Se puede producir durante este mes

Quim Torra busca una manera de dar empaque a su salida de la Generalitat

La rueda de prensa en Madrid y el regreso en AVE, con Torra y Pere Aragonès volviendo a Barcelona en coches separados, no dio para épica sino para poner en evidencia las miserias

Foto:  El presidente de la Generalitat, Quim Torra. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra. (EFE)

El presidente de la Generalitat, Quim Torra ha encargado a sus asesores que busquen una manera de dar empaque a su salida del Palau de la Generalitat, según apuntan fuentes de la administración catalana. El 'president' ha quedado muy descontento de la pobreza en el apoyo a su visita al Tribunal Supremo esta pasada semana. Poca gente para recibirle en Madrid y menos en las pequeñas manifestaciones que convocó la ANC para darle apoyo ante su proceso de inhabilitación. Poca repercusión, menos apoyo y un clima de desconcierto en el Parlament. Torra quiere otra cosa de mayor eco para cuando se vea obligado a dejar la Generalitat, algo que podría pasar a final de mes, ya que se prevé que el Alto Tribunal intentará que la fecha de la sentencia no coincida con el 1 de octubre.

La falta de complicidad política con ERC, los nuevos usos y costumbres provocados por el coronavirus y el desánimo que cunde en las filas del independentismo juegan en contra de los deseos de Torra. El covid-19 impide una gran manifestación, ni siquiera para llenar Plaça Sant Jaume el día de su marcha. Y sin la carta de la movilización de masas el independentismo anda un tanto perdido, incapaz de encontrar el tono.

La rueda de prensa en Madrid y el regreso en AVE, con Torra y Pere Aragonès volviendo a Barcelona en coches separados no dio para épica sino para poner en evidencia las miserias de esta fase última del 'procés'. Torra sigue encastillado, negándose a pactar una respuesta al Tribunal Supremo que en realidad tampoco saber como escenificar. La opción de un gesto de protesta simbólica cada vez se perfila como menos protesta y más simbólica. Pero no sabe cómo llevarla a cabo.

Las fuerzas soberanistas no fueron capaces de pactar una respuesta conjunta tal y como han demandado los republicanos

Este viernes el Parlament aprobó una resolución que asegura que "solo el Parlament puede retirar la confianza al 'president' de la Generalitat". Y añade que "el Parlament rechaza el enjuiciamiento y la posible condena del Muy Honorable Señor Presidente Torra por hechos que no son constitutivos de delito, que están amparados por la libertad de expresión y la inviolabilidad parlamentaria". Esta resolución ha tenido el voto a favor de JxCAT, ERC y la CUP. Pero más allá de esta afirmación retórica, las fuerza soberanistas no fueron capaces de pactar una respuesta conjunta tal y como han demandado los republicanos. Y, sin eso, toda la maniobra de la salida de Torra del Palau queda tocada de muerte.

Desconcierto en las filas

El desconcierto es la tónica dominante entre las filas independentistas. Muchas voces empiezan a decir que la voladura del PDeCAT llega tarde y que ahora no hay tiempo de construir una alternativa, tal y como predica el intelectual del soberanismo Agustí Colominas, que ya se ha alzado como voz crítica.

Torra se niega a pactar nada con ERC. Al mismo tiempo ahora serán los republicanos los que marquen la agenda. Pere Aragonès se convertirá este mes de octubre en el primer presidente de la Generalitat de ERC, aunque sea en funciones. Por otro lado, Roger Torrent intentará acelerar los tiempos para que la situación de bloqueo que han propiciado Torra y JxCAT —para que las elecciones no sean hasta febrero— no se prolongue de manera indefinida. Pero en cualquier caso no volverá a haber gobierno en Cataluña hasta dentro de unos nueve meses. JxCAT solo podrán acusarles de traidores a cada paso.

Sobre la estrategia de JxCAT cada vez pesan más incógnitas: ni se sabe si Puigdemont acabará encabezando la lista ni quién hará de 'president'

Mientras, ni se sabe si Puigdemont encabezará la lista ni quién ejercerá de presidente efectivo. Laura Borràs, la favorita de Torra, ha sido descartada en Waterloo, como mostró que no volviese a ser 'consellera' de Cultura en la última remodelación del Govern. Y tampoco está claro por quién se decantará el dedo del 'expresident' cuando no toque más remedio que hacer una lista electoral.

Compás de espera

Esta semana que comienza será de compás de espera, en la práctica la última en la que Torra tendrá poder real y efectivo. Habrá que ver si a Quim Torra le queda algún as en la manga y que Waterloo se lo deje jugar. El que haya esperado a estar en Madrid para confirmar que no convocará elecciones y que, por tanto, renuncia a su principal potestad presidencial, muestra que el independentismo ni está seguro de su jugada ni de poder justificarla de manera conveniente ante sus votantes. El soberanismo ha quedado atrapado en su propio mundo de giros inesperados y salidas excéntricas. Torra se lo jugará lo justo. En la práctica, en su presidencia no ha corrido riesgo alguno, por mucho que ahora sobreactúe. Pero se esforzará en intentar aparentar otra cosa.

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