A causa de la inhabilitación

Quim Torra sopesa una crisis de Govern que desplace a Aragonès de la vicepresidencia

Ante el envite, ERC tiene dos posibilidades: aceptar la modificación del ejecutivo o romper la Generalitat, lo que obligaría al dúo Torra-Puigdemont a adelantar elecciones en Cataluña

Foto: El presidente de la Generalitat, Quim Torra (d) y el vicepresidente del Govern, Pere Aragonès (i). (EFE)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra (d) y el vicepresidente del Govern, Pere Aragonès (i). (EFE)
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El presidente de la Generalitat, Quim Torra está sondeando llevar a cabo una crisis de gobierno que le permita desplazar a Pere Aragonès de la vicepresidencia, de manera que este no pueda sucederle en caso de que tenga que hacer frente a una inhabilitación exprés, que no esperaría al recurso que va a presentar ante el Tribunal Supremo, fórmula que desveló El Confidencial. La medida también serviría de represalia a ERC por su acercamiento al PSOE para investir a Pedro Sánchez, según apuntan fuentes de JxCAT y del PDeCAT consultadas por este periódico. Este movimiento tendría el visto bueno de Carles Puigdemont desde Waterloo, ya que podría abrir las puertas a unas elecciones catalanas inminentes en las que él volvería a ser cabeza de cartel, aunque no pudiese nunca tomar posesión del cargo como presidente de la Generalitat.

Portavoces de Quim Torra han negado estos contactos y que los cambios estuviesen persiguiendo cambiar la vicepresidencia de manos. Sin embargo, otras fuentes aseguran que estas primera maniobras que está haciendo Torra pretenden mantener a Aragonès como 'conseller' de Economía, ya que se quiere preservar el pacto de ERC con los Comunes para que haya Presupuestos de la Generalitat en 2020, pero despojado de los actuales galones como vicepresidente. Ese cargo pasaría al 'conseller' de la Presidencia cuyo nuevo titular sería Jordi Puigneró, persona de confianza de Carles Puigdemont y cuyas políticas forzó el decreto contra la república digital que estaba impulsando la Generalitat.

El cambio implicaría romper el pacto de legislatura entre JxCAT y ERC que establecía que JxCAT se quedaba la presidencia mientras que la vicepresidencia correspondía a los republicanos, por lo que fuentes de ambos partidos esperan que al final Torra se eche atrás. Sin embargo, el sector duro de la formación postconvergente aspira a evitar que un miembro de ERC llegue a la presidencia de la Generalitat, aunque sea de rebote. Y prefieren, como pide Puigdemont, no convocar elecciones a menos que no quede más remedio. Volver a las urnas solo sería la última opción para JxCAT. Por eso, la mejor carta a jugar sería una crisis de gobierno.

Ante el envite, ERC tiene dos posibilidades: aceptar la modificación a cambio de una compensación –podría ser el puesto de 'conseller en cap' para Pere Aragonès, según apuntan fuentes cercanas al PDeCAT– o romper el Govern. En este caso, Quim Torra convocaría elecciones anticipadas con dos puntos débiles para los de Oriol Junqueras: se culparía a ERC de verse obligados a ir a las urnas y además se volvería a presentar Carles Puigdemont como candidato a la Generalitat. Puigdemont, la criptonita electoral de Junqueras.

Más cambios

En las filas de ERC se espera que la operación se aborte durante la Navidad y poder seguir negociando la investidura de Pedro Sánchez con las presiones justas. Por un lado, porque de aquí a Reyes Carles Puigdemont puede cambiar de opinión tres veces. Por otro, porque el grueso de los cambios perjudica al PDeCAT, como siempre acostumbra a hacer el residente en Waterloo.

Torra dibujaría un nuevo Govern de 'duros', 'consellers' más cercanos a Puigdemont y más radicales en sus ideas sobre la autodeterminación

Así, de llevarse a cabo esta nueva jugada Jordi Puigneró, el nuevo vicepresidente, sería sustituido en Administraciones Públicas y Políticas Digitales por la actual 'consellera' de Presidència, Meritxell Budó. Otro de los cambios que se aplicaría en esta crisis de gobierno en Cataluña sería la salida del 'conseller' de Interior Miquel Buch, cuya cartera recaería en alguno de los duros de JxCAT, como por ejemplo, los diputados Josep Costa o Francesc Dalmases. En cambio, se ningunea a la favorita del presidente del PDeCAT, David Bonvehí, la 'consellera' de Empresa Àngels Chacón, que seguiría anclada en esta cartera. La principal característica del nuevo Govern resultaría que sus miembros serían todavía más incondicionales de Puigdemont que los del actual ejecutivo catalán.

Algunas fuentes de ERC también recuerdan a que hace unos meses, Torra ya intentó cesar a Buch como máximo responsable de los Mossos y no pudo, por lo que ahora no podría llevar a cabo un movimiento mucho más ambicioso.

Más ficciones

La principal ficción de toda la jugada no es lo que pueda hacer Torra, quien tiene la potestad para cambiar el Govern, sino que Puigdemont vuelva a aspirar a presidir la Generalitat, en caso de que ERC opte por romper el Govern y Torra convoque nuevos comicios. Puigdemont puede hacer campaña desde Perpiñán, en efecto. Pero nunca asumirá la presidencia de la Generalitat porque el Estatut obliga a que el presidente de Cataluña sea diputado del Parlament. Y ocupar un escaño en la cámara catalana es incompatible con ser eurodiputado. Es decir, Puigdemont debería renunciar a su preciada inmunidad europea recién adquirida si quiere volver a Palao. Y eso no pasará. Ahora, Puigneró sería el número dos, el nuevo representante de Waterloo en la “catalana terra”. La encausada Laura Borras sale de las quinielas.

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