Aprobado por el 93,46% de los delegados

ERC marca una hoja de ruta con tres caminos y todos conducen al referéndum

El viejo eslogan del "sí o sí" cobra mayor relevancia a estas alturas, porque la ponencia fue aprobada por el 93,46% de los delegados. Fueron 558 votos a favor frente a 20 en contra

Foto: El coordinador general de ERC y vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonés. (EFE)
El coordinador general de ERC y vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonés. (EFE)

Ante la nueva etapa política que ERC quiere abrir, todo está encima de la mesa. La ponencia política del partido republicano prevé tres caminos de futuro, todos confluyendo en una cosa: un referéndum de independencia. El viejo eslogan del "sí o sí" cobra mayor relevancia a estas alturas, porque la ponencia fue aprobada por el 93,46% de los delegados del 28 Congreso de ERC que se celebró este sábado. Fueron 558 votos a favor frente a solo 20 en contra y 19 en blanco. La estrategia del líder, Oriol Junqueras, así como la de la dirección del partido, queda sumamente reforzada.

Y el camino de rompehielos que reivindicaba el vicepresidente del Govern, Pere Aragonès, al inicio del Congreso, ya está claro: “Tenemos delante tres opciones para materializar un nuevo referéndum. La primera, conseguir un referéndum por la vía pactada y negociada con el Estado. Somos conscientes de que este escenario, hoy por hoy, es imposible, dadas las reiteradas negativas del Estado español (…) Nunca dejaremos de levantar la bandera del diálogo y de la negociación y de señalar que es el estado español, independientemente del color de su Gobierno, quien ha dejado la silla vacía durante muchos años y no tiene oferta política para Cataluña”, relata la ponencia política aprobada este sábado.

Ante lo que considera un muro, ERC detalla el segundo camino: “La vía de forzar la convocatoria del referéndum. Esto no es otra cosa que combinar nuestra fuerza y acción para conseguir que el Estado español no tenga ninguna otra alternativa que avenirse a pactar una solución democrática basada en la autodeterminación”. Esta vía, no obstante, pasa por “la movilización constante y, sobre todo, acciones de desobediencia civil y de lucha no violenta, el fortalecimiento de las instituciones catalanas y el avance reiterado en las urnas, la generación de grandes consensos y las complicidades y avales internacionales son las opciones a trabajar para conseguir hacer realidad esta segunda vía de forzar a pactar un referéndum”.

ERC se reivindica como la pieza fundamental de la política catalana y resalta que ha conquistado "el espacio de la centralidad política en Cataluña"

Pero existe una tercera opción. “No podemos descartar nunca la vía de volver a hacerlo, si puede ser acompañado de complicidades internacionales, pero independientemente de la existencia de acuerdo con el Estado”, subraya la ponencia. Es decir, queda la vía de la unilateralidad, reservada para una situación en la que el Estado “no se mueva ni un milímetro”. En ese caso, pues, se buscarán “unas mayorías y una fuerza interna y externa que nos permitan convocar un nuevo referéndum”.

No a la unidad electoral

En la ponencia, ERC se reivindica como el ‘pal de paller’ (el 'núcleo' o el 'nudo gordiano') “de una próxima hegemonía de las izquierdas catalanas y reclama “una solución democrática a un conflicto que es político y que nosotros defendemos que pase por un acuerdo global para el fin de la represión y la libertad de los presos políticos, así como el libre retorno de los exiliados, a través de una amnistía”. Defiende, también “el derecho a la autodeterminación”, para lo que el mejor instrumento que tiene “es el referéndum de autodeterminación”, del que dice que es una herramienta “que cuenta con las simpatías internacionales y que, vistas las experiencias en otros lugares del mundo, no se entiende por qué en Cataluña no es posible hacerlo de la misma manera. El objetivo, pues, es hacer que el referéndum que ahora parece imposible sea inevitable”.

Se reivindica la formación de Junqueras como la pieza fundamental de la política catalana y resalta que ha conquistado “el espacio de la centralidad política en Cataluña”. Aún así, reconoce la necesidad de conseguir “mayorías más amplias” en el apoyo a la independencia. En otro de los apartados, reclama “la reconstrucción de la unidad estratégica” del independentismo, que “es imprescindible para seguir avanzando. Es preciso, por tanto, forjar consensos en el seno del movimiento independentista sobre cuáles han de ser los siguientes hitos y pasos. Pero conviene insistir en que la unidad estratégica no es la unidad electoral. La reiterada confusión de los dos términos no ha favorecido un clima positivo para forjar grandes acuerdos estratégicos”.

Su estrategia se base en protestas simbólicas, huelgas generales, la no cooperación económica y política o la desobediencia civil

Se reserva, no obstante, “un papel de primer orden en la articulación de la unidad estratégica del independentismo”. Con ello, pone coto a sus rivales posconvergentes, que siempre han querido jugar su baza de ir juntos a elecciones para materializar el ‘abrazo del oso’ con los republicanos.

En el campo de la estrategia identitaria, apuesta por que el Govern “se relacione con el Gobierno español desde la bilateralidad y con mentalidad de Estado propio” y llama a superar “la contradicción entre la actuación institucional en un marco jurídico-político todavía autonómico y la voluntad de conquistar la República Catalana”. Ello requerirá “la construcción de espacios de soberanía republicana. Se trata de generar una situación en la cual la ciudadanía visualice el acceso a la República Catalana como el corolario lógico de una actuación política orientada hacia este fin por parte del Govern de la Generalitat, el conjunto de las instituciones catalanas y por buena parte de la sociedad civil organizada”.

Unos 'espacios de soberanía' poco claros

Estos "espacios de soberanía", relata la ponencia, tienen un papel fundamental "en el avance hacia la República Catalana", ya que significa potenciar activamente “el apoderamiento organizado de la ciudadanía en ámbitos tan diversos como la energía, el consumo, las finanzas, las relaciones laborales, las telecomunicaciones, el comercio, los medios de comunicación, el tiempo de vida cotidiana, etc. Se trata de favorecer cambios en las relaciones de poder que debiliten al Estado y a los grandes grupos económicos que lo sustentan”.

Estas experiencias, no obstante, deberán definirse con claridad para evitar que se conviertan en guetos excluyentes que dejen fuera a más de la mitad de los catalanes que no son independentistas. Además, deberán revisarse las acciones por si pueden ser constitutivas de iniciativas que el propio Tribunal Europeo de Derechos Humanos considera discriminatorias.

Resalta, por último, que "nuestra lucha es de carácter pacífico y no violento". De ahí que su estrategia se base en protestas simbólicas, huelgas generales, la no cooperación económica y política o la desobediencia civil”. Y saca pecho al recordar que "el Estado español se ha demostrado irreformable" y que el independentismo "ha sido el único proyecto político capaz de hacer tambalear el statu quo en el Estado español en los últimos 40 años. Un movimiento que ha crecido en las urnas y que ha hecho aflorar la peor cara del Estado hasta tal punto que se ha convertido en mayoritario".

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