Torra ya tiene su 8-M: el Govern se niega a admitir errores en el estéril cerco de Igualada
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El cerco se ha convertido en un arma política

Torra ya tiene su 8-M: el Govern se niega a admitir errores en el estéril cerco de Igualada

No confinar el Hospital de Igualada, seguir manteniéndolo abierto y no recurrir a la ayuda del Ejército han sido varios de los fallos cometidos a la hora de afrontar la crisis en la zona

placeholder Foto: Quim Torra en una reunión telemática este viernes. (EFE)
Quim Torra en una reunión telemática este viernes. (EFE)

La Generalitat sigue sin reconocer errores en el confinamiento de Igualada. Igual que el Gobierno español, que sigue sin aceptar que se equivocó con el 8-M. Pero, mientras la manifestación feminista queda cada vez más lejos, Igualada se ha convertido en un arma política que la Generalitat blande una y otra vez contra el Gobierno español. En Igualada hay 57 muertos y Quim Torra y su Govern culpan al Ejecutivo español, que no autoriza un confinamiento total, lo que definen como fase dos e impediría a los habitantes de Igualada y municipios circundantes, casi 70.000 personas, acudir a sus trabajos diarios a menos que se dedique al sector sanitario, alimentación, emergencias, servicios y recogidas de basuras. El resto debe parar.

La Generalitat se agarra a que el Gobierno español no apoya esta iniciativa para culparle de la situación de Igualada y los ayuntamientos colindantes. Pero ya se empieza a ver hartazgo de la población. Incluso el alcalde de Igualada, Marc Castells, de JxCAT, dejó ayer que se notase el hartazgo: "Parece que alguien ha echado el candado y luego han tirado la llave".

El alcalde, de JxCAT, deja ya que se note su hartazgo: "Parece que alguien ha echado el candado y luego han tirado la llave"

Castells ha ido cambiando el discurso a medida que el confinamiento se prolonga. Sigue alineado con la Generalitat, con la que intenta no desentonar pero ahora pone el acento en que se hagan test a toda la población y no tanto en que el confinamiento sea duro, como mantienen desde Palau. Pero para eso harían falta 70.000 test. Y la Generalitat lo esperaba para el día de hoy. Y solo 100.000 unidades.

Con una crisis de nuevo cuño, como es el caso de la del coronavirus, es lógico cometer errores. El problema es cuando no se reconocen o cuando se intentan endosar a otras administraciones. En el caso de Igualada, el confinamiento lo decidió la Generalitat y así lo publicó en el DOGC, el diario oficial autonómico. En su momento no podía saberse, pero a medida que pasan los días se hacen más obvios.

Así, los errores serían los siguientes:

1. No confinar el hospital

El brote surgió en el Hospital de Igualada después de que miembros de su personal acudiesen a una cena de jubilación en la que había 80 personas. Pero la Generalitat optó por confinar la ciudad y ayuntamientos adyacentes. La medida era espectacular pero tal vez no la más eficiente cuando el Hospital de Igualada, que la consejera Alba Vergès calificó al principio de la crisis como "comprometido", era el principal problema. Pero siguió abierto y ha provocado que se extendiese la enfermedad. Y si bien la tasa de mortalidad es muy superior que en el resto de Cataluña, el porcentaje de casos en zona es muy similar a la catalana.

2. Evitar pedir ayuda al Ejército

Si en algún sitio hacía falta un hospital de campaña, ese sitio era Igualada. La Generalitat ya ha montado dos: uno en un antiguo edificio de la Mutua de Igualada y otro en un polideportivo. Pero se ha tardado 15 días. El Ejército español hubiera sido la solución fácil para dar una alternativa al hospital que no se cerró.

3. Mal cálculo de las consecuencias

Al aplicar el aislamiento de Igualada no se pensó en que había unos 20.000 ciudadanos que vivían en Igualada pero trabajaban fuera de la ciudad. Estos no pueden trabajar y están perdiendo sus sueldos. Los ayuntamientos implicados han pedido a la Generalitat que les tramite una baja temporal pero la administración catalana ha derivado este objetivo en el Ministerio de Trabajo pero las bajas no llegan. El ministerio está saturado en la tramitación, literal, de miles de ERTE. La propia 'consellera' de Presidència, Meritxell Budó, ha reconocido que hay que buscar una solución para este colectivo que lleva dos semanas sin poder ir a trabajar y en muchos casos sin ingresos. La Generalitat tampoco otorga prestación alguna a este colectivo.

4. El corredor

Los empresarios de la ciudad pidieron un corredor para sacar su producción y que pudiesen entrar material y suministros. La Generalitat siempre ha querido paralizar esta actividad, que se mantiene viva por empresas con sede en la zona y que operan con trabajadores que ya se encuentran confinados en el perímetro. La Generalitat nunca ha explicado cómo funciona este corredor, pero las empresas han seguido operando, por tanto, el confinamiento "duro" no era tal, aunque de cara al Gobierno español se hace creer lo contrario.

Con todo esto, la distancia entre los poderes locales está cada vez más lejos de la Generalitat. Aunque no lo dicen abiertamente se oponen a la clausura total de la actividad, porque la economía de Igualada ya se está resintiendo. Mientras, la Generalitat sigue obviando estas problemáticas y lo soluciona todo por la vía rápida: la culpa es de Madrid.

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