Aragonès y Puigdemont se disputan la herencia política del referéndum del 1-O
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Cuarto aniversario

Aragonès y Puigdemont se disputan la herencia política del referéndum del 1-O

Los dos herederos asumen la gestión de este legado político de un modo radicalmente diferente. Puigdemont opta por el choque frontal con el Gobierno español

Foto: Conmemoracón del cuarto aniversario del referéndum unilateral del 1-O. (EFE)
Conmemoracón del cuarto aniversario del referéndum unilateral del 1-O. (EFE)

El presidente catalán, Pere Aragonès, y el líder de JxCAT, Carles Puigdemont, han hecho hoy lectura contrapuesta y prácticamente al unísono de lo que significó el 1-O, del que hoy se cumple su cuarto aniversario. Ambos se declaran herederos legítimos de la consulta ilegal. Aragonès lo ha hecho desde un acto institucional sobrio en los servicios del CatSalut, donde hubo un colegio electoral. Puigdemont ha optado por un discurso grabado en YouTube y en calidad de presidente del Consell per la República.

Para Aragonès, el 1-O “es un punto de inflexión” pero sobre todo un modelo porque “Cataluña volverá a votar. El referéndum es la solución inevitable”. En cambio, para el expresident huido a Bélgica la consulta tuvo “consecuencias políticas” y su Consell per la República es “la institución que nace como respuesta al intento del Estado español de liquidar el referéndum.

Para Aragonès, el 1-O supone un modelo, organizativo y de movilización que sirvió “de reafirmación del pueblo catalán y de su soberanía”. En la versión de Puigdemont “cuatro años después, la persistencia tiene un nombre, que también lo sabe todo el mundo: Consell per la República". Pere Aragonès también lo tiene claro, pero para él la heredera de la consulta es la Generalitat que preside. “Este Govern se declara, a la vez, heredero del referéndum del 1-O y se compromete a continuar el camino hacia la independencia”, ha asegurado el presidente catalán en su discurso.

Foto: El 'president' de la Generalitat, Pere Aragonès. (EFE)

Los dos herederos asumen la gestión de este legado político de un modo radicalmente diferente. Puigdemont opta por el choque frontal con el Gobierno español. Califica la transición española y el Régimen del 78 como un “gran 'rebranding' del franquismo”. Carga contra el Rey y denuncia que “el Estado español solo tiene un objetivo: “que es el de liquidar la nación”.

“Todos los regímenes pasados y presentes se han encargado de demostrar que Cataluña nunca será aceptada como tal dentro del Estado español”, ha sentenciado un Puigdemont que denuncia los distintos ejecutivos que ha habido en Madrid en los últimos años, ya fuesen del PP o del PSOE.

Tono más conciliador

Puigdemont usa un tono incendiario, pero es muy vago en sus propuestas de futuro. En cambio, Pere Aragonès, más conciliador, sí que hace una propuesta concreta.

“Cataluña volverá a votar. El referéndum es la solución inevitable. Y lo saben los catalanes y lo sabe el Estado. La única opción que permite que todo el mundo se exprese libremente”, asegura el presidente de la Generalitat, que no habla en su discurso de referéndum pactado, pero lo da a entender.

Aragonès ha mantenido hoy que el 1-O es “el momento fundacional de la República catalana. La semilla de la victoria y de nuestra libertad. Un acto democrático sin precedentes, que se hizo a pesar de tener un estado obsesionado en impedirlo él. Un estado que subestimó la fuerza del pueblo de Cataluña, curtido por las convicciones democráticas, por los años y por las luchas”. El concepto momento fundacional contrasta con la idea de “mandato democrático” que subyace en el discurso emitido desde Waterloo. Dos lecturas muy diferentes del 1-O. En lo único que coinciden los dos discursos ha sido en denunciar la actuación policial que se vivió ese día en los colegios electorales y que ambos políticos han calificado de “represión”.

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