TRAS EL ENCUENTRO CON ARAGONÈS

Torra se desmarca del pacto PSOE-ERC: "El que negocia, que asuma sus consecuencias"

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, y el vicepresidente del Govern y coordinador nacional de ERC, Pere Aragonès, se han reunido durante alrededor de una hora en el Palau

Foto: El presidente de la Generalitat, Quim Torra (d), conversa con el vicepresidente, Pere Aragonés (i). (EFE)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra (d), conversa con el vicepresidente, Pere Aragonés (i). (EFE)

Ni pacto ni diálogo. El presidente catalán, Quim Torra, hizo saber este jueves a su vicepresidente, el republicano Pere Aragonès, que ni suscribe los acuerdos a que ERC pueda llegar con el PSOE ni se sentará a una mesa de diálogo que acuerden Pedro Sánchez y los representantes de Esquerra. El año no podía empezar peor para la política catalana, porque la reunión entre los dos máximos dirigentes de la Generalitat es la estampa perfecta de un Gobierno desunido y enfrentado. Se quiso vestir a la reunión de un clima de normalidad, pero la procesión va por dentro: el desencuentro entre JxCat y ERC es cada día más evidente.

"Primero dijeron que cualquier pacto debía contemplar al Govern, que fuese de gobierno a gobierno. Ahora dicen que no. ¿Cómo se come eso? Lo que pasa es que, como no han sido ellos los interlocutores, el objetivo principal es boicotear el pacto", critica una fuente republicana a 'El Confidencial'. Se trata, pues, de que si no puedes participar, hagas saltar por los aires todo. Es la política de tierra quemada que ha practicado el 'expresident' Carles Puigdemont durante los últimos años.

Desde las filas de JxCat, se responde tirando con bala, con un argumento de peso: “El máximo representante del Govern es el ‘president’ Torra. ¿Con quién y en qué condiciones se crea esa mesa? ¿Tenía conocimiento el ‘president’ de los detalles de su composición y objetivos? Es indecente que se le presente un acuerdo hecho por terceros para que él lo suscriba, cuando ha de ser el principal interesado en estar presente en las negociaciones. Los que negocian por su cuenta, que asuman sus responsabilidades, pero que no quieran implicar a terceros”. En resumen: si Torra no ha negociado nada, no puede sentarse a una mesa de la que no conoce su composición ni sus condiciones. Y es que el ‘president’ no aceptará nunca “que ERC le dicte lo que tiene que hacer”.

Sin el visto bueno del Govern

Por eso, según apuntan tímidamente algunas fuentes, el ‘president’ pidió explicaciones a su segundo y le dejó claro que la mesa pactada entre PSOE y ERC “no tiene el visto bueno del Govern”. Se trata de un acuerdo entre dos fuerzas políticas que no implica a ninguna administración.

Además, le hizo hincapié en que todo acuerdo se toma en el Govern y luego se traslada a la negociación del pacto, cosa que no ocurrió con este acuerdo. Ese reproche es un dardo envenenado al corazón de Esquerra. Y, además, evidencia que el acuerdo no solo no sirve de nada, sino que añade arenilla en las relaciones entre JxCat y Esquerra.

El 'president' no aceptará nunca "que ERC le dicte lo que tiene que hacer"

Aragonès pidió a Torra una unidad de acción para “defender juntos la autodeterminación”. Le recordó, asimismo, que ese extremo estaba previsto en los pactos de gobierno sellados el pasado 22 de octubre. Y que han exigido que la mesa de negociación fuese entre gobiernos, tal y como había pedido JxCat y el propio Torra con anterioridad. Pero para los posconvergentes la oferta llega tarde.

La portavoz de JxCat, Laura Borràs, durante una rueda de prensa el pasado martes. (EFE)
La portavoz de JxCat, Laura Borràs, durante una rueda de prensa el pasado martes. (EFE)

De hecho, la líder de JxCat en el Congreso, Laura Borràs, ya había dejado caer en las jornadas anteriores que ni ella ni los suyos se sentían representados por ERC en las negociaciones. La intención era forzar a ERC a no dar un paso sin el beneplácito de JxCat (o sea, de Carles Puigdemont desde Waterloo), como preludio a una propuesta posterior para formar una candidatura única de los dos partidos, como en el 2015. Pero los republicanos tienen su propia hoja de ruta, desligada claramente de la política de ‘tierra quemada’ de Puigdemont.

Desde las filas republicanas, no obstante, aseguran que en todo momento han informado tanto a JxCat como al ‘president’ Torra de la marcha de las negociaciones con el PSOE. Ha habido, pues, a su juicio, lealtad y transparencia, aunque luego algunos dirigentes posconvergentes hayan criticado en público los pactos.

La estrategia de los posconvergentes pasa ahora por endurecer el discurso para dejar en evidencia a ERC. Torra le vino a decir a Aragonès que el pacto es papel mojado, porque no prevé una votación sobre la independencia. Las condiciones de JxCat son similares a las de la CUP: liberación de los presos, cese de la represión y referéndum de independencia. Lo demás es ‘procesismo’. A esa tesis se agarrarán los de Puigdemont durante los próximos meses, denunciando el pragmatismo de los republicanos y desplazando las reivindicaciones catalanas hacia extremos imposibles. Habrá que ver si ERC es capaz de aguantar el tirón.

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