El PSC despliega una oposición de terciopelo que desgasta al independentismo
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Salvador Illa cambia de estrategia

El PSC despliega una oposición de terciopelo que desgasta al independentismo

Sin que el socialismo catalán haga nada, los debates internos de los soberanistas van aflorando, de la unilateralidad a los avales del ICF pasando por los nuevos Presupuestos

Foto: El líder del PSC en el Parlament, Salvador Illa. (EFE)
El líder del PSC en el Parlament, Salvador Illa. (EFE)
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El PSC no lo ha verbalizado, pero lleva estos tres primeros meses de legislatura desplegando una oposición de terciopelo que, de forma sorpresiva, está dañando más al independentismo que el estilo bronco de Cs. Salvador Illa ofreciéndose para salvar los Presupuestos de Pere Aragonès es solo el último capítulo de un estilo político que está sorprendiendo por tres factores: el giro respecto a los naranjas, un estilo inesperado y unos resultados mejores. Al dar facilidades a los separatistas topa con sus distintas facciones, sus incoherencias y sus propios errores. El socialista no lo proclamó, pero lo está aplicando a marcha martillo.

Cuando Illa se convirtió en el jefe de la oposición en Cataluña se esperaba un estilo más duro, lejos de las maneras florentinas de Miquel Iceta. Pero ha sido todo lo contrario. Y el daño al independentismo ha sido mayor, en contra de lo que hubiera sido lógico pensar.

Como explicaba Josep Martí en El Confidencial, hasta Aragonès se huele la trampa e insiste en que podrá aprobar los Presupuestos de la Generalitat con la CUP, algo que parece difícil por dos factores: los propios recelos de los anticapitalistas, quienes exigen tumbar grandes proyectos como la ampliación del aeropuerto de El Prat; y porque JxCAT quiere aprovechar las cuentas públicas de 2022 para volver a marcar un perfil de centroderecha.

Foto: El líder del PSC en el Parlament, Salvador Illa, interviene durante la primera jornada del debate de investidura de Pere Aragonès. (EFE)

Pero los Presupuestos solo son el último ejemplo, no el único. El PSC ha hecho lo mismo con cuestiones tan críticas como la pandemia. Y los frutos están resultando tan buenos como inesperados para los socialistas catalanes: el 'conseller' de Salut, Josep María Argimon, se está cociendo en su propia salsa: llegó al Ejecutivo catalán como un independiente que aportaría rigor y experiencia de gestión y en menos de tres meses prima una imagen de veleta.

Con el polémico aval a los encausados por el Tribunal de Cuentas, el PSC actuó del mismo modo: mantuvo una oposición muy neutra, evitó recurrir a los tribunales. Frialdad mientras Cs y Vox acudían a la justicia. Las consecuencias han sido devastadoras para la conselleria de Economía, mientras la Abogacía del Estado y el Tribunal de Cuentas se van pasando la pelota, el Institut Català de Finances (ICF) ha quedado muy expuesto. Tanto que se ha limitado a pedir permiso al órgano fiscalizador para depositar el dinero, pero no lo ha hecho pese a tener una ley que les ampara. El socialismo catalán opta por darles espacio para correr y una y otra vez el independentismo termina chutando contra el poste. En este último ejemplo la lección es clara: el desgaste ha sido para las formaciones separatistas.

Con muy poco coste, el PSC saca oro. El principal objetivo para septiembre será negociar la renovación de los organismos que ya tienen la mayor parte de sus cargos caducados, ya sea la Corporación Catalana de Mitjans Audiovisuals (CCMA) o el Síndic de Greuges, solo por poner los ejemplos más significativos. Aquí los socialistas se cobrarán con creces sus actuales amabilidades, según apuntan fuentes de la formación.

La mesa de diálogo

El mismo modelo aplica el PSC en la mesa de diálogo. Los de Salvador Illa saben que tendrán una silla asegurada. Mientras, el independentismo se pelea, por los huecos y por el sentido mismo de la propia iniciativa. ERC defiende su utilidad. En cambio, JxCAT lleva todo el verano desprestigiando la propuesta. De nuevo, los socialistas reparten palomitas mientras las diferentes facciones del independentismo se desangran con sus debates y sus puntos de vistas.

Los debates internos del independentismo los desgastan sin que el PSC haga nada

Sin que el PSC haga nada, los debates internos del independentismo van aflorando, este verano por ejemplo, alrededor de la unilateralidad en la universidad de verano de Prada de Conflent. Desde luego, los socialistas catalanes no están invitados pero da igual. Mientras el soberanismo le da vueltas a este tipo de cuestiones vacías, los otros han puesto en el debate público cuestiones como la ampliación del aeropuerto de El Prat, la cual, de nuevo, sí divide a los partidarios de la ruptura.

Cohesión versus fraccionamiento

El PSC se está mostrando como un partido mucho más cohesionado, capaz incluso de cooperar con los democratacristianos de Unir per Avançar (Ramon Espadaler). En cambio, en comparación, el independentismo aparece roto en múltiples banderías. Las opciones de que los socialistas un día pueda gobernar en Cataluña parecen ir creciendo.

Además, Pedro Sánchez necesita a los republicanos de Gabriel Rufián para aprobar los Presupuestos Generales del Estado para 2022. Por tanto, al PSC tampoco le conviene sobreactuar en los desacuerdos con la Generalitat, que los hay y muy profundos. Mientras ellos se mantienen prudentemente apartados, el independentismo se desangra en discusiones bizantinas.

El PSC no lo ha verbalizado, pero lleva estos tres primeros meses de legislatura desplegando una oposición de terciopelo que, de forma sorpresiva, está dañando más al independentismo que el estilo bronco de Cs. Salvador Illa ofreciéndose para salvar los Presupuestos de Pere Aragonès es solo el último capítulo de un estilo político que está sorprendiendo por tres factores: el giro respecto a los naranjas, un estilo inesperado y unos resultados mejores. Al dar facilidades a los separatistas topa con sus distintas facciones, sus incoherencias y sus propios errores. El socialista no lo proclamó, pero lo está aplicando a marcha martillo.

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