"No nos acoquinaremos ante las presiones independentistas"

El 'efecto Vox' llega a Cataluña: crece el 10% en Barcelona tras las elecciones andaluzas

En algunos círculos de Barcelona se asegura que el trasvase de militantes del PP ha sido muy importante y que agrupaciones enteras de los 'populares' se han pasado al rival

Foto: El Secretario General de Vox, Javier Ortega, en una movilización el 12 de octubre en Cataluña. (EFE)
El Secretario General de Vox, Javier Ortega, en una movilización el 12 de octubre en Cataluña. (EFE)

El 'efecto Vox' ya se ha dejado sentir en Cataluña tras las elecciones andaluzas. Aunque la formación que lidera Santiago Abascal no tiene estructura autonómica, sí es cierto que sus dirigentes han notado un aumento considerable de afiliación. "Estamos todavía recogiendo los datos a nivel de toda Cataluña, pero ha habido un crecimiento exponencial desde las andaluzas. En solo cuatro días, la afiliación en la provincia de Barcelona creció el 10% y ya nos situamos por encima de los 1.000 militantes", explica a El Confidencial una fuente de la dirección de la formación de extrema derecha.

La afiliación en el resto de la comunidad se terminará de perfilar en los próximos días, ya que se están actualizando las bases de datos. Pero lo cierto es que el fenómeno Vox ya había comenzado hace unos meses. Concretamente, cuando a principios de junio Abascal logró reunir a más de 2.000 personas en su puesta de largo en un hotel barcelonés, se evidenciaba que algo se movía en la derecha catalana españolista. "No cabía ni un alfiler. La gente se está afiliando en masa a Vox", explicaba a El Confidencial un cualificado militante de este partido emergente, que hasta hacía poco era imprescindible en casi todas las salsas del PP.

Desde la cúpula de Vox se mantiene una cuidada moderación. "Ha habido una eclosión estos días y nos han llegado antiguos dirigentes del PP, algunos incluso que habían tenido cargos o que habían ostentado cargos públicos", reconocen desde el partido. En algunos círculos más eufóricos de Barcelona se asegura que el trasvase de militantes ha sido muy importante y que agrupaciones enteras del PP se han pasado con armas y bagaje al rival.

En el PP, en cambio, consideran que a pesar del 'efecto Andalucía', las cosas no están tan claras. En el partido que lidera Pablo Casado prefieren ser cautos. "Hemos pasado del péndulo político al vaivén. En estos momentos hay vaivenes, pero es muy arriesgado predecir un escenario, porque dependerá mucho de cómo se gestionen los resultados de Andalucía y cómo se aplican las nuevas estrategias de los partidos".

¿La nueva PxC?

Reconocen que algunos militantes "se pueden haber pasado" pero subrayan que el 'efecto Vox' afecta más a potenciales votantes populares que, en vez de votar a Ciudadanos, se decantarán por el partido de Abascal. "Pero hemos de tener en cuenta que el voto en Andalucía ha sido el voto del cabreo. Allí había la percepción de que el cambio no era posible y por eso votaron a Vox. Pero ahora se ha visto que el cambio sí era posible".

El partido de Abascal espera dar el 'sorpaso' en Cataluña, a pesar de que todo el independentismo se ha puesto en alerta en esta comunidad

Algunos sondeos apuntan a que si Vox se presenta en la ciudad de Barcelona (y todo parece indicar que sí lo hará porque, como dicen en la cúpula de la formación, "es un deber moral que tenemos"), restará unos cuantos miles de votos al segmento del PP. Los suficientes como para echar a los populares del consistorio. Por primera vez, el PP se quedaría sin representación en la capital catalana, al no conseguir el mínimo del 5%. "Habrá que esperar a ver qué pasa —aducen en el PP catalán—. Vox puede convertirse en la nueva Plataforma per Catalunya [el partido que, liderado por Josep Anglada, tuvo un importante éxito en las dos últimas elecciones municipales, pero que luego se desintegró en luchas internas], que empezó con mucha fuerza y se quedó en nada. Y es que todo discurso tiene un límite que puede neutralizarse a corto o medio plazo. De lo que no hay duda es de que Vox es un partido aluvión".

El partido de Abascal, no obstante, espera dar el sorpaso en esta comunidad, a pesar de que todo el independentismo se ha puesto en alerta. Incluso el presidente del Parlament, Roger Torrent, afirmó públicamente que es necesario crear un 'cordón sanitario' en torno a la formación de extrema derecha. Además, la CUP y los comités de defensa de la República (CDR) han llamado a movilizaciones para aislar y frenar a "la ultraderecha". Un miembro del comité ejecutivo nacional de Vox señala a este diario que su partido rechaza "el frentismo que predican los independentistas. Pero no nos acoquinaremos. Las amenazas no nos dan miedo y seguiremos con nuestro proyecto".

Boicot independentista

No lo tienen fácil. Los independentistas llaman también a hacer boicot a quienes apoyen al partido españolista. Hace pocas semanas, lanzaron una campaña contra un hotel de Tarragona porque había acogido una convención de Vox. Y seguirán haciendo boicot a todos los establecimientos que les dejen sus espacios. Además, han convocado para el mes de enero un congreso internacional para parar al emergente partido de Abascal. Este 6 de diciembre, los radicales independentistas intentaron 'reventar' sendos actos en Girona y Terrassa en los que participaba Vox. Es la 'guerra' total. Los supremacistas catalanes no están dispuestos a que el partido de la extrema derecha haga oír su voz en Cataluña y para ello aplican la máxima de que el fin justifica los medios: recurrirán incluso a la violencia para evitar que sus oponentes se expresen con libertad. Es la democracia 'sui generis' que apoyan incluso las instituciones catalanas. Una peligrosa deriva que alimenta un enfrentamiento civil.

Enfretamientos entre antifascistas y Vox. (CDR Girona)
Enfretamientos entre antifascistas y Vox. (CDR Girona)

En un cartel que ya tienen confeccionado, los independentistas acusan a Vox de reflejar prejuicios racistas, de querer reducir impuestos "a los ricos y a las grandes empresas", de querer derogar la Ley de Violencia de Género y de tener estrechas relaciones con "fascistas como Marine Le Pen o Matteo Salvini, de la Liga Norte". Y subrayan: "Debemos sumar esfuerzos ahora en una lucha unitaria para evitar que la extrema derecha se normalice en el Estado español".

"A nosotros, eso nos da igual. Nuestra estrategia es nacional. Esa estrategia la marca el comité ejecutivo nacional. Y el programa que llevamos en Andalucía es el mismo que el que presentaremos en Cataluña. No cambiará el ideario por presiones de la calle o porque haya congresos internacionales independentistas o presiones marxistas", subraya un alto dirigente de Vox a El Confidencial. Los posicionamientos están claros y no hay tregua posible. En el independentismo ha medrado la idea supremacista de que es legítimo e incluso 'democrático' utilizar cualquier medio para que la ultraderecha española no se pueda escuchar. Y para ello justifican cualquier medio que se utilice contra Vox, que a su vez no está dispuesta a que la pisen. A la fractura social hay que añadir ahora el plus de violencia callejera. La semilla del enfrentamiento civil ha sido plantada y está germinando peligrosamente.

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