una marcha heterogénea por barcelona

Enorme protesta contra Puigdemont y su república: “Apreciamos la bandera española”

Hace no mucho, una manifestación así hubiera sido impensable, y todavía hay mucha gente no independentista que jamás se sumaría a una manifestación con la bandera de España

Foto: Un hombre con una bandera independentista (c), junto a otros con banderas españolas. (EFE)
Un hombre con una bandera independentista (c), junto a otros con banderas españolas. (EFE)

Manifestarse es últimamente el deporte favorito en Cataluña. Centenares de miles de personas salieron el domingo a la calle en Barcelona por la unidad de España y contra la autoproclamada república catalana. Sociedad Civil Catalana se marcó un nuevo éxito de público y la concentración, con mensajes de Josep Borrell, Josep Piqué y Paco Frutos (antiguos cargos relevantes con PSOE, PP y PCE), marcó el inicio de la campaña electoral para las elecciones del 21-D en la que los constitucionalistas quieren mandar el 'procés' al rincón de la historia. Un calor impropio de finales de octubre sin duda alentó la concentración, y como la sequía se prolongue, quedan muchas marchas de todo signo.

Felipe, de 70 años, es un calderero jubilado. Su padre era de Toledo y su madre de Marbella, y llegó a Cataluña con cinco años. Vive en Mollet del Vallès, un municipio obrero a 20 kilómetros al norte de Barcelona. Lleva una pequeña señera que ha comprado por un euro en las tiendas que estos días se hacen de oro vendiendo esteladas, banderas españolas y señeras. Él se niega a elegir entre ser catalán y español. “Quiero a Cataluña, mis hijas han nacido aquí y toda mi familia es de aquí, pero también soy español”.

Enorme protesta contra Puigdemont y su república: “Apreciamos la bandera española”

Hace no mucho una manifestación así sería impensable, y todavía hay mucha gente no independentista que jamás se sumaría a una manifestación con la bandera de España. Felipe cree que es el momento. “Hemos estado demasiado tiempo callados. Pero ahora ya nos toca salir. Antes la bandera española no me gustaba, era la que tenías todo el día en el colegio encima o en la mili. Pero ahora le hemos cogido aprecio otra vez”.

La manifestación era enorme y nada homogénea. Había obreros y pijos de la zona alta de Barcelona. También algunos ultraderechistas tatuados, aunque si había banderas franquistas, no era fácil verlas. El calor hizo que a mucha gente se le hiciera larga la espera hasta que comenzaron los discursos. SCC citó la afluencia en 1,3 millones de personas y la Guardia Urbana, en 300.000. La habitual y ridícula guerra de cifras no oculta que había mucha gente, si no tanta como el pasado 8 de octubre en la primera gran marcha constitucionalista, no andaría lejos. Los organizadores acusaron a la Guardia Urbana de manipular a la baja las cifras. En agosto, con la manifestación contra los atentados de Barcelona y Cambrils, la misma policía cifró los asistentes en 500.000 cuando sin duda hubo menos.

La marcha estuvo permanentemente sobrevolada por helicópteros de los tres cuerpos policiales: Mossos, Guardia Civil y Policía Nacional. El de los primeros estaba a una altura considerable, apenas distinguible, pero los de policía y guardia civil volaban bajo de vez en cuando llevándose sonoros aplausos. La espera la amenizó la gente con el '¡Que viva España!' de Manolo Escobar y gritos de “¡votaremos!”, el mismo que los independentistas acuñaron antes del 1-O.

Al acto acudieron los líderes de los partidos constitucionalistas, como Miquel Iceta, Inés Arrimadas o Xavier García Albiol, pero no fueron ellos los encargados de tomar la palabra. Esta vez la organización repitió el cierre del acto con Josep Borrell, que tantos elogios recibió entonces. Borrell quizá no estuvo tan vibrante, pero sí contundente: “Estoy aquí porque he vuelto a oír a Puigdemont que habla en nombre del pueblo de Cataluña. El señor Puigdemont puede hablar por una parte de Cataluña, pero no le reconozco el derecho de hablar en mi nombre”. Como el 8-O, la gente empezó a corear eso de “Puigdemont, a prisión” y Borrel los calló. Sin aludir al circo romano, dijo: “No empecéis. No os pongáis a su nivel”.

El antiguo presidente del Parlamento Europeo tuvo también para Ada Colau, a la que llamó “la emperadora de la ambigüedad”, y para Junqueras —admitió que de tanto destripar sus declaraciones, empieza a ser "un junquerólogo”—.

Esta vez, SCC contó con un orador nuevo. Paco Frutos, antiguo secretario general del PCE, que cargó contra la izquierda, que en Cataluña ha abrazado el independentismo. “Los nacionalismos destrozan el mundo, los grandes y los pequeños”. Pero no solo cargó contra ERC —sin mencionarlos— sino que —también sin citarlos— tuvo para Podem. “¿Dónde está esa izquierda cómplice que dice que no es nacionalista pero va detrás de ellos y les baila el agua? ¿Qué hace esa izquierda que no está hoy aquí?”. El PCE desautorizó la presencia de Frutos en la marcha.

Esta vez, SCC contó con un orador nuevo. Paco Frutos, que cargó contra la izquierda, que en Cataluña ha abrazado el independentismo

Aunque oficialmente la marcha no era a favor del 155, sí se convirtió en un apoyo decidido a la decisión del Gobierno de Mariano Rajoy con apoyo de PSOE y Ciudadanos. La esperanza de los constitucionalistas —unionistas o españolistas, según la connotación que cada uno quiera darle— son los comicios derivados del 155. Su esperanza es que esta vez esa baja participación del extrarradio se revierta. “Estamos aquí porque muchos de vosotros, cuando había elecciones autonómicas, no ibais. Quizás estamos aquí porque mucha gente ha abdicado de ese derecho. Esta vez ninguno se puede quedar en casa”, dijo Borrell.

Antonio Torres, un empleado de mantenimiento de un hotel, seguía la manifestación con determinación. “Yo no puedo conducir a más de 120 kilómetros por hora. Pero ellos han decidido que con una sonrisa pueden ir a 180. Pues mi DNI no lo van cambiar”. Cerca de él, Luis, de 58 años, llevaba un tricornio de plástico con una pegatina que ponía 155 y un corazón. “El expresidente Puigdemont nos ha llevado al abismo. El 11 era la única solución”, opina este vecino de Badalona.

Hubo abucheos a TV3 y gritos acusándolos de manipuladores. Una de sus furgonetas acabó llena de pegatinas españolas, según mostraron manifestantes en Twitter.

Cada manifestación en Cataluña muestra una cara distinta de una sociedad dividida. La independentista tiene las esteladas, 'Els Segadors' y la música de Lluís Llach. Esta, las banderas españolas, señeras (menos) y Manolo Escobar. Había también banderas europeas, pero eran minoría. Una mujer explica que ella lo había intentado, “pero en los chinos solo venden esteladas y españolas”. En el colmo de la españolidad, una pancarta mostraba a Rocío Jurado, la más grande, abierta de brazos junto al lema 'En mi España cabemos todos'.

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