“ES LA PERSONA MÁS MIEDOSA QUE CONOZCO”

Las razones de la fuga de Marta Rovira: era la jefa de la ‘trama civil’ del ‘procés’

En pleno mes de agosto, concretamente el día 16, convocó a varios empresarios en el palacio de Pedralbes para encargarles actuaciones relacionadas con el referéndum del 1 de octubre

Foto: Fotografía de archivo del 19 de febrero de 2018 de la líder independentista catalana y número dos de ERC, Marta Rovira. (EFE)
Fotografía de archivo del 19 de febrero de 2018 de la líder independentista catalana y número dos de ERC, Marta Rovira. (EFE)

La decisión de Marta Rovira de huir de España y aposentarse en el extranjero no es fruto de la improvisación. Desde hace meses, la secretaria general de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) ya estudiaba su huida por el miedo que le producía la posible encarcelación. “Es una de las personas más miedosas que conozco y le da auténtico pánico sólo el pensar que puede perder la libertad”, dice a El Confidencial una persona que la conoce de cerca.

De hecho, la propia Rovira tiene razones de peso para tomar esa decisión. La principal es que la Guardia Civil la ha puesto en la cúspide de lo que se puede llamar la ‘trama civil’ del 1-O. En otras palabras, que es la persona que manejaba los hilos del cotarro desde fuera del Gobierno. Era, por así decirlo, el tentáculo que el vicepresidente Oriol Junqueras, manejaba fuera de las instituciones. “De Rovira dependía todo el control de las acciones que se llevaban a cabo, desde las gestiones para contratar los servicios propios del referéndum ilegal hasta la coordinación de todos los actores implicados”, señala a este diario una fuente cercana a las investigaciones.

Ello implica, por ejemplo, que tenía ascendencia y mando sobre las organizaciones cívicas. En el sumario del 1-O no sólo existen pruebas de esa frenética actividad para conspirar y saltarse las leyes vigentes. También existen testimonios de personas que desgranan detalladamente las órdenes que daba y su implicación en la deriva unilateral e ilegal del ‘procés’. Y es que Rovira, tal y como queda reflejado en conversaciones telefónicas grabadas y en declaraciones de personas implicadas, daba órdenes y llevaba la voz cantante.

Una de las principales acusaciones es la de ser la responsable de la organización del referéndum. Para ello, en pleno mes de agosto, concretamente el 16 de ese mes, convocó a varios empresarios en el palacio de Pedralbes para encargarles actuaciones relacionadas con la celebración del referéndum del 1 de octubre: quería, por ejemplo, programas informáticos de voto telemático para utilizarlos. Así lo declararon y ratificaron empresarios como Vicente Nos o Quim Franquesa. Los empresarios no lo vieron claro, además de haber llegado a la conclusión que lo que les pedía la entonces portavoz parlamentaria de Junts pel Sí (JxS) era ilegal, ya que contravenía las órdenes del Tribunal Constitucional.

Un papel crucial

Esas reuniones se repitieron en las semanas siguientes. A algunas de ellas acudieron también Carles Puigdemont, Oriol Junqueras, el entonces consejero de Justicia, Carles Mundó, y Xavier Vendrell, asesor del proceso para la independencia, exsecretario de Organización de ERC y exconsejero de Gobernación, hoy dedicado en cuerpo y alma a negocios privados, esencialmente a la asesoría de empresas españolas que quieren conseguir contratos públicos en Colombia. De las manifestaciones de los empresarios se desprende un cierto protagonismo de Marta Rovira durante los encuentros.

También hay pruebas de que Rovira encargó al secretario general de Vicepresidencia, Josep Maria Jové (detenido el pasado 20 de septiembre), un listado “sobre todo, de colegios de curas y monjas” para tenerlos como colegios electorales en caso de que el Ayuntamiento de Barcelona no facilitase locales para el referéndum. El dato es importante: Marta Rovira, entonces simple diputada, da órdenes al segundo de Junqueras, que está en la Adminitsración para que elabore… ¡un listado alternativo de colegios electorales!.

Existe constancia de ello en algunas conversacones telefónicas grabadas legalmente por orden del juzgado de instrucción número 13 de Barcelona El 12 de septiembre del año pasado, tres semanas antes de la consulta, Jové recibió una llamada de un colaborador que le comunicaba que ya le había entregado el listado “a Marta. Por lo que parece, pues, controlaba personalmente hasta el más mínimo detalle del ‘procés’.

Pero el papel de la republicana no se queda ahí. En octubre pasado, cuando Carles Puigdemont había pactado con el PDeCAT que convocaría elecciones autonómicas, el entonces ‘president’ reunió a la cúpula de JxS en su despacho para comunicarle sus intenciones. Y fue Marta Rovira la primera que se levantó airada y le espetó que jamás le dejaría hacer una cosa así: y no sólo eso, sino que le exigía que proclamase unilateralmente la independencia o de lo contrario su partido comenzaría una campaña acusándole de traidor. Puigdemont transigió y abocó a Cataluña al pozo del caos.

“Que no venga Rovira a dar lecciones ahora de moderación, porque por su culpa estamos donde estamos. Fue la que evitó que Puigdemont convocase elecciones en su momento”, afirmaba hace pocos días un alto dirigente del PDeCAT a este diario. Rovira, en aquellos momentos, lanzaba mensajes que contradecían todas sus actuaciones realizadas hasta ahora. El temor a que le atribuyesen la responsabilidad de ser ‘la jefa’ desde fuera del Govern pesó mucho a la hora de decidirse a dar el paso de fugarse al extranjero.

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