas, cuyo partido está en el ojo del huracán por el tema de la corrupción, con dos tesoreros detenidos, sus sedes registradas e incluso un alto cargo del Gobierno imputado. De hecho, desde algunos círculos se ha extendido el rumor de que habrá un ‘tamayazo’ en Barcelona, igual que lo hubo hace unos años en Madrid, pero no pasa de ser un rumor de pasillo.

Tras la sesión inaugural, los independentistas tienen la mayoría de la mesa. Lógico, ya que también tienen los escaños. El PP se ha quedado fuera de la misma, calificando el hecho de “anomalía democrática”, pero las matemáticas son crueles: 72 escaños independentistas, o sea, mayoría absoluta, han de reflejarse también en la composición de la mesa. La desgracia del PP es que solo hay siete componentes de la misma: un presidente, dos vicepresidentes y cuatro vocales. De ellos, cuatro son de Junts Pel Sí (ayudada esta formación por la CUP, claro), mientras que los otros tres se los reparten Ciutadans (una vicepresidencia, para la que fue designado José María Espejo), el PSC y Catalunya Sí que es Pot (una secretaría cada uno). Así, los independentistas contarán con la presidencia, una vicepresidencia (Lluís Corominas) y dos secretarías.

Curiosamente, Corominas obtuvo solo 66 votos a favor, lo que quiere decir que parte de la bancada de la CUP no le votó, al ser representante de Convergència. En cambio, José María Espejo acaparó 56 votos, lo que quiere decir que tuvo a su favor a Ciutadans, PSC, PP y una parte de Catalunya Sí que es Pot.

Mano tendida al PP

En su toma de posesión, no obstante, Forcadell entró con buen pie y tendió una mano al PP. “No seamos esclavos del pasado. Nuevas realidades demandan nuevas actitudes”, dijo. Pero subrayó que “queremos ser un Parlament al servicio de toda la ciudadanía, hablen lo que hablen, vengan de donde vengan y voten lo que voten. Queremos ser el Parlament de todos sin exclusiones y por ello propongo que asistan a las reuniones con voz pero sin voto los representantes de los grupos parlamentarios que no tienen representación en la mesa”. Lo dicho, una mano tendida al PP.

Eso no significa que no tenga muy claro lo que quiere: “Desde este momento, constituimos un Parlament nacional que represente un Parlamento nacional con plenas atribuciones, no un Parlamento regional”. También dijo que nunca fue diputada y no pensaba serlo. “Pero estamos aquí porque las últimas elecciones han sido excepcionales y ha habido un cambio en la manera de entender y hacer la política”. Terminó gritando “Visca la República Catalana!”, con la bancada de los suyos en pie y aplaudiendo y cantando ‘Els Segadors’.

Hay una verdad incontrovertible para los independentistas: esta es la legislatura que auguran definitiva antes de separarse de España. Julià de Jódar, que presidió la mesa al ser el diputado de más edad, comenzó con un duro discurso que no fue más que un alegato sobre la independencia. Un discurso que solo fue aplaudido por la bancada de Junts Pel Sí y la Candidatura d’Unitat Popular (CUP). De Jódar recordó que durante la transición los independentistas fueron perseguidos (“En los ochenta, la realidad independentista tenía un precio, pero resistimos. Trabajamos desde las bases, fuimos perseverantes y lo pagamos con soledad y persecuciones”, arengó) y se lanzó a dividir a los diputados entre buenos y malos. O eso parecía desprenderse de su alocución.

Comenzó rechazando la Constitución “porque cuando fue aprobada no reconocía a Cataluña como nación”. Quiso dejar bien claro el diputado ‘cupero’ que esta legislatura se caracteriza sobre todo por el hecho de que habrá una mayoría independentista y una minoría no independentista. “Tenemos una mayoría legal y legítima para un nuevo modelo asentado en la libertad y la igualdad social”, añadió, antes de señalar que se abre “una nueva y distinta relación entre continuidad y ruptura. Nos encontramos en un escenario de debate entre la democracia y el régimen”. Vamos, como si el que no fuese independentista se situase fuera de la democracia. Pero este va a ser el nuevo escenario instituido tras las elecciones del 27 de septiembre.

El diputado de la CUP se dolió de que “Cataluña estuvo muchos años ayudando a formar gobiernos españoles y ahora somos la alteridad, que no se quiere reconocer pero que es factible y necesaria. Esta alteridad se ha de construir desde el Parlament. Y se da la paradoja de que el independentismo tiene una mayoría absoluta suficiente mientras todas las normas que nos rodean se lo niegan”.

De Jódar terminó su discurso con un alegato más social: en un juego de palabras, afirmó que los recortes son una cosa de la mayoría y que las privatizaciones, los rescates bancarios o la corrupción son cosa de la minoría. ¿Se refería a la del Parlament, como acababa de escenificar minutos antes? Y luego zanjó: “Con los pobres no se han de hacer experimentos. Son los pobres los que han de tener el control. Son tiempos de libertad y de justicia”. Lo dicho: discursos paralelos y complementarios de la CUP y de Junts Pel Sí. Habrá que ver hasta dónde están luego dispuestos a ceder protagonismo por ambas partes para nombrar al presidente del Gobierno.

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